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Las dos tendencias del anarquismo en Casas Viejas

Como en el resto de España dentro del sindicato de Casas Viejas había dos grandes tendencias; la cenetista, más moderada y pragmática y la faista, más radical y revolucionaria. Dice Mintz en los anarquistas de Casas Viejas: “Los cenetistas y los faístas a menudo podían dividirse por generaciones: los faístas militantes que buscaban acciones rápidas eran frecuentemente idealistas jóvenes, impacientes por cambios y deseosos de apremiar a sus miembros a la batalla; los cenetistas eran generalmente luchadores veteranos, escépticos de los resultados de una guerra relámpago en las barricadas… La flexible organización de la CNT les permitía acoger a miembros muy distintos, pero también los hacía vulnerables a la confusión y al control por una minoría bien situada… A causa de la estructura descentralizada de la CNT, era relativamente fácil para los faistas extender su influencia”
En Casas Viejas estos dos grupos estaban claramente diferenciados. Entre los cenetistas estaban los veteranos del primer sindicato (José Monroy, Juan Estudillo, Pepe Pareja...) y otros que se habían adherido al nuevo sindicato como Curroestaca, Juan Sopas, Durán o Villarrubia que representaba la tendencia más moderada del sindicato. Eran los que lo dominaban e integraban el comité de defensa. Los faistas estaban representados en Casas Viejas por la Juventud Libertaria de Casas Viejas a la que pertenecían Antonio Cabañas Salvador Gallinito o “El rubio de Cadizone”, Manuel Quijada o Pepe Pilar. Los mayores no se fiaban del ímpetu y la radicalidad de “Gallinito”, pero este era el líder de la facción más joven y radical del sindicato. Además de estos grupos estaban los miembros ordinarios que constituían la mayoría de los 425 miembros del sindicato. Estos “no tenían ideas” y se habían unido al sindicato para tener más fácil acceso al trabajo y participar en la vida social de este. 



Cuando el 10 de enero de 1933 se planteó la huelga general y la proclamación del comunismo libertario el grupo de dirigentes, ante las noticias del fracaso de la huelga del día 8, eran partidarios de dar marcha atrás. Pero el grupo faista, liderado por Gallinito consiguió imponer sus tesis y arrastrar a la mayoría silenciosa a la jornada revolucionaria. Juan Estudillo, Juan Sopas, Curroestaca… optaron por no participar directamente en la jornada y huir cuando las cosas cambiaron de cariz.



Aparecen tress audios; en uno Villarrubia cuenta como la directiva no era partidaria de ir a la huelga, pero se impuso la tesis de Gallinito. En el otro audio Pepe Pareja habla de las dos tendencias. Y en el tercero Francisco Estudillo Orellana contextualiza los hechos.
"J.M.- ¿Cuántos vocales había allí
Juan Villarrubia.- Tres
J.M.- Tres vocales, Monroy, Estudillo y usted. De los seis, los tres principales no querían ir a la calle
J.V.- El final yo no lo escuché bien. Mientras yo estuve en el centro Monroy continuó con la actitud, Estudillo era un hombre de poco espíritu, tan poco que se tiro a un pozo en el movimiento de Franco
J.M.- Pero quien quería marchar a la calle. ¿Sopas estaba allí? ¿Más gente quería salir?
J.V.- Todos, menos los de la directiva, todos. Uno era Gallinito.
J.M.- De los tres vocales estaban a favor de ir a la calle
J.V.- Dos si, el otro no lo recuerdo
J.M.- Gallinito hablaba a favor también ¿Qué decía?
J.V.- Si, que había que ir a la huelga.
....
P.P.- Antonio Cabañas
J.M.- Era diferente que Juan Estudillo
P.P.- Más altivo, querer hacer las cosas de la noche a la mañana no puede ser, más violento y las cosas hay que hacerlas desde el naturalismo, en transacción, hoy se adquiere una cosa, mañana otra hasta llegar a la normalidad del conjunto de lo que se quiere. Pero de pronto no puede ser
J.M.- Y él y otro como él pensaban arreglar todo en dos días
P.P.- Varios así. Eso no se puede remediarr, es como las nerviosidades de las personas. Unos son más optimistas y otros somos pesimistas y los optimistas son los que quieren la violencia. Porque lo ven todo enseguida en la mano. Y el pesimista lo quiere hacer más pasivo, porque no lo ve claro las cosas
J.M.- ¿Cuántos tenían las misma ideas que los optimistas y cuántos de los pesimistas?"
P.P.- Varios, había de parte y parte. 
J.M.- Pero los partidarios de la violencia ganaron aquel día
P.P.- La violencia había que imponerse a ellos. Eso no puede ser. Hay que ser más pasivo. Hay que educarse. Hay que ver venir las cosas. Con la violencia lo que puede ser es acarrearnos un mal. Por eso hay que ser pesimista, más bien.
...
Francisco Estudillo Orellana.- Porque también las cosas hay que mirarlas con una perspectiva de lo que era antes no ahora. Porque ahora mismo esas cosas las vemos muy disparatadas. Porque vemos a cierta distancia que Casas Viejas quisiera moverse para menear la política de España, un pueblo tan pequeño, pues entonces nos parece una verdadera calamidad. Si nos situamos en el plano que estaba viviendo España en aquellos momentos las cosas cambian, en cuanto había un movimiento campesino andaluz muy importante, había hambre, hambre verdadera, parados verdaderos, no de los de ahora que cobran. En ese ambiente se concibe mejor los movimientos que hubo en aquellos tiempos, que a distancia de 40 años. A esta distancia nos parece una ridiculez, pero los que estábamos metidos en aquellos no veíamos esto tan ridículo...

anarquismo. lasdostendencias.mp3

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