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La marquesina de Ricardo

Foto Mintz

La esquina del Bar Ricardo ha sido siempre un lugar central en el pueblo; su marquesina, también. Hasta el punto de haberse convertido en un símbolo y en algo más importante que el sustituto del sombrajo que pensó Ricardo Rodríguez cuando la construyó a principios de los cincuenta. En la fotografía, podemos ver que el Bar Ricardo ocupa tanto el local actual como el de la tienda de Amparo, y distinguimos a Francisco Cruz, José  Barberán y Juan Reyes, Rafael Gómez, entre otros. 

Fotos Campúa


En la magnífica foto de Campúa, del año 1933, se observa como este edificio formaba parte de una sola unidad. Se construyó a principio de siglo XX por el asidonense José Cantalejo, propietario y concejal. Este emigró a América motivado por problemas matrimoniales dejándole esta casa a Antonio Alcántara que hizo de Albacea. La mitad izquierda la compró Rircardo Rodríguez Pérez Blanco para poner el bar que todavía continua.  Según podemos observar en la fotografía, la parte derecha la de los Alcantara ha sufrido grandes transformaciones, la de la izquierda, la de la familia Rodríguez se ha mantenido igual, salvo la realización de la marquesina.





También son apreciables las diferencias en los elementos constructivos respecto a la Alameda en la actualidad. Un momento importante del bar es cuando se sustituye el viejo sombrajo por la marquesina. Esta fue construida por Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco en 1951, como aparece en un documento, del 10 de junio de 1952, que en la actualidad es un icono en el urbanismo de B/CV. Por esta marquesina se le llamaba al bar oficialmente Las columnas, pero el nombre de su fundador se perpetuaría con el tiempo. 

Fotos Mintz




Ahora ha perdido cierta relevancia, importancia recuperada en las grandes ocasiones como el maratón, el carnaval o épocas de eventos religiosos, pero tradicionalmente ha sido el lugar más importante del pueblo. En el audio de Pepe Pareja este cuenta como los manijeros contrataban en este bar y su puerta a los trabajadores para ir a las explotaciones cercanas. 
Fotos Mintz




Transcribo el audio: 
Pepe Pareja.- Antes cuando había mucha clase media, los obreros iban por la mañana temprano a la Alameda, donde está la tienda de Ricardo. Los obreros iban todas las mañanas allí y los patronos le decía a cualquier hombre del campo, mira fulano sácame cinco o diez o veinte para escardar, tanto le voy a dar. Entonces se ganaba siete reales. Después llegaron a dar 2 pesetas. Estos manijeros conocían el personal. Todos con la tendencia de llevar a los mejores trabajadores. Estaban al acecho y al llegar uno. Tu fulano tanto te doy por tarea en tal sitio. Si a uno le convenía le decía, bueno quiero. Pero si tenía otra aspiración que ganaba más o porque echaba cuenta de que iba a echar más tiempo, le decía que tenías otro postor y así salían los obreros. Un día y otro. Al otro día por la mañana le pagaban el sueldo. Y le decían pues mira se ha terminado o mira lo mismo hay, ya sabías que te decían eso era para que continuaras.
Las tres últimas fotos son de Raul Casal 



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