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Correspondencia epistolar entre Manolo Grimaldi y Mintz

 

Me han llegado dos cartas que Mintz le mandó a su amigo Manolo Grimaldi. Me llama la atención la dirección que pone, el de la huerta. Sólo ese detalle nos indica que estamos en otros tiempos. Es de destacar como en las dos cartas habla del tiempo y de las diferencias entre EEUU y Benalup  y sobre todo, el ambiente desenfadado y amistoso de las misivas.


Dice la primera de 9 de noviembre de 1971: “Querido Manolo: La primera semana cuando llegamos aquí tenía la oportunidad para usar las herramientas que me hizo. Nuestro jardín estaba en ruina, pero con la asada podía quitar las malas hierbas en poco tiempo. Mis vecinos tenían mucho interés en ver las herramientas, porque no tenemos aquí lo mismo, y tenían sorpresa en ver que rápido uno puede trabajar. Estaba bien para mi, porque Isabel se estaba riendo de mí para transportar tantas cosas; pero ahora está contenta. La semana que viene tengo que transplantar varios árboles que están en una finca de un amigo a nuestra casa y tendré otra oportunidad para usarlos. Aquí, como puede ver, cada hombre tiene que ser su propio hortelano y carpintero y fontanero. Aquí tenemos mucho calor, pero ya ha entrado el frío y la nieve. Ahora entra el tiempo cuando muere la planta y la hierba. No es como Andalucía, donde todo es verde en invierno- aquí es al contrario. Estaba muy verde hasta ahora- ya los árboles están perdiendo sus hojas y pronto la hierba va a estar morena.
Estoy metido mucho en mi trabajo. Ha crecido mucho la universidad desde mi última salida. Tenemos ahora treinta mil estudiantes. Es demasiado para nuestro pueblo y tengo demasiado que hacer. Ahora hay mucho jaleo aquí porque hay elecciones. No me gusta la política pero aquí no hay otro remedio sino meterse en la lucha. En fin, estoy muy ocupado. Ojalá que podamos volver en dos veranos a ver nuestros amigos. Da nuestros recuerdos a su familia y a todos nuestros amigos”. 

La segunda carta es de 19 de junio de 1972 en ella se tratan los mismos temas que la primera. El tiempo, el jardín, las herramientas que les regaló Manolo…“Estimado Manolo: ¡Qué lluvia tenemos ahora! La diferencia principal entre el clima aquí y ahí es la lluvia en la primavera. Qué lluvia, cómo la del invierno en Benalup. Esta primavera sembramos en nuestro jardincito detrás de la casa árboles para sombra, y también un poco de maíz, lechugas, tomates, habas de varias clases y calabazas. Tanto tiempo pasamos sin tierra para sembrar que Isabel era como una que muere de sed en el desierto. Ya bastante útil ha sido la azada que me hizo Ud. Como me dijo cuando está seca la mojo antes de usarla. La gente aquí lo admira mucho. Estoy trabajando en la universidad e Isabel está estudiando derecho. Los niños están disfrutando de la vida. Escríbanos lo que le está pasando. Que pasa con la huerta. Este malísimo dornillero (Perico) no me ha contestado mi carta anterior, pero dígame lo que le pasa a él también y a todos nuestros amigos. Tengo varios sellos para el hermano de Ricardo (que los recoge, pero no tengo su dirección) Si puede, avíseme de su nombre particular y la dirección de su casa. Ojalá que podamos volver el verano próximo. Un fuerte abrazo. Recuerdos cariñosos a su familia y a todos nuestros amigos”

Se trata en definitiva de dos cartas que le escribe un amigo a otro interesándose por las cosas de este y describiéndole la vida en su país. Son el ejemplo de esta persistencia empática que Mintz utilizó como metodología de trabajo y que se mezcló con las relaciones personales, gracias a la cual consiguió hacer el magnífico trabajo de campo que realizó. Desde 1965 a 1987 utilizó la misma estrategia. Cuando no estaba en el pueblo, como no había internet y no era posible la llamada telefónica la comunicación se limitaba a esta correspondencia epistolar. Con los Grimaldi fueron muchas las hora que pasó Mintz en su huerta y fueron muchas las cartas que se cruzaron, estas dos son solo un ejemplo. 
Las fotos y el vídeo son de Mintz.

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