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Las víctimas mortales de los Sucesos. I.- Los muertos de las fuerzas del orden público. 2 b

Manuel García Álvarez e Ignacio Martín Díaz, foto Iglesias
A los dos guardias civiles se les abrió un expiediente para otorgarle la medalla de San Fernando. En él aparecen distintas valoraciones sobre su actuación. Tanto el juez instructor, como los guardias civiles que estaban en el cuartel y sobreviviveron al ataque o los que vinieron con Anarte insisten en el carácter militar de su acción y en la defensa de la legalidad vigente. Las personas del pueblo que declaran se fijan en otros matices.

El Juez Instructor, el Capitán D. Pablo Incera Vidal  declara“ El arrojo, serenidad y fidelidad demostrada a la República por el Sargento Manuel García Álvarez, impidiendo que los sediciosos lograrán su fin”. 



El Sargento Rafael Anarte Viera declaró“Que a su juicio la fuerza se portó muy bien, y por lo que pudo deducir a su llegada al pueblo, tuvo que defender la Casa-cuartel contra un grupo de revoltosos muy crecido, pues la mayor parte de los hombres del pueblo tomaron parte en el movimiento”.



Del grupo de los once guardias civiles que llegaron con Anarte declaran en este expediente Juan Sánchez Gómez, Salvador Rodríguez Serón, Francisco Correro Ruiz y José Vázquez Soler. Todos terminan de igual forma: “Que no vio al Sargento, porque cuando llegó a la Casa-cuartel sus compañeros los habían sacado para llevarlo a Medina, según cree, en un automóvil; pero que sí oyo a algunos compañeros, que el Sargento García Álvarez, después de estar gravemente herido, permanció en pie durante algún tiempo, dando instrucciones y ánimos a sus subordinados”
Román García Chuesco, foto Iglesias



El Teniente Jefe de la Línea de Medina Sidonia D. Manuel Martínez Pedré manifiesta que : “….ha venido a conocer que el Sargento Manuel García Álvarez, fue requerido por el Alcalde de Casas Viejas para que se entregase con la fuerza al pueblo, prometiéndoles que no les harían nada, y que en caso de resistir les matarían a todos, a cuyo requirimiento contestó la citada clase que él estaba allí para cumplir con su deber y que de ningún modo se entregaría, como así lo verificó efectivamente, dando con ello un alto ejemplo de probado valor y de fiel cumplidor de sus obligaciones, demostrando al propio tiempo que para él era primero el deber que el aprecio de la vida…” Todas las declaraciones insisten en el mérito militar de estos guardias civiles que salvoaguardaron la legalidad republicana, enfrentándose a la muerte por no dejar el poder en manos de los anarquistas



Los testimonios de personas del pueblo, pertenecientes a las élites tienen otros matices. Las declaraciones del propietario Don José Vela Morales se centran en :” Que la fuerza, a su juicio, no pudo portarse mejor de lo que se portó, pues estuvo resistiéndose toda la mañana, manteniendo a raya a los revoltosos, por lo que se comprende que lo que querían era acabar con los Guardias por la tenacidad de no dejar de tirar sobre el cuartel, y que como solo eran cuatro y el número de revoltosos muy superior, no podían salir del cuartel y desde luego, que en su resistencia tuvieron entretenidos a los revoltosos toda la mañana, dando tiempo a que viniese la fuerza de Medina en su auxilio, y del pueblo, pues si los revoltosos hubieran tomado el cuartel, no se sabe lo que hubieran hecho con el resto del pueblo”. 



Parecido matiz tienen las del médico Federico Ortiz Villaumbrales: “Que si ellos no hubieran resistido como lo hicieron en el cuartel, porque no podían salir dado el número de revoltosos, nadie sabe lo que hubiera sido de Casas Viejas; pues ya habían asaltado las tabernas, encontrándose algunos embriagados, y su empeño era el de dominar y hacerse dueños del cuartel. Que la fuerza se portó con un valor extraordinario, pues los revoltosos bien armados, y en número grande, le impedían salir del cuartel… y que con su resistencia salvaron la situación del pueblo, dando tiempo a que llegaran los refuerzos”.



Ambos insisten en que el mérito principal de su resistencia no fue salvar la legalidad vigente, sino al pueblo, que según ellos corría grave peligro con su acción. Evidentemente confunden el pueblo con el sector social al que pertenecen



Sobre las fuerzas del orden y los Sucesos, como en todo lo que se refiere a estos hechos, han sido abundantes las polémicas y diferentes las posiciones. Hay quien argumenta que la Guardia Civil no participó en estos hechos y simplemente fue atacada por los anarquistas, endosando toda la responsabilidad del escarmiento a la Guardia de Asalto. Parece evidente que el máximo protagonismo lo tiene este cuerpo, prestigioso por otra parte, constituyendo estos hechos y el del asesinato de Calvo Sotelo sus dos lunares negros. También está claro que el cuartel, y con ellos los guardias civiles que estaban allí, son atacados por los campesinos anarquistas por defender la legalidad vigente republicana. Una legalidad que fue fácilmente quebrantada con la proclamación del comunismo libertario y a lo que el alcalde pedáneo, Juan Bascuñana no puso ninguna resistencia. El papel del teniente de la Guardia Civil García Castrillón fue totalmente distinto al de Rojas, de hecho salvó de la razzia a su prisionero Luis Barberán y tomó nota de todo lo sucedido. Relato muy valioso para el esclarecimiento de los hechos. Pero por otra parte también está claro que el primer muerto de los Sucesos Rafael Mateos Vela fue por los disparos de miembros de este cuerpo que venían de Medina y dispararon indiscriminadamente. También que Salvo y García Rodríguez cumplieron un importante papel guiando la razzia de las siete de la mañana y llevando a las fuerzas de orden a las casas de las familias de los campesinos anarquistas, que ellos por su condición de residentes en el pueblo conocían. También parece claro que a diferencia de la tibieza del alcalde pedáneo republicano, en el cuartel del Guardia Civil residía la representación del verdadero poder político y económico del pueblo, como demostraron los hechos posteriormente.  Por último, a mí sí me parecen (y a todos los historiadores que he consultado el asunto) que a estos tres muertos se les debe considerar como víctimas de los Sucesos de Casas Viejas (mirar DRAE), y que como el resto de las víctimas fueron utilizadas posteriormente, ninguneadas y objeto de arduas polémicas. Ya en los cincuenta Sender estableció aquello de que el culpable de aquellos hechos era la humanidad y en pleno siglo XXI no es tiempo de maniqueismos falsos e hipócritas.

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