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Las víctimas mortales de los Sucesos de Casas Viejas. III.- El incendio del Casarón. Seisdedos. 4.b


6.-Francisco Cruz Gutiérrez, Seisdedos, el viejo carbonero que había nacido en 1862 y que pese a que no había tenido ningún tipo de protagonismo en la proclamación del comunismo libertario posteriormente sería encaramado como el gran líder del movimiento. Aunque en el libro de defunciones aparece como soltero vivía en unión libre con Catalina Jiménez Esquivel, la cual había muerto y había aportado sus nietos y nuera a la unidad familiar de base ancha.



Vivieron en el pago de las Algamitas, en el cortijo de Zapatero, haciendo carbón en invierno y apuntándose a lo que hubiera el resto del año. Allí sus hijas entran en contacto con la familia Silva, casándose dos hermanas, con dos hermanos y con Josefa Franco, casada con un hijo de Catalina de otro matrimonio. Cuando murió Catalina, se trasladó a Casas Viejas, construyéndose un casarón en la calle Nueva, al igual que sus hijas ya casadas con los Silva. 



Pese a la mitificación que sufrió el personaje de mano de escritores como Sender o Federica Montseny o Hugh Thomas en el imaginario colectivo del pueblo siempre se le recordaba como “ Un triste carbonero, con una burrilla y una gorra negra”. Definitivamente Seisdedos no fue el líder real de los Sucesos, pero es el personaje más conocido en relación a estos, con lo que nos indica todo el peaje al mito, la leyenda y la especulación que han pagado estos en sus más de 80 años de historia. Pero, hasta que Mintz y Ramos Espejo desmontaron la mentira, era una verdad admitida el liderazgo del viejo carbonero. La explicación hay que buscarla en que todas las partes necesitaban de un líder para darle coherencia a sus intereses. Como dice Mintz “la acumulación de información errónea desviaron los conflictos esenciales que subyacían a la tragedia y de la realidad de las personas que participaron en ella”. Dicho líder no existió, pues ni Monroy, ni Gallinito, ni Sopas…se puede entender como tales". Según Jerome Mintz fueron los mismos campesinos que habían participado en los Sucesos quienes contribuyeron a la exaltación de este líder, como una forma de quitarle responsabilidades a los verdaderos “cabecillas”  que aún vivían. Parece interesante reseñar aquí los relatos hagiográficos de Eduardo de Guzmán en la Tierra sobre "Seisdedos": "el río inunda la vega, cuando las cortijadas de la otra orilla quedan aisladas, cuando allá lejos comienzan a faltar los víveres y la crecida puede matar de hambre a los que en los cortijos están, es siempre “Seisdedos” el primero en tomar una lancha, en lanzarse audazmente atravesar la corriente para llevar alimentos y entusiasmo a los que de ellos carecen. En la empresa arriesga la vida, pero a la vida no le concede “Seisdedos” la menor importancia cuando se trata de salvar la de los semejantes… No a muchos años que enfermara la mujer de un vaquero de Majaverde. Enfermedad contagiosa. El médico –Don Federico Ortiz prohibió que nadie le viera. Peligro de muerte. El mismo marido de la enferma marcho de su lado. Sólo Seisdedos quedó allí. Cuidándola, asistiéndola, tratando de arrancarla de la muerte. Pero todo fue inútil. La mujer murió. Entonces Seisdedos hizo una parihuelas con unas ramas de acebuche entrecruzadas; cargó con el cadáver y lo llevó al pueblo. Ya había encargado una caja. En ella la metió. Y luego él sólo – nadie se atrevía a acercarse- la enterró en el cementerio de la aldea…" 



Pese a lo que alguna gente decía de Seisdedos no ha habido fotos nunca. Su forma y concepción de la vida no le pilló el mundo de la fotografía. Por eso reproduzco una de la familia. Esta fotografía es de abril de 1933, está realizada en la sede de la CNT de Cádiz en la calle Santiago número 1, junto a la plaza la Calendaria. Están todos los supervivientes de la familia Seisdedos, salvo el matrimonio y los hijos de Mercedes Cruz y Manuel Prieto que se quedaron en Casas Viejas  y  el niño Manuel Silva Cruz en una colonia escolar. Arriba, de izquierda a derecha, Manuel García Franco, Sebastiana Cruz Jiménez, María y Catalina Silva Cruz. En medio, Carmen, María Cruz Jiménez, Francisca y Juan y los niños Curro y Juan Silva Cruz. Abajo, las niñas Catalina y Sebastiana Silva Cruz. Lo más probable es que se  hicieran la foto para acompañar a los distintos certificados necesarios para obtener la pensión de 250 pesetas que había acordado el Congreso de los Diputados. 

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