headerphoto

Día de campo

Mapa topográfico de la zona
El domingo pasado estuvimos con unos amigos en una de esas excursiones que se te quedan grabadas para siempre, es aquello que decía Serrat sobre que de vez en cuando la vida se porta bien contigo. Vimos la naturaleza en su esplendor, oteamos la historia recóndita y nos divertimos como solo se puede hacer rodeado de amigos en un magnífico día de campo. Es de esas veces que los astros se alían para que todo salga bien; si hasta, aunque estuvo amenazando desde días antes con la lluvia, solo lo hizo en el momento en que habíamos terminado la convivencia.

Cueva del piruétano. Foto Manolo Motas



Anduvimos por diversas fincas en las que los organizadores habían pedido el permiso correspondiente. Ya sabemos que el parque de los Alcornocales es una maravilla, pues la zona entre los Barrios y Medina (Casas Viejas) no es una excepción. Yo sabía que aquello era una ocasión inmejorable para conocer una zona que de otra forma era imposible, pero no me esperaba tanto esplendor y tanta exuberancia. Las fincas estaban tan cuidadas que fue una de las cosas que más me llamó la atención y si hasta los dueños habían hecho en sus fincas particulares (“cada uno hace en su caso lo que quiere”, por supuesto) miradores para potenciar los valores paisajísticos. 
Tapadera de tumba antropomorfa. Foto Manolo Motas



Otra cuestión que también conocía es que aunque la mayoría de las personas que ahora utilizamos móviles y sabemos tanto no conocíamos estos parajes la presencia del hombre en ellos ha sido desde la prehistoria. Prueba de ello eran las pinturas rupestres y las tumbas antropomorfas que íbamos a ver durante la jornada. Pero también en la Edad Media, en el siglo XIV cuando Afonso XI venía a guerrear contra los musulmanes de Algeciras, en sus tiempos de ocio y como entreno, establecía su puestos de caza en esta zona. Como dice  el Libro de la Montería de Alfonso XI: “La Mata de los Moros es buen monte de puerco en todo tiempo. Et es la una bozería por la vera del cerro que va entre la Breña de Macote et el Arroyo de las Cañas, et la otra bozeria por la otra vera del cerro que va entre el collado de Algavica et el Arroyo de las Cañas. Et es la una armada en el collado que sale de cara a las Nauas et la otra armada en fondon de la breña de cara al Arroyo de las Puercas”
En la silla del rey. Foto de Antonio Lara
La Mata de los Moros coincidiría ahora con lo que es el Puerto del Castaño y las Algamitas. Se describen aquí dos cazaderos. Uno partiría desde Macote y el Puerto del Castaño hasta las Navas. El otro desde las Algamitas y el puerto del Castaño yendo en dirección contraria al anterior hasta la boca de las Puercas, en Alcalá, en el límite con Benalup. Se trata de terreno llano, aunque elevado, aprovechando los valles y las mesetas, terreno poco escarpado, donde es más propicia la caza del jabalí.  Solían alternarse con los abruptos donde domina el oso, por ejemplo en una jornada se caza el oso y en la siguiente se caza el jabalí o el puerco por los terrenos menos abruptos y más llanos. Cuando llegamos ya estaba preparado en un llano que hacía el arroyo de las Cañas el lugar donde comeríamos, yo pensé que este podría ser “la bozería del Arroyo de las cañas en las Navas”. Montado el campamento base y organizada la infraestructura necesaria nos dispusimos a recorrer las cuevas que han estudiado  Henri Breuil a principios del siglo XX y Topper en 1971. 
En la pasada de Minuto. Foto Manolo Motas



El primer abrigo al que llegamos fue la denominada “Cueva del Piruétano”, nombre que le puso Breuil, en relación a un peral silvestre que hay cercano a su entrada. Se puede dividir en tres paneles. El color dominante es el rojo, muy vivo, siendo donde están mejor conservadas de las tres que vimos. “El abrigo tiene forma semiesférica con unos 4 metros de diámetro y la entrada, abierta a poniente, se encuentra a tres metros del suelo. La interpretación más detallada de las pinturas las ofrece Uwe Topper. La figura central del abrigo está realizada con pigmento rojo intenso y trazos muy limpios. Aparece en él una figura humana con casco portando en la mano un arma o quizás un utensilio de labranza. Junto a él, a la derecha, aparece la representación de un enterramiento con cuatro piedras que lo delimitan. A la izquierda un yunque y un martillo y debajo de la figura central dos figuras humanas y lo que parece ser un círculo de piedras” (La Wikipedia). Después nos dirigimos a la cueva de los Arrieros: “Este abrigo fue localizado por el arqueólogo francés Henri Breuil en su obra de 1929 Rock paintings of Southern Andalusia. A description of a neolithic and copper age Art Group junto al Valle de Jata y abierto al sur. El historiador alemán Uwe Topper localizó la cueva en 1975 y realizó calcos de las pinturas. Estas pinturas, de poco interés en relación a otras de la zona, constan en tres pequeños grupos de flechas y líneas de color rojo muy claro”. 

La laja de las Brujas. Foto Manolo Motas


Vista las cuevas con pinturas rupestres, le tocaba el turno al refrigerio. Nos fuimos a la pasada de “Minuto” donde se podían ver vistas espectaculares, escoltados por los Carlitos y el pantano del Charco Redondo. De ahí a la laja de las Brujas, donde pudimos observar una tumba antropomorfa con su tapadera completa y sobre todo varias tumbas en el interior de la cueva. En palabras de Topper, constituye “uno de los ejemplos extraordinarios de unión de pinturas rupestres con estructuras arquitectónicas (con apariencia de teatro primitivo confines funerarios y tumbas talladas en la roca”. Esa especie de teatro, de escenario funerario, en el que las tumbas están dentro de la propia cueva estará en el origen de su topónimo (laja de las brujas). Luego foto en el trono del rey, donde se observa el lado opuesto al de la pasada del minuto, en este caso, Las navas y el puerto del Castaño. Desde ahí se observa perfectamente como las Navas son  grandes praderas o tierras llanas que se encuentran entre montañas. Se suelen utilizar como pastizales en verano. En España hay aproximadamente 80 pueblos que llevan ese topónimo.  Después nos dirigimos a otro lugar donde habían más de sesenta tumbas antropomórficas. Ahí vimos también tapaderas de las tumbas en muy buen estado de conservación.
Campo de tumbas. Foto Manolo Motas



Finalizada esta parte de la excursión, nos fuimos al arroyo de las Cañas donde Mané y sus ayudantes nos tenían preparado un estupendo arroz, con sus precedentes y postres consiguientes. La conclusión la de siempre. Estamos en un maravilloso entorno que la mayoría de sus habitantes no conoce y disfruta. Las razones son varias y diversas, pero creo que merece la pena debatir sobre ellas. Aunque eso será objeto de otros post. Este ya me ha salido demasiado largo.

Arroyo de las Cañas. Foto Manolo Motas.

1 comentarios:

Salvador Escalona dijo...

En el comienzo de la entrada he visto el mapa del pantano y no se porque me dio la corazonada de que habías visitado estos abrigos. Saludos y felicitaciones por su blog.