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Prometo estarte agradecido

Estamos ante una típica foto de Mintz con su encuadre característico. El primer plano es para Antonia Macías Cabeza y el saco de algodón que está manipulando. Un segundo plano lo constituye el campo donde está el algodón y al fondo, en el ángulo superior izquierdo el Benalup de Sidonia de principios de los setenta. La composición, la perspectiva, los detalles... todo está pensado, no hay nada dejado al azar.



La comparsa del americano en el 2010 escribía:
Aquí en los felices sesenta
los niños no iban a la escuela
pues en  su infancia los explotaron
fueron todos marginados
por los más adinerados
Trabajando de sol a sol
por un mismo jornal
pa poderse alimentar
Más adelante la autora de la letra dice:
Si te has dado cuenta ya
esos niños son tus padres
pero su felicidad no pudieron arrebatarle.



Antonia está trabajando, aunque es una niña todavía. Con la mano izquierda sujeta el saco y con la derecha presiona el algodón hacia abajo para que quepa más cantidad. Al mismo tiempo  esboza una simpática sonrisa para la cámara del americano. En esa época los niños y las niñas tenían que trabajar a muy tempranas edades en el campo. El algodón fue a finales de los sesenta y principios de los setenta un cultivo social que demandó mucha mano de obra. Esta incorporación de la infancia al trabajo impedía que cursaran sus estudios con normalidad e implicaba que ellos adquirieran una madurez prematura, como se recogía en la exposición de fotos de Mintz llamada “Los niños hombres”



La autora también dice en el popurrit de la comparsa refiriéndose al trabajo infantil
Marginados si señor
pero lucharon 
codo con codo
fiera con fiera
y levantaron los
fuertes muros de
Casas Viejas así
que escucha llegó
el momento 
de tu relevo



La autora quiere hacer especial hincapié en que gracias al esfuerzo y el trabajo de esos años se consiguió el bienestar que disfrutamos posteriormente. Y efectivamente llegó la hora del relevo. Los hijos de Antonia Macías Cabeza y Miguel García Estudillo no tuvieron que trabajar desde niños como ellos y han podido estudiar, en parte gracias al trabajo de sus padres y en otra parte a la generalización de los estudios gracias al Estado del Bienestar. Una ejerce su profesión en Osuna y otro  en Sevilla capital. Una escribió estas letras premonitorias de la comparsa y el otro fue el alma de la comparsa el americano. Quien hizo la foto y quien nunca podría imaginar que la hija médica y el hijo cocinero de esta chiquilla que recogía algodón en la vega benalupense le iban a hacer una hermosa comparsa. Dice el refrán que "es de bien nacidos, ser agradecidos". Conozco a Ana y Miguel Ángel, los hijos de Antonia y Miguel y no sólo dan las gracias siempre que pueden a sus padres y a Mintz, sino que arrastraron con el ejemplo.

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