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Las víctimas mortales de los Sucesos. I.- Los muertos de las fuerzas del orden público. 2 a

El cuartel de la Guardia Civil se ubicó en un principio en la calle de este nombre enfrente de la actual peña del Madrid. Dicho puesto se creó en 1886. Allí estuvo hasta el 1 de abril de 1898 que pasaría a la Alameda, en casa de Sebastiana Rodríguez Perez-Blanco quien se la alquiló al Ayuntamiento de Medina. Allí ocurrió el asalto al cuartel la madrugada del 11 de enero. Según cuenta Jesús Núñez:
“Su fuerza presente del puesto aquella jornada estaba compuesta por un sargento y tres guardias civiles de 2º clase, perteneciendo a la Línea de Medina Sidonia, encuadrada a su vez en la Compañía de San Fernando de la Comandancia de Cádiz. El comandante de puesto era el sargento Manuel García Alvarez, un sevillano de Alcalá de Guadaira que contaba con 45 años de edad y que se había hecho cargo del mismo tan sólo un mes ANTES, procedente de la Comandancia de Málaga. Los guardias civiles eran Román García Chuecos, un murciano de Lorca que tenía 32 años de edad, de los que los dos últimos los había pasado en Casas Viejas; Pedro Salvo Pérez, un “polilla” gaditano de San Roque que también tenía 32 años de edad y que estaba destinado allí DESDE hacía un lustro; y Manuel García Rodríguez González, un malagueño de Ronda que contaba entonces con 42 años de edad”.
Campúa (Alacena para pasar a casa vecina ante asedio
 (Mundo Gráfico 18-1-1933 y Nuevo Mundo 20-1-1933)



De los cuatro miembros de la casa cuartel de Casas Viejas dos murieron  como consecuencia de los disparos de los campesinos en el asalto al cuartel. Ambos habían sido heridos mortalmente durante el tiroteo. En un principio fueron considerados como héroes por autoridades y periodistas, contrastando su tratamiento con el de los 25 campesinos muertos, en un contexto donde la versión imperante era que los 25 muertos habían sido fruto del enfrentamiento armado entre los campesinos y las fuerzas de orden público. Incluso se abrió un expediente para concederles a estos tres funcionarios la cruz laureada de San Fernando, máxima recompensa militar al valor histórico. Dos años más tarde, se había impuesto otra versión de los hechos y los Sucesos de Casas Viejas habían alcanzado una complejidad abrumadora, así se archivó el expediente aduciendo un defecto de forma. De esta forma estas víctimas también pasaron al anonimato y al olvido igual que los veintiséis restantes
Lugar desde donde dispararon los campesinos al cuartel. Foto Campúa.



1.- El sargento de la Guardia Civil Manuel García Álvarez. De 45 años de edad, quien se había hecho cargo del puesto tan sólo un mes antes. Era hijo del sargento retirado Juan García García y estaba casado con Ramona González Milán. En junio de 1932 fue ascendido al empleo de sargento por antigüedad, siendo destinado a la Comandancia de Málaga, donde apenas permaneció unos meses ya que en el boletín oficial del 20 de noviembre volvió a la Comandancia de Cádiz, causando alta en la revista de diciembre en el puesto de Casas Viejas. Murió el 13 de enero en el hospital militar de Cádiz como consecuencia  de la herida “por arma de fuego en la región frontal, sin orificio de salida”. Dejó dos hijos huérfanos; Mercedes y Juan. 



2.- El guardia Román García Chuesco, casado con Ignacia López de Lacalle. Había iniciado su carrera militar en julio de 1921 como soldado voluntario en el Regimiento de Infantería "España" nº 46. A finales de noviembre de 1930 pasó destinado a la Comandancia de Cádiz, donde fue expresamente felicitado por su comportamiento durante los sucesos revolucionarios acontecidos en diciembre, mes en el que se incorporó al puesto de Casas Viejas. Murió el 4 febrero en el hospital militar de Cádiz como consecuencia de las heridas mortales sufridas la madrugada del 11 de enero en un ojo, con pérdida del mismo.



3.- Cuando intentaron entrar en el casarón, uno de los guardias de asalto; Ignacio Sebastián Martín Díaz cayó mortalmente herido, otro, el guardia de asalto Fidel Madrás,  tuvo heridas más leves y permanecería aislado en los alrededores del casarón hasta las cuatro de la mañana que terminó el asedio. En estos tiroteos resultaron heridos cuatro guardias de asalto más. Tano Ramos mantiene otra versión. Argumenta que Manuel Quijada, preso de Artal y sus guardas, se escapó y se reunió con los que estaban en el casarón. Al ir los guardias de asalto detrás de él Martín Díaz muere y Madras cae herido. Martín Díaz fue enterrado en Jerez de la Frontera el 16 de enero. Dice el ABC del día siguiente: “Constituyendo una imponente manifestación de duelo. El comercio cerró sus puerta y ante el cadáver desfilaron las autoridades y representaciones y tres compañías de guardias de asalto en columnas de honor”.

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