La ley de términos municipales

Empecemos con dos cuestiones para el debate. ¿Es lícito en época de crisis limitar los derechos de los trabajadores foráneos y promocionar a los locales? ¿Es lícito prohibir la contratación de trabajadores de otros pueblos mientras haya uno sólo parado en el pueblo que se trate y sobre todo si lo que se pretende es preservar el derecho a huelga y que suban los salarios de los trabajadores? Si a esto le unimos que este tema se planteó en la convulsa Segunda República comprenderemos la complejidad de la cuestión. 
Los jornaleros utilizaban la huelga y otras medidas de presión para mejorar sus condiciones de vida en un campo donde la modernización era muy difícil. En esta lucha era frecuente que los propietarios acudiesen a los esquiroles o a trabajadores de pueblos vecinos  para desestabilizar las medidas de presión de los jornaleros. Durante la larga Restauración el estado apoyaba a los propietarios a los que incluso cedían los soldados del ejército para segar  ante la huelga de los campesinos. Como ocurrió en 1883 en la campiña jerezana y el trabajo de los soldados como segadores coordinados por el capitán general de Andalucía Camilo Polavieja, al cual se le pondría una calle en Casas Viejas. 

La llegada de la Segunda República significaría un cambio de tendencia, inclinándose claramente el gobierno de parte de los jornaleros. Así 14 días después de la proclamación de la Segunda República el gobierno provisional promulga el Decreto de Terminos Municipales, "para el remedio de la crisis de trabajo y ocupación de los obreros que se hallan en paro forzoso". Cuyo artículo 1° decía: "En todos los trabajos agrícolas, los patronos vendrán obligados a  emplear referentemente a los braceros que sean vecinos del Municipio en que aquellos hayan de realizarse". A este le siguieron otras leyes del mismo carácter reformista y que buscaban la mejora de las condiciones labores y de vida los jornaleros y pequeños campesinos. Así el Decreto de Arrendamientos obligatorios o de Desahucios, prohibía la expulsión de los arrendatarios con rentas  inferiores a 1.500 pesetas; Decreto del Laboreo  Forzoso por la que se obligaba la regularidad de los  trabajos del campo para dar trabajo a los jornaleros.  Implantación del Seguro de accidentes de trabajo, jornada laboral de 8 horas y establecimiento de Jurados mixtos de Trabajo rural. A todos ellos hay que unirle que el 9 de septiembre de 1932 se promulgaba la ley para la Reforma Agraria. 



La ley de Términos Municipales posibilitó la subida de salarios en el campo, impidió la contratación de trabajadores esquiroles de pueblos vecinos en caso de huelga y otorgó el predominio en la contratación agraria a los sindicatos lo que provocó la acérrima oposición de los propietarios. Pero también contó con la oposición de la CNT como se observa en el audio de Pepe Pareja. Esta ley provocó un arduo debate dentro del seno del sindicato anarquista y aunque se reconocían sus aspectos positivos, se le achacaban fundamentalmente dos aspectos negativos. Por un lado,  se pensaba que uno de los fines ocultos de Largo Caballero era socavar la primacía cenetista en algunas zonas del campo andaluz, como en esta concretamente. Ya que dado el control municipal que había adquirido el PSOE y la creación de las oficinas de colocación obrera el control de las listas de parados pasaba a los ayuntamientos y no a los sindicatos como pedía la CNT. Por otro, la CNT estaba en contra del carácter localista de la ley, como muy bien se observa en la argumentación de Pepe Pareja, y que podría tener el  efecto colateral de desarticular el mercado de trabajo tradicional, causando grandes trastornos y perjuicios a los pueblos pequeños a los que acostumbraban a trabajar en cortijos del pueblo vecino como los de Paterna en Jerez o los del valle del Genal en Casas Viejas. El típico internacionalismo obrero se aplica a este caso y además Pepe Pareja lo relaciona con el pacifismo. Recordemos también  que los sopacas, como también se escucha en el audio, llevaban mucho tiempo viniendo a segar aquí y eran el origen de la mitad de los casasviejeños.  



La aplicación de la ley se fue complicando progresivamente. La ley de Términos Municipales fue pocas veces aplicada por pacto mutuo entre trabajadores y patronos. Finalmente el tema se enredó tanto que el gobierno autorizó las llamadas “inter-municipalidades a efectos de trabajo” en la que los ayuntamientos podían unirse para que sus trabajadores pudieran hacerlo en los que lo comprendían. De hecho hay dos documentos en el archivo municipal de Medina Sidonia que prueban la no aplicación de esta  ley. En el primero de fecha  17-6-1931 en el que al alcalde de Medina le ofrecía al de Alcalá de los Gazulez “cuarenta o cincuenta segadores de Casas Viejas dispuestos a trabajar en esa”. El segundo del 5-5-1933 en el que el presidente de la Oficina de Colocación Obrera de Guaro ofreciéndole al de Medina segadores de ese pueblo para la campaña.  Sin embargo, su sola existencia suponía, en efecto, una seria amenaza para los grandes propietarios... y ese fue el motivo por el que en 1935 el gabinete de Lerroux y la CEDA suspendieron la ley de términos municipales. Cuestión compleja esta de los localismos, en definitiva. 



Reproduzco el audio de Pepe Pareja grabado en 1966.
"P.P.- Aquí había dos tendencias. Sindicatos cenetistas y socialistas. Los sindicatos socialistas pusieron la ley de términos. La ley de términos era una frontera, que no debe de ser eso. Porque eso era crear odio, porque yo creo que un pueblecito circunvecino con otro el mismo derecho tiene que tener otro para pasar el término, bien de visita o para trabajar. Pero con la ley de término no se admitía que fuera un trabajador al término circunvecino, al menos que hiciera mucha falta. Y eso era una guerra civil. Eso los cenetistas no lo reconocían y era crear odio y lo que se trataba era hacer unificación de amor, de encariñarse los pueblos los unos con otros y poderse entender. Como pasa hoy con eso de la paz mundial, porque la paz mundial no lleva más fines que nos podamos entender una nación con la otra y no tener este odio de guerras y estas cosas. Este desgaste de guerras, de tantísimas metrallas y tantísimos despilfarros como hay en una guerra, una cosa tan monstruosa como una guerra ¿qué se adelanta con eso? Si eso llega el día que se anula todo eso ¿no será mucho mejor?
J.M.- En el pasado se dice que en el 31 había muchos hombres que venían de fuera 
P.P.- En el 31 y en el 20 y en el 15 todo eso, mientras más para atrás más venían del exterior. A trabajar aquí, centenares de personas de la provincia de Málaga, para trabajar aquí".

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