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La Comunidad de Campesinos de Charco Dulce


Hoy traigo a esta sección un audio de Juan Pinto de 1966. En él le cuenta a Mintz su experiencia en Charco Dulce. Como todos los de Juan Pinto resulta muy detallista su descripción y de una gran utilidad para extraer datos e ideas. También como los demás su relato se hace desde una perspectiva aséptica y alejada del partidismo. Es un testimonio muy esclarecedor desde el punto de vista de un jornalero que participó en una comunidad de campesinos, en este caso la de Charco Dulce.
La Reforma Agraria empezó en esta comarca en 1934 en Malcocinado tras los Sucesos de Casas Viejas como parte del proyecto socialista-republicano para solucionar para el problema agrario. Pero durante el bienio conservador los proyectos de Reforma Agraria se ralentizaron, hasta que en febrero de 1936 con el triunfo del Frente Popular estos se aceleraron. En los cinco meses que van de febrero a julio del 36 se expropia bastante más que en los cinco años anteriores. Así se hacen Comunidades de Campesinos en Badalejos, Rehuelga, Pagana, Canaleja, Valcargado, Huelvacar, El Huerto, Vículo-Zorrera, Machorro, Rendón y este de Charco Dulce. A doña Josefa Pardo de Figueroa, la marquesa de Negrón y patrocinadora de la iglesia de Benalup  le abrieron expedientes de expropiación en sesenta y cinco de sus fincas. Por entonces, Mariano Ruiz Funes era el Ministro de Agricultura, Adolfo Vázquez Humasqué era Director General del IRA y Ángel Cruz, responsable de los proyectos de Reforma Agraria en la provincia de Cádiz. 



Por las memorias no publicadas de José Suárez conocemos el procedimiento de expopiación: “Este Dieguito(García de Arzugaray) me buscaba sólo por el hecho de que este tenía una gran finca (Charco Dulce) y la Reforma Agraria se la arrendó y colocó ochenta casas de familias que estas vivían allí muy bien, y él cobraba la misma renta que le daba el colono anterior”. Como cuenta Pinto se dividió en dos partes Charco Dulce,  una para cuarenta familias de Casas Viejas y otra para otras cuarenta de Medina. También nos da algunos datos para su funcionamiento, como el establecimiento de un huerto destinado al auto consumo, la explotación agrícola o ganadera de la finca. Queda claramente de manifiesto como los trabajadores estaban satisfechos con las comunidades de campesinos pues le aportaba seguridad y continuidad, en contraste con la eventualidad anterior basada en la búsqueda de espárragos o la realización de carbón. Pero aunque se vislumbra cierta pena porque la guerra acabara con la experiencia de la comunidad de campesinos de Charco Dulce su gran protesta se centra en que Diego García de Alzugaray recuperó la propiedad, se quedó con las herramientas y el ganado del Instituto de colonización y sobre todo no les pagó los dos meses de trabajo posteriores al inicio de la guerra. Esa es su gran protesta. “Las cosas que hay en el mundo este”



La última parte del audio es la más impactante. Cuenta como tenía miedo de que una vez llegada la guerra los mataran por haber participado en este proyecto agrario, pero como, pese a que estuvieron dos meses trabajando sin cobrar no les pasó nada. Al que si lo mataron fue al cabazalero de la comunidad de campesinos de Charco Dulce de Medina. El dueño Diego Garcia de Alzugaray participó en la búsqueda de José Suárez Orellana por su liderazgo en estos proyectos agrarios y al no encontrarlo por haber huido se llevaron a su cuñado y mano derecha Francisco Fernández Guerra de la Vega. A este, pese a las gestiones de su familia, lo mataron. 



Reproduzco el audio: 
Juan Pinto.- Yo estaba en el campo en una reforma agraria. En el Charco Dulce y estuve allí después de que saltará el movimiento dos meses, trabajando, cogiendo simiente, regando  y no me han pagado ni un real
Jerome Mintz.- ¿Qué es una cooperativa?
Juan Pinto.- Igual, como está la Yeguada y así estábamos nosotros
Jerome Mintz.- ¿Quién os quitó de ahí, el gobierno?
Juan Pinto.- No los quito,  ya los dueños del terrero, se hizo cargo de aquello. Pero a nosotros no nos pagó nada, estuvimos dos meses y no nos pago nada.
Jerome Mintz.- ¿le gustó estar allí, más que trabajar con un dueño?
J.P.- Si porque teníamos más ventajas. Teníamos todos los días trabajo y para comer los hijos y uno. Cada quince días una paga y teníamos pan para los chiquillos. Y tranquilos porque todos los días teníamos donde trabajar
J.M.- ¿Allí tenían jefe, cuántos hombres?
J.P.- Unos cuarenta y un jefe llamado cabezalero
J.M.- ¿Y  cada hombre tenía un poco de tierra o todo conjunto y cuántas fanegas de tierra?
J.P.- Todo conjunto. Tenía que haber de trescientas o cuatrocientas fanegas. Y vacas. Más de cien vacas. Diez u once yeguas 
J.M.- ¿En qué año estuvo en la cooperativa?
J.P.- En el 36, desde el principio del 36 hasta que saltó el movimiento. Yo llevaba allí tres o cuatro  meses cuando saltó el movimiento
J.M.- ¿Por qué fue allí?
J.P.- Porque me solicitaron para trabajar allí
J.M.- ¿Y a usted le gustaba la idea?
J.P.- Porque estaba mejor que de la otra forma. Yo recogía una fanega trigo y para quince días estaba tranquilo. Ya a mis hijos no le faltaba pan. Mientras que de la otra forma tenía que ir a por un puñado de espárragos, hacer un saco picón. De la otra forma cuando lo tantee vi que era mejor para mí. Cuando saltó el movimiento los fascistas, los amos del cortijo fueron allí y nosotros creímos que nos iban a matar y nosotros a correr, correr como pájaros. Un día pillaron a tres o cuatro de nuestra compañía. Le dijo al cabezalero vosotros no correr, vosotros a recoger las semillas del campo, que con vosotros no se mete nadie. Y no se metió, pero tampoco cobramos.
J.M.-¿ El ha dicho a ustedes marcharos?
J.P.- No nos dijo nada. Nos dijo que siguiéramos trabajando para levantar la cosecha. Y cuando la levantamos el cabezalero dice repartirse donde podáis y cada uno se fue a su casa. Nosotros no hemos cobrado nada y estuvimos dos meses trabajando para ellos. 
J.M.- ¿En qué manera los seleccionaron?
J.P.- Sacados por el sindicato. Fulano, fulano, fulano. Y si era gustoso y así solo tenía que pasar para alla. 
J.M.- ¿Cuántas familias?
J.P.- Se juntaron cuarenta familias. 
J.M.- ¿Todos trabajan juntos?
J.P.- Todos en conjunto. Se sembró boniato, sandia, y tomates, pimientos, todo eso se hizo allí una huerta y sembramos todo eso para el gasto nuestro
J.M.- ¿Era bueno trabajar juntos?
J.P.- Unas tierras muy buenas, para mucho producto que daba aquello
J.M.- ¿Es cerca de aquí, como se llama?
J.P. Hay unas dos leguas. El Charco dulce
J.M.- ¿Antes la tierra era de un hombre?
J.P.- De Arzugaray. El se hizo amo porque era dueño de aquello. Lo tenía el Instituto de Reforma agraria, pero el dueño se hizo amo de aquello, de la vacas y de todo
J.M.- Los obreros recibieron un sueldo para trabajar
J.P.- Mientras que no saltó el movimiento. Luego nada y estuvimos dos meses trabajando sin ganar nada. El dueño el que tenía que haber dado la conformidad de lo que se llevó y ver como no nos pagaba a nosotros. Las cosas que hay en el mundo este
J.M.-¿ Los hombres eran amables?
J.P.- Si eran amables. Ellos entraron bien, si no nosotros con el miedo que teníamos… nosotros lo que queríamos era irnos a la zona roja. Donde estaba el gobierno. Esto se puso en dos bandos.
Y llegó a uno de ellos no ves la cara que tiene que tiene cara de criminal. Decían los fascitas. Venían de trabajar. No ves ese, mira que navaja tiene en las manos. Venga manos arriba. Cuando llegó allí al cortijo nos contaron lo que habían pasado con los fascistas. Yo no trabajo aquí más, decían ellos. No hombre, si nos lo han matado ya, ya nos lo matan. Lo que querían es que no se fuera ninguno. Y no mataron ninguno. Solo mataron al cabazalero de la otra reforma. Había dos reformas una de aquí y otra de Medina. El cabazalero de la reforma de Medina se lo llevaron y lo mataron

charcodulcejuanpinto.mp3

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