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El mitin de la Libertaria en Madrid

En el mitin del 26 de noviembre de 1933 que convocó la CNT en el Cine Europa, en la calle madrileña de Bravo Murillo,  intervino María la Libertaria. La CNT convocó este mitin para fijar su posición sobre los resultados electorales de las elecciones de noviembre de 1933 donde la derecha había resultado ganadora y la izquierda perdedora, entre otras cosas, por la postura abstencionista de los anarquista que promulgaron que no se podía votar a favor del “gobierno de Casas Viejas”.



En el mitín además de Melchor Rodríguez (Angel el Rojo del que tengo preparado otro post) y la Libertaria  intervinieron militantes muy conocidos en Madrid como Teodoro Mora, Pedro Falomir Antonio Moreno, Claro J. Sendón y Valeriano Orobón Fernández. 



El acto era el inicio de la campaña que buscaba preparar el ambiente para que la CNT encontrara el momento de cumplir la palabra que había empeñado cuando llamó a la abstención: si ganaban las derechas, los anarcosindicalistas irían a la revolución.
No solo el cine y las terrazas estaban llenas de gente sino que también toda la calle Bravo Murillo. De todos los que intervinieron la que más expectación levantó fue María Silva. Cuando se anunció se iba a hablar María se hizo un profundo silencio. Llevaba unas cuartillas en la mano con el texto de su intervención. Posiblemente se las había escrito Miguel Pérez Cordón, con el que ya formaba pareja estable y residían en Madrid, donde se habían trasladado desde Cádiz. María Cruz Silva está vestida de negro, como una mártir. Logra leer un párrafo hasta que la emoción le impide continuar. Comenzó a leer y su voz resonó en la sala a donde llegaron los ecos de los altavoces:


“Compañeros y compañeras, pueblo de Madrid que en estos momentos escucha la voz emocionada de una superviviente de la tragedia que conmovió a España y al mundo entero; pueblo que muestra su rebeldía, su ansia de superación y de terminar con todos los traidores, con todos los vagos profesionales que le han esclavizado...”




Según la crónica aparecida en el CNT no pudo continuar. La emoción le embargó y comenzó a llorar. Los aplausos resonaron en la sala y el presidente del mitin, Melchor Rodríguez,  fue quien terminó de leer el escrito que finalizaba con una invitación a la lucha revolucionaria. 



Las noticias salieron en la prensa y llegaron a Casas Viejas. José Suárez Orellana, socialista de pro y antianarquista decidido expresa su opinión sobre este mitin en sus memorias no publicadas: “Esta prima cuando llegaba a casa se admiraba de todo, tocaba las paredes para ver como eran, y el grifo del agua le causaba gran admiración y yo me extrañaba de esta ignorancia y me reía y les gastaba bromas y ella como contestación se ponía detrás de la puerta y la tía no podía conseguir que saliera y me decía: no le digas nada que la pobre es simplona y además con esa edad no sabía leer, ni escribir, vivía en estado semisalvaje. Pues ahora viene lo grande este asunto: A este chica cuando ocurrió en los Sucesos de Casas Viejas la llaman: “La Libertaria”. Le asignan las huestes anarquistas unos hechos heroicos que no existieron en la realidad. Cual no sería mi asombro cuando leo en la prensa anarquista que la llevaban nada menos que a Madrid a dar una conferencia. Y yo decía: ¿Será esto posible?. Suponía que yo habría leído mal, pero no, por mucho lo releía, aquello era un hecho. Al poco tiempo dice la misma prensa que fue tanta la emoción que sufrió que no pudo hablar, cosa que yo suponía que pasaría lo bien lo que la conocía. El heroísmo de esta chica fue que cuando las fuerzas del orden público ametrallaban la choza, ésta debido a su propia inconsciencia se arrojó sin pensarlo por una ventana trasera y consiguió escapar y de ahí el heroísmo que se le atribuyó y sirvió de bandera para las huestes anarquistas que de una chica simplona hicieron una heroína. Así se escribe la historia de los héroes”




Me da la impresión que tanto uno como otros se exceden en sus planteamientos sobre María Silva Cruz. Las fuentes anarquistas evidentemente la mitificaron  convirtiendo a una persona en un personaje, sin tener en cuenta que nada de lo que ocurrió fue buscado expresamente por ella. Tampoco Suárez Orellana, tiene en cuenta el crecimiento cultural y personal, lo mismo que le ocurrió a él, obtenido por ella en su relación con personajes políticos de gran relevancia.



Lo cierto es que María Silva se ha convertido en la mujer casaviejeña más popular y conocida de nuestra historia, cuyos restos mortales siguen sin aparecer.

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