headerphoto

El fracaso de la propiedad pequeña en la sierra

Como dice en el audio de hoy Isabel Vidal tanto en la Edad Media como en la Edad Moderna había una importante población viviendo en la zona, pero no de forma concentrada en una localidad, sino dispersa. Con la llega del Nuevo Régimen en el siglo XIX aparece Casas Viejas como entidad local. Rodríguez Cabañas lo resume así: “El tránsito del Antiguo Régimen al Nuevo, las distintas fases desamortizadoras, los trasvases de propiedad de unas manos a otras, afectan esencialmente a nuestra zona de estudio, pues entre otros fenómenos provoca el nacimiento y desarrollo de una nueva  población: Casas Viejas”.  
Pero en la sierra el poblamiento disperso va a continuar hasta la década de los sesenta del siglo pasado, pues el reparto de tierras en suertes posibilitó la existencia de una “clase media” que como dice Pepe Pareja  genera un importante dinamismo económico. Como las tierras de la sierra eran en su mayoría propiedad comunal entraron a formar parte de los repartos del siglo XIX. Hubo diferentes repartos pero serán los de 1822, 1841 y 1855 los que más afectan a esta tierra. Se ponía el tope legal de que nadie podría tener más de 10 suertes, pero con el tiempo eso se convertiría en papel mojado, pues como explica Juan Pinto en el audio los pequeños propietarios fueron vendiendo sus tierras hasta que la propiedad se concentró en pocas manos . En los audios hay una crítica velada a ese fracaso del reparto de suertes y a la concentración de la propiedad subsiguiente. No obstante, como resultado de esos repartos muchos jornaleros de Medina y sopacas del Valle del Genal que venían a la zona a segar en el verano se establecen en la sierra. Progresivamente la gran propiedad irá engullendo estas suertes o pequeñas y medianas propiedades. Tras la guerra civil, muchos pequeños propietarios pierden su suerte ante los grandes propietarios, pero va a ser en los años sesenta cuando ese proceso tenga su punto álgido. En 1966 Juan Pinto le dice a Mintz sobre esto: “Y poco a poco se fue quedando con todo uno”. 



Transcribo los tres fragmentos de audios sobre estas suertes de la sierra: 
IV.- Cuando lo del convento del Cuervo en Casas Viejas no había nadie. Había mucha gente por los campos, pero el pueblo no estaba hecho. Había muchos campesinos que hacían una choza y estaban en el campo criando bichos y eso, pero el pueblo no estaba formado.
J.P.- Y yo dije este pueblo no estaba hecho. Me dijo que en el campo había más gente que hoy. Porque antes todo el mundo tenía tierra, toda esa sierra estaba repartida a suerte de seis fanegas de tierra. Y después se han vendido suertes por una botella de vino.
J.M.- ¿Cuántas fanegas tenían cada familia?
J.P.- 6 fanegas. Casas Viejas no estaba hecha. En el campo 6 o 12 fanegas con bichos nada más se criaban. Eso me lo dijo a mí el viejo. Todavía están las lindes de seis fanegas de tierras. Estaba la sierra repartida, todo el mundo tenía tierra. Pues por una botella vino cambiaba la suerte. Con seis fanegas de tierra no tenías para nada y las vendías por nada. Y el capital le convenía para reunirlas. Eso me contaba él a mí que se lo dijeron sus abuelos. Y poco a poco se fue quedando con todo uno. La sierra está que entre tres son los amos de ella. Con las tierras del convento no sé como está. Creo que no están hechas las escrituras a nombre fijo. Esa tierra era de los curas en aquella época

J.M.- La gente aquí tenía tierra o siempre como ahora
P.p:- Aquí en el XVIII y XV había una clase media que no eran ricos, pero si tenían bienes de 15 o 20 fanegas, 30 o 40 y sus animales y todo eso. Había muchas personas de esas. Esta clase media le daba mucha vida al pueblo, a los obreros porque le daban trabajo y cuando venía una atmósfera mala para trabajar le hacían muchos prestamos bien de trigo o bien de dinero y era una vida muy diferente a la que hoy existe.


cosasdeanteslassuertesylasierra.mp3

0 comentarios: