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Gaspar Zumaquero y los anarquistas de Casas Viejas. Y 2

Con estos relatos, y algunos más, más la información del diario Tierra y Libertad Mintz en Los anarquista de Casas Viejas describe el affaire: Poco antes del principio del verano se convocó una huelga en el distrito, y los compañero del centro de Casas viejas votaron unirse a la huelga. En mayo, sin embargo, Gaspar Zumaquero fue citado a los cuarteles por el Cabo Pedro Pozo Gómez y el teniente de alcalde Don Luis Guinea, un guardia civil retirado que ahora poseía una tienda en el pueblo.
Las conversaciones fueron secretas, pero es evidente que Zumaquero estaba siendo presionado… Las autoridades locales involucradas anunciaron entonces que Zumaquero había firmado una declaración en la que cancelaba una reunión del centro que tenía que tratar de la huelga. Los otros miembros del centro, sin saber lo que había sucedido, acusaron entonces a Zumaquero de traidor. No se sabe lo que Zumaquero pudo declarar a sus compañeros en su defensa, pro si pudo contar a su mujer y a su compadre el modo en que lo habían engañado: citado a los cuarteles por Guinea y Pozo, le pidieron que firmara su nombre varias veces para comprobar que sabía leer y escribir. Había firmado una hoja en blanco a la que habían añadido luego un texto comprometedor. Bajo amenaza de cárcel, fue obligado a guardar silencio acerca del asunto…El miedo a ser encarcelado, la presión de ser considerado traidor y las sospechas expresadas por sus compañeros nos permiten entender el torturado estado mental de Zumaquero en esos momentos. El 29 de mayo, Gaspar Zumaquero, acompañado por su hermano Manuel, inició un viaje con un motivo que sólo él sabía: Pepe Pareja: “Cuando llegaron a Alisoso (a doce kilómetros del pueblo), dijo a su hermano que tenía que cagar y se salió del camino. Entonces se arrodilló y se rajó el estómago. Manuel corrió hacia él, sólo para ver cómo su hermano se cortaba el cuello con un cuchillo”. El suicidio de Zumaquero pasmó a la población, y las desconocidas circunstancias que rodearon su muerte produjeron la invención de serias acusaciones contra otros miembros del sindicato”



Después de este incidente apareció el 3 de junio en el Diario de
Cádiz la siguiente noticia: "El día 30 de Mayo último puso fin a su vida en el sitio llamado “Pasada de en medio”, del río Celemín, próximo a la aldea de Casas Viejas, el vecino de dicha aldea, presidente del Centro Instructivo Obrero de la misma, Gaspar Zumaquero Vera", continuaba diciendo que tras la muerte del presidente se había trasladado a la localidad el jefe de esa línea de la Guardia civil D. Miguel García de Lomas, acompañado de algunas parejas de la benemérita de caballería (los guardias civiles de los que habla Isabel Vidal). También dice que: Al infortunado Zumaquero le fue practicada la autopsia por el forense Sr. Corbacho, ayudado por el médico titular de Casas Viejas Sr. Espina, apreciándole dos heridas, una en el vientre y otra en el cuello; esta última fue la que le ocasionó la muerte por haberse seccionado la yugular. Sobre los móviles que impulsaran al desdichado Zumaquero a poner fin a su vida corren varias versiones, si bien todas coinciden en que le llevaron a ejecutar tan fatal determinación razones relacionadas con la marcha de la Sociedad que presidía y la agitación obrera que empieza a sentirse en todos estos pueblos. Relacionado tal vez con este suceso se encuentran encarcelados, el secretario del expresado centro Juan Estudillo Mateo, el presidente del de Medina Miguel Barrios Galván y el propagandista de ideas disolventes José Olmo García". El final del incidente fue la desaparición del centro obrero en junio de 1915, aquel que se había formado un año antes.



De las más de 300 páginas que tiene el libro de los anarquistas de Casas Viejas, menos de 100 la ocupan los sucesos, el resto se dedica a describir y analizar las circunstancias y relaciones antes y después de los hechos. El affaire de Zumaquero no sólo constituye un precedente de la lucha entre anarquistas, autoridades y propietarios, sino que es un elemento más de esas malas luchas que se han sostenido aquí en esta vida que decía Pepe Pareja. Es el reflejo de la conflictividad laboral del campo, las armas que utilizaban unos y otros en su guerra continua por la supervivencia, las implicaciones políticas, mediáticas...Ese me parece que es uno de los grandes méritos de este libro que no se establezca como objetivo primordial entender los Sucesos en sí mismos y aislados, como les ha pasado a otros muchos, sino también el tiempo y la zona donde se dieron. El segundo como las fuentes orales se constituyen en la base de su investigación, ayudándose de las escritas, en un asunto en que las escritas eran insuficientes y muy imparciales. Para quitarse el sombrero

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