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Desnudando el bosque. Y 2


Hace unos días publique un artículo sobre el acto  organizado por la peña micológica y botánica de los Alcornocales en el centro cultural Jerome Mintz sobre el montaje fotográfico de Juan Manuel Vargas “Desnudando el bosque”. Comenté que me gustaría publicar sus fotos y tras la gestión generosa de unos amigos y el permiso del autor aquí publico parte de sus fotos. 

Fotos J. M. Vargas


Ya decía en ese artículo que la corcha es la actividad tradicional que menos ha cambiado. En un artículo publicado en el Diario de Cádiz el 26-6-08 Juan José Márquez lo explica perfectamente: "En El mundo de Juan Lobón, los civiles ya no persiguen a cazadores furtivos por veredas de cabras y las cañadas y los cordeles no los cruzan contrabandistas a lomos de mulas, sino agentes forestales a bordo de todoterrenos. Tampoco queda apenas rastro del humo del carboneo, fábrica natural del otrora imprescindible picón. Sin embargo, los golpes secos y cadenciosos de las hachas de los corcheros siguen machacando el aire por estas fechas, como cada año, en los barrancos, gargantas y laderas... del Parque Natural de Los Alcornocales, en la provincia de Cádiz...el bosque mediterráneo mejor conservado de Europa" 

Fotos Mintz



Si comparamos los dos vídeos, el de Mintz y el de J.M. Vargas o los dos collages comprobaremos que el sistema de trabajo sigue siendo el mismo. "La "mojea" en la que el capataz distribuye a los hombres, utilizando expresiones como "a la mano", "a la contramano", "o a la burra", entonces "los corcheros" o "hachas" se distribuirán por "colleras" o parejas hacia donde les indica el capataz...Esta labor engloba a una diversidad de oficios: "corcheros" son los que sacan la corcha del árbol, "arrecogedores", quienes provistos de una soga hacen un haz o brazal del corcho para trasladarlo desde el alcornoque hasta la pila, "esportoneros" que con una espuerta recogen los pequeños trozos de la corcha, el "rajao" -encargado de sacar las planchas de corcho una vez que este se encuentra en la pila-…. Además están el capataz, los "pesaores" y "fieles del patio" encargados de controlar los kilogramos que se pensan... También existen los "novicios", que son los jóvenes que aprenden a descorchar colocándose al lado de los corcheros viejos, superviviendo así el antiguo sistema de enseñanza de oficios” (Juan José Márquez). 

Fotos J.M. Vargas


En el vídeo de Juan Manuel Vargas hay una foto donde un corchero viejo entrega el hacha a un novicio, o aparecen los arrieros que son Miguel Romero, Francisco Jesús Rios, Manuel De Los Reyes, Manuel (Tanasio), los Pesadores o Fieles que son  Miguel Alegria, Jose Maria Clavijo o los recogedores (o arrecogedores que son  son : Juan José Redondo y Manuel Cantero. El capataz es Juan Manuel Peña, que al mismo tiempo es el responsable de la empresa SEFORPER que durante los últimos días de julio y la primera quincena de agosto descorcharon en las Algamitas. En los collages y en los vídeos vemos que  poco ha cambiado la forma de acometer el descorche del alcornoque: “Al llegar al alcornoque a descorchar, por uno de los lados del mismo, se "escaloneará",es decir se extraerán planchas de la corcha de unas medidas que son el tramo comprendido entre la planta del pie y la rodilla, es el "escalón" que utilizará el corchero para subir hasta la parte superior del tronco. Desde el último escalón se "recorta" la zona entre corcha y "bornizo" (corcha que todavía no reúne buena calidad). Una vez hecho el recorte en redondo en la parte superior, se procederá a "hilar" o trazar de 1 a 3 hilos longitudinales en el tronco, en función del grosor de éste. Una vez hechos los hilos y mientras el corchero subido en el tronco va abriendo la corcha por esos hilos, con la ayuda del hacha de su compañero de collera, desde el suelo y valiéndose del cabo del hacha o de la "jurda" si el tronco es muy alto, irá despegando la corcha hasta conseguir el "espaldar" o porción de corcho situado en la zona opuesta a aquella en la que se han realizado escalones hasta que se despegue como una pieza única. A continuación, se inicia el descorche de la parte de los escalones, de arriba hacia abajo, saliendo prácticamente trozos de las mismas medidas que el escalón". (Juan Manuel Márquez). 

Fotos Mintz


Los corcheros que aparecen en las fotos de Juan Manuel Vargas son  Antonio Rodríguez, Luis Cantero, Fernando Ruiz, Juan José Lozano, Francisco Menacho, Jose Antonio Moya, Antonio Pereira, Francisco Ordoñez, Víctor Manuel Castro, Manuel Ordoñez, José Antonio Romero y  Javier Ruiz.



En donde si ha habido grandes cambios es en las condiciones laborales de los trabajadores y su jornada. ... Aquí precisamente es donde se ha producido la gran transformación en los últimos 15 años. "Antes, un corchero trabajaba en el monte, de sol a sol, quince días seguidos, dormía en el hato, un campamento provisional e itinerante, y nada más clarear, estaba de vuelta en el tajo. Era un trabajo durísimo, medieval. Hoy, afortunadamente, las condiciones laborales y los jornales han mejorado mucho y un trabajador hace ocho horas, con dos descansos, de siete de la mañana a tres de la tarde, y duerme en su casa todas las noches" (Juan José Márquez 2008). El trabajo por la tarde se ha perdido y la pernoctación en el hato. "A las tres se tomará la merienda, a base de puchero o guiso de arroz, a éste le seguirá la siesta hasta las cinco dela tarde. Vuelta al trabajo hasta las ocho menos cuarto, con un cigarro a las 6.30...Pese a lo dilatado de la jornada laboral, sólo se trabajan ocho horas pero es preciso distribuirlas así por el calor, para aprovechar en el trabajo las horas de la "blandura", las más frescas de la mañana y de la tarde en la que el corcho se extrae mejor ya que éste con el calor se aprieta y dificulta la extracción... Tras la jornada de trabajo se volverá al "hato" a cenar, pasar un rato de charla... para eso de, a las 10 u 11, extender el colchón y descansar" (F. Guerrero). 



Estos cambios se pueden observar en los dos collages, el de Vargas y Mintz. En el primero la comida es un descanso necesario, en el segundo el tiempo de ocio y socialización entre los corcheros es más amplio, pues permanecían en el hato hasta treces días, por tanto, se ve como comen con el rito tradicional de cuchará y paso atrás, se juega al palo o al pulso, se cocina, se hace pleita o se cuentan historias, muchas historias. Un elemento central en la temporada del descorche eran estos hatos, especie de campamentos que se solían establecer donde manaba un buen nacimiento de agua o discurría una buena corriente. Allí se dormía, se desayunaba y se cenaba. Las cabañas se hacían con palos y ramas. 



Es una actividad con un gran pasado, pero que también tiene un excelente futuro, ya que su relación con el medio natural es bastante equilibrada y los impactos medioambientales que produce son mínimos. Por otra parte, se antoja cuanto menos difícil el proceso de mecanización de unas tareas en un medio tan escarpado como en el que transcurre el descorche. En resumen, en la corcha se mantiene el mismo sistema de trabajo de siempre, han mejorado las condiciones laborales de los trabajadores, pero han empeorado las medioambientales, de tal forma que muchos alcornoques están sufriendo terribles enfermedades que los lleva a su muerte, es la famosa “seca”. Terminar felicitando de nuevo a Juan Manuel Vargas por su excelente reportaje y a la peña micológica y botánica de los alcornocales por su labor de difusión y valoración de las actividades tradicionales del entorno.

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