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Un pueblo sin escuela

José Recio Díaz
José Recio Díaz es un novelista gaditano que también trabaja de periodista. Fue propietario del periódico “El Comercio”; redactor de El Reformista, de la revista Diana y del periódico Juácaro. También escribió para El noticiero de Cádiz que es donde aparece este artículo el 28-5-1921. En él tras tener conocimiento de que en Casas Viejas no hay escuela expresa su sorpresa, su crítica y su exigencia de que se solucione este gran si sentido. 
"Un pueblo sin escuela
CASO VERDADERAMENTE ESTUPENDO
Así puede calificarse el hecho que se registra en un pueblo de la provincia de Cádiz.
Es un caso verdaderamente insólito, de los que abochornan y de los que hacen pensar amargamente. 
En la provincia de Cádiz, existe un pueblecito que se llama Casas Viejas, que si en tiempos no tuvo importancia por constituir su caserío unas cuantas chozas mal distribuidas, hoy, en cambio, ha progresado notablemente debido a su envidiable situación topográfica, a las excelencias de su clima y de su suelo y la sobre todo por la constancia y laboriosidad de sus hijos, que comprenden y resuelven las cuestiones sociales de la única forma racional y lógica, con el máximum rendimiento en el trabajo.
Pues bien, en este pueblo, que ya cuenta con más de 3.000 habitantes, se da el caso verdaderamente estupendo de que no existe ni una escuela pública ni privada.
Y lo más estupendo del caso es que ningún funcionario del ramo (y no será porque escaseen en España, que es el país de la burocracia) se ha dado cuenta de esta falta tan mayúscula, tan anómala, tan incomprensible, tan ilógica.
En el Congreso de nuestros Diputados, continuaron en estos días las interpelaciones sobre cuestiones de enseñanzas, y aun cuando haya Padres de la Patria que tienen la osadía de abogar por la construcción de escuelas, de pedir mejoras en el material pedágogico tan moderno que poseemos de solicitar pensiones para los alumnos faltos de recursos, de establecer conexiones entre las enseñanza y las cuestiones sociales y de reclamar otras zarandajas y minucias por el estilo, tenemos la seguirdad absoluta, plena, que ninguno de aquellos diputados se ocupará de decir muy alto, a voz en grito, allí en aquel salón donde tantas cosas inútiles y baladíes se dicen, que en la provincia de Cádiz existe un pueblo sin escuelas, ni públicas, ni privadas y gracias a la visitar de un Inspector de 1º Enseñanza con ojos en la cara, (suponemos que los anteriores estarían ciegos), se ha sabido este caso verdaderamente estupendo.
Y lo más peregrino del caso es que busca usted el pueblo de Casas Viejas en las “guías” correspondiente, y en efecto, no se encuentra en ninguna de sus páginas, como si este pueblo no estuviera enclavado en nuestra Península. Se dan caso en esta España de nuestras culpas y pecados, que asombran, y el caso de Casas Viejas es de los que dejan a quien los conoce, como la mujer de Lot".
José Recio Díaz



En la segunda mitad del siglo XIX había existido algunas escuela en Casas Viejas, pero de carácter particular. El maestro cobraba de los presentes que podían llevarle los alumnos y el Ayuntamiento sólo colaboraba con aportaciones simbólicas en material. Durante buena parte del primer cuarto del siglo XX en Casas Viejas no hay escuela y el asunto no trasciende hasta que un Inspector de Enseñanza Primaria da la voz de alerta. Casas Viejas, como siempre, quedaba muy lejos de Medina. Así en un acta capitular de  7-10-1918 se dice: “Dada lectura a una carta del Señor Inspector de primeras enseñanzas de esta provincia, en la que obedeciendo órdenes de la Superioridad, hace un llamamiento a la Alcadía a fin de que cuanto antes procure los medios de crear escuelas en la Aldea de Casas Viejas que carece de ellas”. Pese a las buenas palabras del Ayuntamiento que en la citada acta dice: “S.E. acordó contestar a la mencionada comunicación que este Ayuntamiento estima importantísimo y necesario para la cultura la creación de la escuela en la Aldea de Casas Viejas perteneciente a este término municipal por ser dicha Aldea un importante núcleo de población necesitado de tan beneficiosas mejoras, y que para ello está dispuesto a facilitar local adecuado y casa”



Pero tuvieron que pasar dos cursos para que el problema se solucionara. Seguro que también influyó la presión periodística con artículos como el presente. Las dos escuelas de Casas Viejas son creadas por una Real Orden el 9-11-1922. Durante un breve tiempo ejercerá el cura como maestro, pero el 10-11-1923 presenta su dimisión como maestro Manuel Barberán Saborido (aunque continua como sacerdote), siendo sustituido por D. Manuel Sánchez Sánchez, cargo que mantendrá hasta la década de los cincuenta.



Esta tardanza, obviamente, hay que relacionarla con el origen y formación de este pueblo. Y habría que tenerla en cuenta si queremos entender esta tierra.  Lo mismo que la sorpresa y las protestas fueran exógenas, mientras que dentro de la población dominaba el conformismo y el fatalismo. Contrasta la indignación del periodista y del inspector, con el silencio de las fuerzas fácticas y no de Medina y Casas Viejas. No sólo la escuela no se crea hasta finales de 1922, sino que hasta los cincuenta no habrá locales propios y hasta finales de los sesenta no crea el primer colegio digno de tal nombre, el Padre Muriel. El Instituto habrá que esperar hasta 1987. Pero además la mayoría del resto de equipamientos no tienen cierta entidad hasta la década de los noventa. Por eso la dependencia económica y la política explican la historia de este pueblo. La deuda histórica tradicional, el atraso en infraestructuras y equipamientos a lo largo del tiempo y la aceleración en los últimos treinta años es cosustancial. Todo ello  sirve también para explicar algunas circunstancias actuales.

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