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Herradero en la Dehesilla

Fotografía Mintz 1971
Estamos en tierra de ganado bravo y ganaderías. Una de las actividades más típicas en torno a él son los herraderos. Estos no solo son un elemento mas de las tareas agrarias, sino que implican cuestiones sociales, festivas, gastronómicas... En el Noticiero Gaditano con fecha de 29 de Abril de 1933 aparece una noticia sobre un herradero en la finca de la Dehesilla, propiedad de la familia Espina.  Analizando esta noticia profundizaremos sobre el carácter de estos eventos. Estamos ante un típico herradero donde aparecen las características de esta actividad. Esta se realiza para “matricular al  ganado bravo”.




Este tiene una serie de informaciones, grabadas a fuego sobre su piel, que garantizan su naturaleza. La marca de la ganadería y el año de nacimiento, son informaciones imprescindibles. Las fiestas de toros presentan múltiples variedades, en cada una de las cuales se emplean animales de características diferentes, en lo que respecta al sexo y a la edad de las reses empleadas. Por ello, cuando llega la época de herrar, de marcar al fuego el emblema de la ganadería y el año de nacimiento del becerro, así como el número con el se inscribirá en los libros del ganadero, se hace necesaria la presencia de la Autoridad, la pareja de la Guardia Civil, que garantizará la veracidad del proceso. En la noticia aparece: “Se herraron 88 reses, todas bravas y gordas”



Pero además de una actividad ganadera, el herradero es además un acto social, lúdico, festivo y taurino. Las ganaderías pertenecen a familias social y económicamente poderosas, por lo que el herradero de esa ganadería constituye una ocasión para invitar a familiares y amigos. Pues el herradero ante todo es un acto festivo y una ocasión a celebrar. Por eso casi siempre va acompañado de una fiesta campera.  Así dice el Noticiero Gaditano: “En el cortijo “La Dehesilla”, que posee en Benalup de Sidonia don José Espina, se celebró el herradero de reses bravas de su ganadería, y con tal motivo se organizó una fiesta campera, a la que asistió concurrencia numerosa, entre la que hallábanse los señores de Espina, doña Francisca Gallego de Espina, hijo, y las bellas señoritas Maria Luisa, Pilar, Purificación, María Teresa y Nico Espina; de Sevilla asistieron las señoritas Lola y Carmen Valle y otras que sentimos no recordar; entre los señores don José y don Manuel Valle, don Pelayo Jiménez, Don Antonio Pérez, don José Vela (hijo), don Andrés Vázquez, doctor don Federico Ortiz, Don Lutgardo de la Vega y Don Francisco Nucho (hijo)”. Además de los dueños, José Espina Calatriu y Nicolasa García Vela, sus hijas (María Luisa, Pilar, Purificación, María Teresa y Nico) y novios, así como diversos invitados".



El carácter taurino de estos herraderos se ve claramente cuando el periodista habla de “También fueron invitados a la fiesta los matadores de novillos Manolo Rodríguez, Luis Barrio (El Macareno), Andrés Muñoz, Joaquín Gómez (Niño del Tejar) y el banderillero José Gómez (Loliti). Durante la faena y una vez terminada, entrenáronse los toreros citados, siendo constantemente ovacionado nuestro paisano Rodríguez, así como Muñoz y Macareno, y el “Niño del Tejar”, escuchando palmas el banderillero Loliti, que bregó sin parar durante toda la faena”.



Por último en todo herradero que se precié de tal y debido a su carácter festivo no podía faltar la gastronomía. Así se refiere a ella el citado periódico: “Terminada la fiesta fueron invitados y obsequiados por los señores de Espina, con una espléndida comida clásica, los invitados”.

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