Francisco Vela López, el fundador de la saga.

Francisco Vela López nació en Medina Sidonia en 1822 y murió en 1884 con 62 años. Podemos considerarlo como el patriarca de la familia Vela y el primer gran propietario de Casas Viejas. Tanto la familia del marqués de Negrón, como la de Tamarón han tenido siempre muchas propiedades en este pueblo (e interes económicos y políticos en el pueblo), pero la primera tiene su residencia en Medina y la segunda en Vejer, no estableciendo nunca el núcleo neurálgico de sus actividades económicas en Casas Viejas. A Francisco Vela López lo tenemos que unir con el proceso de formación del pueblo a tres niveles; el de propietario de tierras, de inmuebles urbanos y como gestor de la cosa pública. Evidentemente los tres ámbitos están relacionados entre sí.




Ya hemos visto otras veces como el pueblo se va formando en el siglo XIX en paralelo al proceso de desamortización o venta de propiedades institucionales a personas privadas. En el caso de Casas Viejas estos terrenos eran en su mayoría bienes comunales, de propios, que bien directamente o tras los repartimientos terminan en manos privadas, siendo Francisco Vela López el primer gran propietario del pueblo. Mintz lo cuenta en los anarquistas de Casas Viejas: “Al igual que el marqués de Negrón, debía gran parte de su fortuna a la adquisición de parcelas de lo que tiempo atrás había sido terreno público ofrecidos a la venta a mediados del siglo XIX. Francisco Vela había empezado a comprar lotes de seis a diez fanegas en los campos de pastoreo de las Yeguas y Benalup. Compró su primera parcela en 1864 por veinte pesetas y, dos años más tarde, compró otra. Comprando y vendiendo durante los siguientes años, acumuló progresivamente un buen número de parcelas adyacentes. La acumulación de terrenos le llevó a cambiar de status: en su primera compra, según el Registro de la Propiedad de Medina, se inscribe con el nombre de Francisco Vela, agricultor; en 1866 cuando tenía cuarenta y cuatro años, se registra otra compra suya, esta vez con el título de pelantrín (pequeño granjero); pero en sus siguientes compras de terreno añade a su nombre el honorífico “Don”. Hasta 1882, cuando tenía ya setenta años, Don Francisco siguió adquiriendo parcelas y casas en Casas Viejas. Los costos de los terrenos habían subido desde su primera compra, y llegó a pagar 300 pesetas por una parcela de terreno para su finca recién formada: Palmita. En 1884, el año de su  muerte, Don Francisco había proporcionado a su hijo Antonio educación universitaria y había acumulado una herencia sustanciosa para él ý para su hermana Nicolasa”. 



Para la formación del posterior emporio familiar tuvo mucha importancia la política de casamientos. Con alguna excepción, como la de Antonio Vela, también médico, los matrimonios se hacían dentro del círculo de propietarios de la zona con lo que se contribuía a consolidar el negocio familiar. Francisco Vela casó con la  también asidonense Sebastiana Pérez Blanco Rodríguez y tuvieron dos hijos. Nicolasa que casó con su primo carnal el carpintero Francisco García Vela, Reinero, y Antonio, que se casó en secreto con Luisa Morales. Del primer matrimonio Sebastiana casó con el médico asidonense, profesión típica en la saga familiar, José Espina Calatriú. En 1908 se dividieron las propiedades de los Vela y los Espina y se formaron las dos grandes familias propietarias del pueblo del siglo XX. También habría cruces matrimoniales posteriores entre ambas familias.



Francisco Vela López fue también el primer miembro de la familia Vela que se interesaría por los asuntos políticos de Casas Viejas. La primera vez que entra en política es en 1874 como alcalde pedáneo de Casas Viejas pero sólo está 6 días en el cargo porque presenta rápidamente la dimisión” Que siendo incompatible a sus intereses, a sus ocupaciones y hasta a su salud el desempeño de la Alcaldía que le ha sido conferida en cuyo punto rural raras veces se hace fijo su residencia y que careciendo al mismo tiempo de los conocimientos de primeras letras, requisito indispensable para el cumplimiento de dicho cargo”. Tres años después sí aceptaría (3-3-77) y se mantendría en el cargo hasta el 4-7-85, sustituyéndole su yerno y sobrino Francisco García Vela hasta el 20-4-95 que entra como alcalde pedáneo su hijo Antonio Vela Pérez-Blanco. Éste abandonó la alcaldía en 1902 aunque siguió siendo por un tiempo concejal. Su hijo Juan Vela Morales también fue concejal, como su sobrino José Espina Calatriú. El biznieto de Francisco Vela López , Nicolás Vela Barca fue concejal y alcalde pedáneo desde el 1-9-1958 hasta el 2-2-1964 que dimite y es sustituido por Salvador González Sánchez, yerno de José Espina Calatriú. Luego volverá a la política el 28-6-de 1969 pero en en este caso como concejal en el Ayuntamiento de Medina, donde estaría hasta el 20-7-1987.



El tercer elemento en el que destaca Francisco Vela López es en la adquisición de inmuebles urbanos. Si en un principio mantuvo la vivienda principal en Medina, como pasaba en 1874, llegó el momento que a medida que se consolidaban sus explotaciones agrarias en Casas Viejas adquirió vivienda en la localidad. Él y sus hijos van a tener la vivienda principal en Medina, pero en “la aldea” van a construir una especie de casas de campo o “cortijos”. Compró el viejo Ventorrillo del siglo XVI. El solar que va desde la derecha de la actual calle San Francisco hasta la derecha de la calle San Elías y que por el sur llegan hasta la calle Clavel fue adquirido por  Francisco Vela López. La parcela  de  la derecha se la regaló a su hija Nicolasa, donde la familia Espina establecería su gran casa y la de la izquierda a su hijo Antonio Vela Pérez-Blanco, que luego pasaría a la hija de este, Nicolasa Vela Morales. En la parcela por encima de la de su hijo Antonio y que daba directamente a la Alameda estableció una especie de oficina que era utilizada cuando tenía que despachar en “la aldea”. Aquí luego los Espina construirían otra casa, que pasaría posteriormente al veterinario y alcalde pedáneo José Romero. Estos dos solares uno enfrente de otro van a servir para la base de las grandes propiedades urbanas de la familia Vela y Espina. Después sus nietos  ampliarán comprando el huerto de Cantalejo (actuales jardines) para Nicolasa,  la casa de la Alameda y la fábrica de la luz (José Vela), las dos de Rafael Bernal (hoy restaurante Fábrica de la luz y la que hay al norte), además de bastantes propiedades urbanas más, hasta el punto de que una buena parte del casco antiguo pertenece a esta saga familiar, cuyo origen es Francisco Vela López.  



En definitiva, es Francisco Vela López, el primer gran propietario del pueblo tanto de bienes rústicos, como urbanos y que participa activamente en la actividad política del pueblo. Estos tres ámbitos serían continuados por sus descendientes, hasta tal punto que las dos familias que aparecen de este tronco comun; Vela y Espina han sido las que han liderado la actividad económica, política, social y cultural hasta la transición de la dictadura a la democracia, ya a finales del siglo XX.

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