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El intento de linchamiento a Sender y Guzmán en la pensión San Rafael. 2

Una vez que llegan a Madrid publican Eduardo de Guzmán en la Tierra desde el 19 y Sender en La Libertad desde el 24 de enero el fruto de sus investigaciones. Estas crónicas, realizadas a partir de lo contado por vecinos y familiares de las victimas, suponen una de las primeras crónicas, siempre tras Pérez Cordón, fieles a los hechos y con el objetivo claro de contar lo sucedido con arreglo a la verdad de lo acaecido. Su trascendencia va a ser fundamental, porque son el altavoz que utiliza la oposición para su posterior campaña parlamentaria contra el gobierno, que terminaría con la dimisión de este.  




En el lado positivo de la balanza tenemos que tener en cuenta que Sender va a ser el gran publicista de los Sucesos, el que dio a conocer lo ocurrido, además de que con sus reflexiones posteriores dejó establecidas muchas premisas y sus tres libros sobre el tema constituyen obras literarias de envergadura.  Dice Julián Casanova en el libro Cartografía de una soledad que se le hace a Ramón J. Sender en el 2001, en el centenario de su nacimiento lo siguiente: “A Casas Viejas viajó también Sender, después de la refriega, para levantar acta tanto de la decepción de quienes creían en la República como la inutilidad del sueño libertario…La Segunda República ya tenía su tragedia… Ese fue el origen de Viaje a la aldea del crimen (Documental de Casas Viejas), firmado en Madrid en febrero de 1933 y publicado por la Imprenta de Juan de Pueyo en Madrid al año siguiente. En el ejemplar dedicado a su familia, escribió: “La primera gran decepción para los que creíais en la República.”  Por su parte  José Luis Gutiérrez Molina en Ramon J. Sender y los exilios de Casas Viejas escribe: “Para muchos estudiosos, historiadores y literatos, el de Casas Viejas va unido al del escritor Ramón J. Sender. …De igual modo que Casas Viejas ha tapado los nombres de la guipuzcoana Pasajes y la riojana Arnedo, el del aragonés ha relegado los de Eduardo de Guzmán, su compañero de viaje a la aldea del crimen y Miguel Pérez Cordón, el cenetista local que fue, en realidad, el primero en poner negro sobre blanco la verdad de lo ocurrido…. Ninguno de los otros periodistas y escritores que trataron la matanza han alcanzado la fama de quien, apenas tres años después, sería Premio Nacional de Literatura”.



De Eduardo de Guzmán tenemos que destacar su compromiso con los familiares y las víctimas y la persistencia en no olvidar las consecuencias políticas de lo de ocurrido. Pero estas  crónicas de Ramón J. Sender (compuestas por 10 reportajes con 49 episodios, luego van a ser recogidas en forma de libro en Casas Viejas y en Viaje a la aldea del crimen) y las de Eduardo de Guzmán convierten a los Sucesos de Casas Viejas en mito y leyenda. Jerome Mintz critica duramente la obra de Sender: “Como otras obras de propaganda, el Viaje no alcanzó ni alto nivel artístico ni exactitud. Fundamentalmente, sólo sirvió para denigrar al gobierno de Manuel Azaña”. Tanto Sender como Guzmán son los creadores del mito de Seisdedos y todas las falacias que se han escrito sobre su rol en los hechos, hasta el punto que en la actualidad persisten dichas mentiras. 



Dice María Losada: “En sus artículos Sender dio más importancia a los vecinos asesinados en la choza que a los propios fusilados llegando incluso a confundir sus nombres, relatar escenas de dudosa existencia o mezclar unos nombres o parentescos con otros. De cualquier manera, el tono de complicidad de Sender y su desfigurada descripción de Seisdedos respondían en realidad a un intento de establecer una suerte de comunicación con sus lectores para poder denunciar de un modo contundente y definitivo la represión del pueblo gaditano”
En las fotografías Eduardo de Guzmán y Ramón J.  Sender

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