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El furtivo


El furtivo es un personaje típico de la zona. Para que haya furtivos tiene que haber una gran oferta, (tenemos un entorno natural privilegiado entre dos mares, dos continentes y la sierra y la laguna) y una demanda desigualmente repartida. La caza siempre ha sido muy importante en esta zona porque la han practicado grandes personalidades para satisfacer sus instintos deportivos o/y militares y por el pueblo llano para atender  sus necesidades básicas de alimentación.




En este contexto, al igual que ha habido una gran conflictividad laboral motivada por la estructura latifundista clásica y tradicional de la propiedad de la tierra, ha existido una gran conflictividad en torno a la caza. En el noticiario gaditano el 8-6-1923 se dice “La Guardia civil detuvo en terrenos llamado “El Carrascoso”, próximo a la aldea de Casas Viejas, a un individuo llamado José López Estudillo, que estaba cazando sin tener licencia para ello. Al citado cazador le fue intervenida una escopeta de dos cañones”. La noticia es de 1923, pocos meses antes de que se proclamara la dictadura de Primo de Rivera, pero bien podría ser de 2014. El caso del sumario al que fueron sometidos tres cazadores casaviejeños por cazar de forma no legal conejos en la Yeguada en 1931 también nos podría servir de ejemplo. Y es que en una zona como está donde el desarrollo siempre ha llegado de forma más tardía que al resto del estado español y los recursos naturales eran tan abundante la caza siempre fue una forma de vida para una gran parte de la población. 



Dice Eduardo de Guzmán  en La Tierra. 4-2-33: “ Una aldea donde los labriegos tenían que vivir, en gran parte, de la caza; donde la escopeta era casi un instrumento de trabajo". En sus calificaciones definitivas López Galvez, el abogado de la acusación  particular, representando a  tres familias de las víctimas de Casas Viejas en el consejo de guerra que le hacen a los campesinos en junio de 1934, dice: “El campo de Casas Viejas alimenta a muchas criaturas, conserva su cualidad fértil porque el afán destructor de la humanidad no ha podido llegar a destruirlo. Pero no es rico porque el afán humano de hacer daño tiene determinado que el beneficio sea para muy pocos. Dada la mísera situación de los campesinos de Casas Viejas, éstos tienen que vivir de la caza furtiva y todos poseen una escopeta, como tienen un azadón o un instrumento de labranza. La escopeta, en Casas Viejas, es un instrumento de trabajo y se transmite de padres a hijos. Ni por casualidad se encuentra un arma moderna y de buena marca. Todas son de pistón”



En el Franquismo el furtivismo se mantiene con la misma fuerza de siempre. En una obra de esta época queda perfectamente retratado el origen del furtivismo. Decía Luis Berenguer en boca de Juan Lobón “La ley nueva la pusieron contra nosotros, los cazadores. Por eso tenemos que cazar sin ley, porque la ley es mala”. Efectivamente, en esta zona predominaban las tierras comunales en las que uno de los principales aprovechamientos para las gentes que las habitaba era la caza. Esta se convierte en ilegal o furtivismo cuando en el siglo XIX la propiedad se hace privada con la desamortización. En el franquismo el furtivismo va a estar especialmente perseguido y penado. Así por ejemplo, el 6 de mayo de 1942  son condenados a una pena de dos meses y un día de cárcel por caza furtiva “autores de un delito de infracción de la ley de caza”, Antonio y Sebastián Pavón Pérez  y Juan Casas Romero. Los furtivos del primer franquismo para la administración se convierten en sinónimos de ladrones, perversos moralmente y rojos políticamente. En escrito de 13-1-1941, en un informe de alcalde de Medina se dice que “Manifestándole que Fernando Pérez Excero, Damián y Manuel Pérez Excero son de pésima conducta moral pública y privada, cazadores furtivos y rateros habituales sabiéndose en cuanto a sus antecedentes político sociales que eran de afiliación izquierdista”



Luis Berenguer va a convertir a Juan Lobón en el furtivo más conocido y mediático de la comarca. De él dice Ilya U. Topper:” Juan Lobón, cazador, furtivo, rebelde con mucha causa. Anarquista, diría uno, aunque por supuesto en el mundo de Juan Lobón, el mundo del monte y las zarzas, los jabalíes y el hambre de la posguerra no entran este tipo de calificativos políticos. Es ésta la conciencia del hombre solo contra el mundo, un mundo injusto de leyes y guardias civiles y caciques locales. Contra el mundo porque el mundo se le ha vuelto contra él, porque el orden que defendía y al que contribuía con su escopeta ya no existe”.



En los sesenta empieza la modernidad, la desecación de la laguna de las Janda, la desaparición de las chozas, el consumismo y la sociedad actual. La caza se popularizó como deporte de las clases populares y apareció la Peña Malvis. A mis amigos Bernardo Cózar y José Luis Pérez, el Santo, se les ocurrió la idea de que la Peña Malvis institucionalizara un paseo en bicicleta, poniéndole el maravilloso nombre de la Ruta del Furtivo. Mañana se celebra la 22 edición. Una ruta que fomenta el respeto a la naturaleza y a la historia de este pueblo realizando un deporte de bajo impacto medioambiental, en definitiva un homenaje a las esencias de esta tierra.

La primera foto es de Mintz

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