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El ataque al cuartel de la Guardia Civil. 2

El guardia civil García señala al periodista el lugar desde donde disparaban los campesinos al cuartel.
Hoy esta casa es la del Veterinario. La foto es de Campúa
El tiroteo entre los campesinos y los guardias civiles fue duro e intenso, se trataba de dilucidar quien se quedaría con el poder del pueblo. Las declaraciones del propietario Don José Vela Morales nos sirven para analizar los tiroteos: “ Que al amanecer del día 11 de enero de 1933, empezaron a sentirse disparos en la plaza donde vive, próximo a la Casa-cuartel, observando numerosos grupos con escopetas, pistolas y palos; los menos, que tiraban hacia el cuartel, cercándolo, que del cuartel también tiraban los Guardias, y así estuvieron toda la mañana hasta las dos, próximamente de la tarde, en que llegaron más fuerzas”.

En la fotografía los dos guardias
que no murieron en el ataque. Manuel García
y Pedro Salvo. La foto es de Campúa
El médico Federico Ortiz Villaumbrales  hace unas declaraciones en el citado expediente harto significativas: “Que si ellos no hubieran resistido como lo hicieron en el cuartel…nadie sabe lo que hubiera sido de Casas Viejas; pues ya habían asaltado las tabernas, encontrándose algunos embriagados, y su empeño era el de dominar y hacerse dueños del cuartel… y que con su resistencia salvaron la situación del pueblo, dando tiempo a que llegaran los refuerzos”. Es curioso la acepción de pueblo que tiene el médico y como la asemeja a su segmento social. También como en el informe del capitán Ramos la impresión del juez instructor es totalmente distinta a la del médico: “ Los revoltosos permanecen dueños del pueblo, y los Guardias en esta situación dentro del Cuartel. Al alcade, que está entre ellos la mayor parte del tiempo, nada le dicen, na nada le ocurre. Tampoco cometieron ningún desmán con ningún señorito del pueblo, ni saquearon ninguna casa. Solo permanecieron encerrados los Guardias Civiles, el cura de la aldea y los veinte o veinticinco socialistas que hay en el pueblo…Yo tenía medio baril de vino- dice el tabernero- y Casares (uno de los que ha muerto) despachó a los compañeros una porción de copas, entregándome el importe de ellas”. Es decir que proclamaban el comunismo libertario, decían que todos eran iguales, y pagaban las copas al tabernero”.
En la foto de Iglesias el sargento muerto García Álvarez



La versión del  Juez Instructor del citado expediente, el Capitán D. Pablo Incera Vidal  nos puede mostrar como ocurrieron los hechos en el interior del cuartel “Al retirarse el alcalde, el Sargento se asomó a la puerta del cuartel a cerciorarse de lo que se la había dicho, en cuyo momento hicieron contra él una descarga los revolucionarios, de la que resultó ileso; volviendo a penetrar en el edificio, cuya puerta cerró, apercibiéndose a la defensa, dejando al Guardia segundo Pedro Salvo Pérez en el zaguán con orden de defenderla y hacer fuego si trataban de forzarla; subiendo al piso superior con los otros dos Guardias que tenía en el Puesto llamados Román García Chuecos y Manuel García Rodríguez; y al abrir una de las ventanas para ver lo que pasaba en la plaza, los revolucionarios, apostados en los flancos de la Casa y parapetados tras los muros de un edificio en construcción situado frente al cuartel y a unos veinte metros, hicieron una descarga sobre ellos, de la que resultaron mortalmente heridos, el expresado Sargento y el Guardia García Chuecos y levemente el Guardia García Rodríguez. Este Guardia y su compañero Salvo Pérez, a quien llamó, fueron los únicos que ya pudieron seguir defendiéndose desde el piso superior por hallarse los otros moribundos, lo que efectuaron aquellos durante el tiempo comprendido desde las siete de la mañana en que empezó el fuego, hasta la una y media de la tarde en que llegaron los primeros refuerzos enviados desde Medina Sidonia, que imponiéndose con fuego de fusil hicieron huir a los rebeldes y dominaron la situación”. 
El segundo guardia civil muerto
 Román García Chuescos. Foto de Iglesias



Estamos ante el primer acto de los Sucesos, el único donde hay un enfrentamiento armado directo  entre los campesinos y la fuerza del orden. Dicen Brey y Maurice: "El sentimiento de haber sido engañados, sin contar con los rencores y odios acumulados durante la génesis del conflicto, pudo impulsar a algunos a disparar contra las ventanas desde las que los guardias se disponían a resistir. Es cierto que las heridas mortales recibidas en estos momentos por dos de ellos iban a ser un factor decisivo en la posterior represión"

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