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5.- La Morita. Música de Jesús Vela


La quinta composición del CD de Jesús Vela Casas Viejas está dedicada a la Morita. De nuevo Jesús toma un elemento del pasado con mucho futuro y con mucho acento de Casas Viejas. El pasado está relacionado con el emplazamiento que tiene. En el borde meridional de la mesa, controlando la Laguna de la Janda y las primeras estribaciones de las sierras el Parque de los Alcornocales se encuentra la torre Benalup. Así su ubicación explica que entre los siglos XII y XIII se construyera una alquería árabe con funciones militares y agrícolas. 
Foto Romero de Torres




En sus orígenes, la Morita contaba con un torreón central –la parte que mejor se conserva en la actualidad– rodeado por otras cuatro torres más pequeñas –de las cuales se conservan dos– y una muralla. La puerta adintelada da paso a una sala amplia con una preciosa bóveda vahída, construida de ladrillo. La alquería está construida en estilo mudéjar. La torre en sí  tiene semejanzas con otras construcciones cercanas como el Castillo de Torrestrella y Gigonza.  En el área abundan formaciones de pizarra y caliza, pero la construcción del castillo está realizada en piedra ostionera.
Foto Francisco Labrador



En el siglo XIX se le añadieron una serie de construcciones que en un principio servían como vivienda y que luego tuvieron distintos aprovechamiento, funcionando como escuela en la segunda mitad de siglo XX. Dicha posición de atalaya la ha conservado siempre no en vano en la batalla de Casas Viejas previa a la de Chiclana en 1811, en dicha posición tuvieron lugar importantes escaramuzas entre un destacamento francés y las tropas angloespañolas. En la actualidad ese dominio estratégico sobre la antigua laguna de la Janda y del Parque de los Alcornocales se ha transformado en un recurso paisajístico de gran potencial turístico que lo aprovechó el cercano campo de golf.



Pero la alquería árabe no sólo tenía función militar, también agraria. Las últimas hipótesis plantean que el poblamiento disperso en la zona comenzó en torno a las huertas y los molinos harineros. De ambos tipos se encuentran ejemplos en los bordes de la mesa tanto en los Badalejos, como Cucarrete, como Casas Viejas o esta zona denominada Benalup. En un documento del siglo XVIII recuperado por Jurado Sánchez dice: “A mano derecha, en la dehesa de Benalup, hay una torre antigua que llaman el Castillo de Benalup, jurisdicción de Medina y, a un tiro de fusil de dicha torre, una rivera con cinco molinos que llaman de Benalup, de una piedra cada uno, y muelen con el agua que nace junto a dicha torre.” Un paseo por las inmediaciones nos permite reconocer las huellas musulmanas en  los sistemas de explotación incorporados por ellos, como los molinos las norias, o las acequias o las tajeas... 



Después de la desamortización en el siglo XIX en la zona se han establecido grandes explotaciones agrícolas; toreros como Belmonte, empresas como las Lomas o particulares como Varela, Enrile o los Vela han establecido su campo de acción en esta zona. Los molinos, el agua, las cuevas, las tagarninas, los espárragos, la caza... han hecho que la gente del pueblo acudiera a esta zona como lugar de aprovisionamiento de recursos naturales. En el 33, cuando los Sucesos, fue el lugar elegido por una gran parte de los que huyeron de Casas Viejas. Hasta se extendió el rumor que la iban a bombardear. Unos años antes en 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera la élite eclesiástica y señorial de la zona decide cambiarle el nombre de Casas Viejas por el de Benalup de Sidonia. Así el cura de Casas Viejas Francisco Gallardo y al alcalde de Medina Antonio María de Puelles y Puelles y a su amigo Tomás Gómez, los tres muy aficionados a la historia, pensaron que el nombre originario era vulgar y repetido y optaron por el de Benalup, aunque fuera un pago que estaba a más de dos kilómetros del núcleo original. 



Mucho antes el pueblo llano, la sociedad civil del pueblo le había bautizado a este pago y  a esta torre con la forma cariñosa que aquí se le da al diminutivo. Morita le pusieron y Morita se le quedó. Por eso decía al principio que la Morita tenía mucho acento de Casas Viejas. Santo decía en un pasodoble, en la comparsa el Dornillo de 2006
                                                            Cristo, Alá, leyendas, cielo,
Espadas, alfanjes, guerras,
Cristianos, moros, estrecho.
Lucha, paz, llanura, vega,
Torre, acequia, asentamiento,
Campos, cultivos, cosechas.



Para calibrar los valores medioambientales de la zona, reproduzco un fragmento del artículo que el Doctor Thebussem escribió sobre una cacería en “Ben-Halluz”, publicado en la revista “La ilustración Iberoamericana” en1886: “Figúrate, lector, seiscientas hectáreas de terreno llano y arenisco pobladas de acebuches, chaparros, jaras, carrascas y palmitos; figúrate lagunajos, arroyos, zarzas, juncias, cañas y todas las variedades de maleza que producen los tartesios campos, creciendo hasta aprisionar las ramas de árboles corpulentos como sucede en los bosques de Australia; figúrate una torre árabe, alta, robusta, sólida y elegante, coronada con restos de carcomidas almenas; figúrate, por último, varias aceñas de arquitectura moruna que aprovechan las aguas de aquel terreno, sirviéndole al mismo tiempo de bella y pintoresca orla, y tendrás idea del campo de Ben-Halluz. En seis siglos de dominación no han podido el hacha y el fuego del cristiano esquilmar la finca y destruir las obras musulmanas. En Ben-Halluz siempre se admira el lujo de la Naturaleza y se recuerda siempre la dominación de los agarenos”.



También es característico que estamos ante otro recurso patrimonial abandonado, cerrado e inexplotado. En la actualidad se encuentra cerrada al público por su lamentable estado de conservación. Pero la Morita, con su valor histórico, con su importancia geoestratégica, con su acento casaviejeño constituye una reserva para el futuro, un pantano que dosificará y guardará los recursos para cuando los vientos soplen más propicios. Ha aguantado ocho siglos, me imagino que lo hará algunos años más, si antes este crecimiento acelerado repentino que nos ha invadido no lo impide. 

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