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Plaza


A estas alturas de esta serie de pasodobles del Santo tengo claro que es el que más  le ha cantado en sus coplas carnavaleras a los lugares de Benalup-Casas Viejas.  Y dentro de estos sitios, obviamente, la Alameda ocupa un lugar central. Centralidad en el pueblo y en su vida personal, que es lo que reflejan estos tres pasodobles que traigo hoy. Aunque versan los dos sobre el mismo tema; la Alameda, lo cuentan de forma diferente y además incluyen cosas distintas.



El primero es de la Comparsa "De arte" del año 1993 constituye un recorrido por lo que representa la Alameda para la vida personal del autor. El segundo de Carretera y manta 2010 también es un recorrido por la Alameda, pero esta vez a lo largo de los acontecimientos que tienen lugar en el año en este emblemático lugar. 




El pasodoble "De arte" de 1993 basa su reccorido por el nacimiento, infancia, juventud, el día de su boda y el previsible de su muerte relacionándolos con los distintos elementos de la Alameda. Plaza para cuando nació, las losas para los juegos de su niñez, faroles y bancos para los amores de juventud y el día de su boda. Y los álamos para el día que lo entierren. Al contrario que la mayoría de los pasodobles del Santo en este caso desde el primer verso conocemos su temática:"Plaza" y el cuerpo de la copla transcurre por las distintas etapas de su vida personal.



Plaza
Que, en brazos de mi madre,
Crucé al día siguiente de haber nacido
Por vez primera.
Losas
Que en mis juegos cuidasteis
Que, al caerme de niño,
Nunca en mi cuerpo daño sufriera.
Farolas
Que los secretos de mis amores
Se llevan a su tumba, siempre fiel
Bancos
Testigos mudos de juramentos,
Promesas, palabras, besos
Que en tu regazo robé.
Fuiste primera dama invitada,
Privilegiada, del día que me casé.
Mis hijos te presenté,
Les diste mimos de abuela,
Aunque tu cuerpo se resintiera.
¡ Qué pena no poder ver
Los bancos de mi niñez
En mi Alameda bajo el sol de mi vejez !
Pero tus álamos blancos
Seguirán conmigo hablando
Y recordaré todo nuestro ayer.
Me despediré,
Me dirán con sus ramas : ¡Adiós, amigo!
Cuando te tenga que cruzar la última vez.
De arte 1993


El segundo pasodoble presenta la estructura típica del artificio y el escorzo literario. Comienza con la palabra siete, pero no sabemos de lo que se trata hasta que cierre el pasodoble con el verso "Siete olmos dueños de mi Alameda". Se distinguen tres partes en la copla. La más amplia y el cuerpo de la misma se la dedica a repasar los acontecimientos que ocurren a lo largo del año en esta plaza. Empieza con la referencia a los Sucesos de enero, sigue con el carnaval, la vaquilla, la Semana Santa, la romería de las Lagunetas, el maratón (inmensa la metáfora de los olmos haciéndole ola a los goles), San Juan y los bailes regionales de verano. La segunda parte son tres versos para hacer hincapié en que la Alameda es el centro de la cultura popular del pueblo y aprovechar para hacer un alegato por su crecimiento. Termina con una referencia personal, que nos recuerda al pasodoble de la comparsa De arte, siete años antes.



Siete colosos gigantes con cien ojos vigilantes
verdes sobre cal de agua.
Siete mil brazos al cielo por sus hijos, cada invierno,
Fusilados se levantan.
Siete plumeros que al viento se agitan “tos” los febreros
gritan libertad cantada.
Siete mil banderilleros novillos citan de lejos,
la suerte que nunca acaban.
Siete cristos Viernes santo, la dolorosa enjuga su llanto,
resucitados por las saetas.
Siete mil salves patrona vienen de las Lagunetas.
San Juan su fuego pregona “quillo que el verano llega”
Siete inundando con olas, de un lado al otro el levante, 
goles que en su espuma colman.
Siete mil manos se enroscan 
dedos dibujando el arte
compás en traje de cola. 
Siete raíces profundas
buceando en la cultura:
¡Que en tronco y rama su savia crezca!
Siete que nacer  me vieron.
Siete que al fin me harán duelo
Siete amigos siempre alerta.
Siete olmos dueños de mi Alameda.
Carretera y manta 2010

Hay un tercer pasodoble dedicado a la Alameda y que fue el primero que escribió para la Comparsa "Mediterráneo"

Calle San Juan,
huelen tus adoquines a vida nueva
bajé a buscar
fresco rincón tranquilo de mi Alameda
donde soñar
con tus cosillas mi Casas Viejas.
Pude escuchar
cómo, invadiendo el aire desde tus calles,
te sembraban los gritos de mil chavales
con brincos de inocencia,de risa fresca
que derrochaban ingenuidad.
Tu suelo gris,
lienzo tallado en que el sol
sombras de álamos blancos
por la mañana iba dibujando
bello perfil
templo buscando en vano bajo tus losas
su campanario;
corre feliz hacia el "cañón" un niño
que preso al "Contra" su amigo está.
Por la noche y en silencio
junto a una ciega farola
y al amparo de su sombra
se escuchaban musitar
promesas de amor eterno
que dos jóvenes en celo
se juraban respetar.
Y en plena oscuridad
sus labios fueron a juntar
para así poder sellar esas promesas de amor.
Entonces desperté, un álamo me guiñó...
Recordé que de chiquillos, casaviejeña,
a su sombra nos amábamos los dos.


Hay referencias al campanario caído y al juego del "contra" que en los años 50/60 todas las tardes-noches de verano era la distracción preferida, o quizás única, de los niños de entonces y al cañón, famosa farola central de la Alameda que desapareció posteriormente.



Un pueblo como este, con la idiosincracia y la historia que lo ha hecho necesita símbolos e iconos. Está claro que el río Barbate, la Janda, la Sierra, los barrios, las calles, las plazas... La Alameda son elementos de nuestro paisaje que hemos ido interiorizando progresivamente. En ese proceso de construcción el carnaval ha jugado un papel importante. Y dentro de él los más de treinta años que El Santo lleva escribiendo de, sobre y para Benalup-Casas Viejas. ¡Haciendo pueblo! ¡Que no pare la música!
La segunda, tercera y cuarta foto son de Mintz, la primera de Fernández y la última de Fran Sánchez Mazo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

El Santo dijo: Como tú y tus lectores sabéis el 7 es el número mágico de la mitología y aparece hasta en la Biblia. Esa magia es la que desprende ahora, antes y siempre nuestra Alameda.El que no lo haya comprobado todavía que se tome, una tarde cualquiera, un cubata en la ventana del "Tato" y la contemple...Y yo me he tomado "algunos"