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Partida de dominó en el bar Ricardo

Esta es la penúltima fotografía de la exposición que hicimos los amigos de Mintz en el 2011 sobre Los bares de antes. En los bares se pasaba gran parte del día. Unos veían transcurrir las horas con un café, con una copa de vino o simplemente charlando. Otros leyendo el periódico. Y otros jugando a las cartas, al parchís o al dominó o viendo como los demás jugaban. Es el caso de esta fotografía, donde Sebastián Román y un amigo juegan en el bar de Ricardo al domió ante la atenta mirada de Miguel Guillén, Antonio Cózar y Zoquete.




El bar de Ricardo además de ser uno de los más antiguos del pueblo, junto al de Alfonso el de Pérez, era uno de los establecimientos que tenía más prestigio, ya que además de estar situado en la Alameda, junto a la iglesia,  servía vino de Jerez embotellado y tapas de cocina. En 1963 en el libreto de los Bandoleros aparecía como Bar las Columnas. Viuda e hijos de R. Rodríguez. Vinos selectos y tapas exquisitas.



Mintz resume perfectamente los dos tipos de bares que había en los años sesenta en el pueblo en su libro Coplas de carnaval y sociedad gaditana: " A lo largo de la pequeña calle principal había una media docena de bares donde los hombres bebían café por la mañana y vino por la noche, y se entretenían jugando a las cartas y al dominó en los días de fiesta. Se vendían dos clases de vino: los vinos comunes de la bodega de Barberá, de Chiclana, y los vinos de mejor categoría (usualmente embotellados) de Jerez.   Los campesinos bebían los anteriores en chatos; la gente de bien bebía el vino embotellado de Jerez en copas. Uno o dos de los bares podía enorgullecerse de una nueva novedad: un televisor en blanco y negro con un canal nacional que funcionaba unas pocas horas al día. Los programas más populares eran las corridas de toros de Algeciras, Sevilla o Madrid"


El bar de Ricardo se mantiene fiel, y lleva muchos años, al modelo que consolidó el abuelo del dueño del actual regente. La comparsa de este año Los dueños de la noche lo decía en un cuplet: "a ver quien es el valiente/que a Riscardín lo manda pa arriba".  El bar de Ricardo es sinónimo a la Alameda, a las fiestas, a las celebraciones religiosas, a los eventos más importantes del año, lugar donde se dan cita las fuerzas vivas legendarias,  sede del comentario y debate sobre el acontecer diario del pueblo, de la vida cotidiana del Casas Viejas de toda la vida, convirtiéndose en el paradigma de bar auténtico y tradicional del pueblo. Esto es lo que fotografía Mintz en esta foto y consigue resumir y atrapar en una instantánea. Pero a este modelo de bar de toda la vida parece que le queda poco tiempo. Se habla (delante de mi han dicho y si es mentira no es mía, lo es de quien lo ha dicho) de que muy pronto el actual dueño se jubilará y no es seguro que el próximo que lo lleve mantenga un modelo de bar tan emblemático y característico como lo es actualmente el bar Ricardo. El tiempo dirá. De momento algunos creemos que lo vamos a echar de menos.

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