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Las fotos de los Sucesos. La familia Cruz Jiménez

Esta fotografía es de abril de 1933, está realizada en la sede de la CNT de Cádiz en la calle Santiago número 1, junto a la plaza la Calendaria. En el mismo lugar que un año después se la harían los 20 procesados en el juicio a los campesinos. Están todos los supervivientes de la familia Seisdedos, salvo el matrimonio y los hijos de Mercedes Cruz y Manuel Prieto que se quedaron en Casas Viejas  y  el niño Manuel Silva Cruz en una colonia escolar.



Arriba, de izquierda a derecha, Manuel García Franco, Sebastiana Cruz Jiménez, María y Catalina Silva Cruz. En medio, Carmen, María Cruz Jiménez, Francisca y Juan y los niños Curro y Juan Silva Cruz. Abajo, las niñas Catalina y Sebastiana Silva Cruz. De Cádiz pasaron a Paterna, pues las dificultades económicas eran importantes. Lo más probable es que se  hicieran la foto para acompañar a los distintos certificados necesarios para obtener la pensión de 250 pesetas que había acordado el Congreso de los Diputados. Con fecha de 19 de agosto de 1933 llegó al Ayuntamiento de Medina este telegrama: "Ruégole comunique familia víctimas Casas Viejas que ayer aprobó parlamento mi proposición pensión tres mil ptas cada año de dichas familias. Saludale. Sediles". Se trata del diputado del Partido Republicano Federal de Izquierdas Salvador Sediles Moreno. El 13 de junio de 1939 recién terminada la guerra la falange pregunta al Ayuntamiento de Medina, por estas pensiones. El mes de julio de 1939 fue el último que cobraron los familiares de las victimas dichas pensiones, según testimonio de Ángeles Lago Estudillo. Las gestiones de la Falange Española de las JONS habían dando su fruto apetecido. No era la primera, ni será la última vez que el gobierno de Franco demostraría su animadversión a Casas Viejas. 




Cuando estalló la guerra y mataron a María Silva Cruz, la familia terminó por separarse; Sólo Mercedes se quedó en Benalup donde trabajarían en la panadería de Paco el del horno.  Mercedes que, casada con Manuel Prieto Peña, vivió hasta su muerte entre el rancho Ana Tineo, el Tajo,  y Cantarranas. Tuvieron que soportar el estigma de los Sucesos, en forma del periodista o investigador insensato que cree que ha encontrado una mina en la hija de Seisdedos, o a través del desalmado de turno que quiere aprovechar el tirón mediático del drama familiar o en forma de represión, olvido y silencio…mucho silencio. Decía Manuel Prieto” Hemos vivido en Casas Viejas como presos…”.



María Cruz y sus dos hijos menores, Francisco y Juan (aquellos que salían en la foto de Gelán con el cura y con dos barras de pan) se fueron en 1963 para Montauban. Otras dos hermanas Carmen y Antonia terminaron en San Fernando y Paterna, respectivamente. Carmen después del 36 se fue a Paterna, después a Cádiz y cuando terminó la guerra se casó y se fue a Jerez. De ahí  a San Fernando.
En tierras francesas estaba Catalina con su compañero Luis Bujan o José Insúa,  a los que se unieron junto a los hijos de esta Augusto, Estrella y Universo. Sebastiana se fue a Cádiz y Paterna con su hermana María, pero no la siguió a Francia. Su hija Sebastiana Silva Cruz, la niña envuelta en una toquilla blanca de la foto de 13 de febrero de Leonardo Zambonino en el diario de Cádiz,  vive en Jérez, desde donde se mantiene en contacto telefónico permanente con su prima Catalina que reside en Montauban. Las relaciones con la gente de San Fernando también son muy fluidas.



Estamos ante la foto emblemática de la familia que resultó más afectada por los Sucesos de Casas Viejas. No sólo murieron 7 miembros (Seisdedos, sus dos hijos Pedro y Paco, su nuera Josefa Franco y su hijo Francisco García y los dos hermanos Silva González Juan y Jerónimo), más luego en la Guerra Civil María Silva y su marido Miguel Pérez Cordón. También los que quedaron se vieron obligados a la emigración, al exilio dispersándose la familia por Benalup, Paterna, Jérez, San Fernando, Montaunban...Esta foto llegó a mis dominios en la exposición del 2005 en el IES, desde entonces la he reproducido varias veces y se la he regalado a la numerosa familia que hay repartida por Europa. Nunca se me olvidará la ilusión  que le hizo a Juan Pérez Silva, por ejemplo. Siempre constató las dos mismas sensaciones la alegría por recuperar lo suyo y la tristeza y la pena por haberles robado su pasado, su historia. No sólo no conocían la fotografía, sino también muchos la historia de su familia. Por ejemplo, a estas alturas de la película todavía no se sabe donde descansan los restos de María Silva, por eso cualquier ocasión es buena para recordarlo. Como esta.

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