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Esto es lo que hay

No hay en Benalup-Casas Viejas un núcleo urbano trimilenario, ni cloacas romanas, ni tampoco podemos presumir de que en otros tiempos se extendieran  nuestros dominios  por toda Andalucía occidental, ni de  que le hayamos tosido en algún momento a la misma ciudad imperial de Madrid. Tampoco hay entre nuestros convecinos quien tenga retratos de abuelos o bisabuelos que ganaran batallas o  navegaran allende los mares.
No se ha referido a Benalup ningún García Lorca para declararse íntimamente andaluz, ni tiene un término municipal de los más grandes de España, ni se pondrá un cartel en las entradas del mismo diciendo que somos de los pueblos más bonitos de ella. No hay callejuelas con casas encaladas en estructuras laberínticas de origen árabe, ni fortalezas, ni iglesias medievales. No hay una patrona o patrón oficial, como en otros lugares, que afiance sus señas de identidad y vertebre pueblo y grupo. La patrona, aunque sea oficiosa,  no tiene ni vacas, ni propiedades, ni grandes santuarios, ni majestuosas y lujosas romerías. 



Hay otras cosas: una rica Prehistoria, una Historia Media sin explorar y una Historia Contemporánea fascinante que descubrir. Benalup-Casas Viejas es un pueblo joven que; aunque con unos interesantísimos precedentes prehistóricos, medievales o modernos; se formó en el siglo XIX al compás del problema agrario español. Aquí hay, y es lo que más poseemos, un presente por construir  y así lo  estamos haciendo. Por ejemplo,  en las primeras semanas de julio se celebra el maratón de fútbol sala y la Alameda recobra todo el esplendor, como el tenido desde el siglo XIX hasta fechas recientes. Es curioso que este maratón, una fiesta de la participación, del deporte y de la democracia, le vuelva a dar empaque y prestancia a una zona a la  que no le sentó nada bien la llegada de esa democracia. Estamos ante  la fiesta más original, característica y significativa de nuestro pueblo. Evidentemente hay muchos maratones en Andalucía, pero que tengan el carácter tan especial, tan participativo y tan significativo para su gente, ninguno como el de Benalup-Casas Viejas. 



Este año se celebra la 36 edición, y en esos años ha ido su celebración paralela  a la vida y evolución del pueblo. Municipio y  maratón se han mimetizado y llevado una vida en común. Empezó en la Transición, al hilo de la llegada de la libertad política, con el trabajo de unos pocos, que luego fueron unos muchos, sin apoyo institucional y a pesar de la oposición de algún poder fáctico, lo que le otorgó más valor añadido. Luego fue consolidándose hasta tomar  las magnitudes actuales. Hoy está organizado y apoyado por diversas instituciones municipales y forma parte de la idiosincrasia de B-CV. 



Dicen mis amigos Fran y Sito que la forma de ser de las personas se refleja en la manera de jugar con el balón, en la forma de entregarse, de correr o tocarlo. Pienso en jugadores clásicos y típicos del maratón y compruebo que se cumple el axioma. Igual le ocurre a las fiestas: pasa en Sevilla, Jérez, Cádiz, Valencia o Pamplona. Creo que no se puede entender Benalup-Casas Viejas sin comprender su maratón. Lo mismo que no se pueden explicar estos 36 maratones sin conocer Benalup-Casas Viejas. Es lo que hay.
El entrenador dice que el del medio de abajo es muy nervioso jugando. ¿A quién habrá salido?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con los expuesto por tí, Salus. Una vez más nos das una lección de historia. Pero discrepo con el pie de foto donde dices que "el chico del centro es un jugador nervioso como alguien que ambos conocemos"... yo creo que como apuntas en tu artículo y lo dice Fran; se conoce a los buenos jugadores con su toque de balón, su juego...y el niño, como se dice en el norte: "tiene alcurnia, sangre y casta".

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

¿dónde te invito a una copa?