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"Consumir menos, consumir mejor" y la sociedad tradicional benalupense. El reciclaje

Hoy le toca el turno al consumo dentro de esta serie. Voy a empezar con una anécdota al maestro Pini le robaron su camisa, mientras él estaba en la cama para que se lavara y se secara. Cuando se enteró su contestación fue que el que se la había llevado seguro que le hacía más falta que a él. Dice Toni Lodeiro en su libro: "Consumir es necesario  y puede ser positivo, ya que al hacerlo podemos apoyar empresas e iniciativas que ayudan a construir un mundo mejor. Las tres erres, por orden de importancia.  La de las 3 erres es una idea básica del ecologismo. Antes de seguir adelante, merece la pena dedicarle unos minutos para conocerla (o repasarla). –1ª r: reducir la cantidad de recursos gastados y la cantidad y toxicidad de residuos generados (Lo primero, huir de las falsas necesidades Luego vendrán las claves para consumir mejor, pero no debemos olvidar lo de consumir menos. Aquello de que la única energía limpia es la que no se consume, de que el mejor papel reciclado es el que no se gasta a lo tonto. –2ª r: reutilizar. Antes de tirar algo, intentar darle un nuevo uso, “normal” o diferente (hueveras como aislante acústico en tabiques, ropa vieja como trapos). –3ª r: reciclar. Pero sólo cuando el producto ya no puede ser usado nuevamente.
Las 6 erres, las 8 erres... hay diferentes propuestas: reflexionar – renunciar – rechazar – reestructurar (el sistema económico) – redistribuir (los recursos) – reivindicar – reducir – reparar – reutilizar – retornar – recuperar (evitar que algo que puede tener utilidad se convierta en basura) –recogida selectiva – reciclar".



En la sociedad tradicional esta forma de consumir no era una opción ideológica, sino una imposición de las circunstancias del momento. En la exposición del 100 aniversario del descubrimiento del Tajo de las Figuras aparece una cartela titulada el reciclaje forzoso. "Lo del reciclaje no era una moda como en la actualidad, sino una necesidad. En los trabajos realizados aparece este hecho y la poca utilización del dinero como una de las características principales de la época. Ellos mismos fabricaban con aceite frito el jabón para bañarse y fregaban con arena y un trapo. Como cuenta Juan Domínguez y Beatriz Sánchez “Compraban telas, y con ella hacían pantalones y se compraban unas lonas para ponérselas encima del pantalón para que no se estropearan sobre todo cuando iban al campo a trabajar o a recoger espárragos, hongos...Se bañaban en baños de lata, cogían el agua de las lajas, en la sierra había muchas gargantas que llevaban agua todo el año. Utilizaban también palanganas para lavarse la cara, las manos…” Mercedes Mañez dice que “Se vestían con ropa de vecinos que se la daban , (a su padre le llamaban Chaquetón porque llevaba una chaqueta que le habían dejado y le quedaba muy grande) compraban tela para hacer pantalones , pero cuando se rompían los pantalones se le ponían un remiendo para que así sirviera más veces,  ya que no había dinero para comprar más pantalones”. Manolo Parrao cuenta que “La ropa se lavaba por la noche para que por la mañana estuviese limpia y seca para ponérsela otra vez. Tenían poca ropa , los pantalones de los hombres estaban lleno de parches que eran cogidos de otras prendas para hacerles los remiendos” . Por su parte Diego Peña dice: “Normalmente nos poníamos los únicos zapatos que teníamos. Los pantalones nos lo turnábamos al igual  que las chaquetas, cada día le tocaba a algún hermano diferente. Solo teníamos una vestimenta buena que también nos lo turnábamos en los fines de semana y solo salía al que le tocaba. Muchas veces, lavábamos la ropa por la noche para poder ponérnosla al día siguiente”. 



Pero la reducción, la reutilización y el reciclaje no sólo afectaba a la ropa, sino a todos los ámbitos de la vida cotidiana. Por ejemplo en gastronomía era de obligado cumplimiento la ley del pobre (aquello de reventar antes que sobre), el volver a comer por la noche de lo que sobraba al medio día o hacer otros guisos con la base de otra comida anterior. Los muebles, los automóviles y electrodomésticos, cuando los había, o los enseres eran, como el matrimonio para toda la vida. El carpintero, el mecánico o el latero tenían la función de reparar y que volvieran a ser reutilizables los aparatos que se habían averiado. En la actualidad te resulta muchas veces más barato comprar un producto nuevo que repararlo. Es lo que Toni Lodeiro llama la obsolescencia programada. "Automóviles, lavadoras, teléfonos, viviendas, paraguas, edificios... no son como los de antes. Todo dura menos. Es la obsolescencia progamada, las cosas se diseñan para que duren poco y repararlas sea caro y difícil, cuando no imposible".
En la foto de arriba de Mintz podemos ver como las ropas de los muchachos no estaban ajustadas y necesitaban utilizar cuerdas y otros materiales para que no se cayesen los pantalones, ya que antes habían pertenecido a otros familiares o amigos.

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