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Amalgama

Mezcla
Manolo Cepero ha subido al facebook cuatro fotos del viaje que hicimos el 4 de marzo de 2014 con motivo de la inauguración de la exposición "Jerome Mintz, un andaluz de Indiana"; que estuvo abierta hasta el 18 de mayo en el Museo de usos y costumbres en Sevilla. Manolo el de los jardines organizó el autobús y consiguió llenarlo. 
Al lado del museo está la plaza de España, el edificio más espectacular y emblemático de los que fueron construidos con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. La foto es preciosa, o al menos a mí me lo parece. Si una palabra la define es la de mezcla.  Ya se sabe que todo lo que se mezcla sale enriquecido. Mezcla es sinónimo de eclecticismo, apertura, tolerancia, libertad... Es mezcla porque simboliza que el trabajo de Mintz sobre Benalup llega a Sevilla, a la plaza España, al Museo de Usos y Costumbres Populares. Es mezcla porque estamos ocho mujeres y ochos hombres y también porque hay ocho que nacieron en Benalup de Sidonia (ahora Benalup-Casas Viejas) y ocho que nacimos fuera. También hay mezcla de gustos, ideologías, preferencias, opciones vitales...En fin, que me encanta la foto, tanto el contenido como el continente, el perímetro como la superficie.



Nueve mujeres
La segunda foto trata sobre mujeres. Una de las cosas que más denunció y luchó contra ellas del Benalup de Sidonia que conoció Mintz, fue el rol que tenía la mujer en aquel tiempo. Afortunadamente ha cambiado y, aunque hay que seguir en la lucha, la situación es infinitamente mejor que hace cuarenta o cincuenta años. Para esta exposición el papel de estas nueve mujeres ha sido fundamental. Carla, la tercera por la izquierda, es el alma y el sinequanum de todo lo que se ha hecho recientemente en España sobre Mintz, también de esta exposición. El papel de Pili, Juani y María como amigas de Mintz ha sido trascendental, lo mismo que la implicación y la complicidad de Cati, Angelines, Suzzanne y Gemma. Dos benalupenses, una "granaina", una vejeriega, una sevillana, una inglesa... y me falta una, "La Periquina" a la izquierda, en el cartel. ¿Quien le iba a decir a ella que iba a ser la gran protagonista de la exposición? ¿Quién podría rescatarla de donde habita el olvido si no hubiera venido a Benalup este antropólogo americano? En fin que me parece que el cartel es un símbolo de la importancia que tiene la obra de Mintz como rescate y aporte de dignidad a gente que, aunque se lo merecían de sobra, siempre les había tocado el rol de olvidadas. 



Los amigos de Mintz
En la tercera fotografía aparecen los amigos de Mintz. Recuerdo que cuando entramos nos impresionó tanto la portada con esta ilustración (de las pocas que tenemos en donde aparece el americano) que le dijimos a Cepero que queríamos una foto, y que conste que no somos de los que nos prodigamos en este aspecto, pero la ocasión lo requería. Mintz con su gorra de jornalero, prismáticos, las gafas y una grabadora, posa para su cámara que excepcionalmente se la ha prestado a alguien. Su amigo corchero Castro al lado posa complaciente y sonriendo. En primer plano cuatro de los cinco "Amigos de Mintz" que fuimos a la inauguración de la exposición. Sito no pudo ir. Manolo, el más diplomático y sonriente, se come la cámara de Cepero y lo que haga falta. Fran, con pañuelo, barba y melena, se esfuerza y se agacha para que salga en la foto lo más importante, Mintz. Luego un servidor, sin pañuelo, sin pelo y sin saber qué hacer con las manos (el día que salga bien en una fotografía lo celebro por todo lo alto). Y por último, mi compañero y amigo Pepe, con media sonrisa y afrontando lo que haga falta, incluso eso de posar, que no le gusta mucho.
El tercer tiempo
La cuarta foto es en un bar próximo al Museo de usos y costumbres populares, donde fuimos a comer y tomar algo después de la inauguración de la exposición y del ágape que nos ofrecieron en  el museo. Toda la satisfacción y el orgullo que sentíamos por lo bien que había quedado la exposición y el acto quedan reflejadas en el abrazo de Cepero, el que llevaba la cámara y ahora hace de Mintz; y su hija Carla, la que ha posibilitado que el tesoro que tejió trabajosa y lentamente su padre pueda ser disfrutado, valorado y conocido por Benalup-Casas Viejas, Andalucía y España. Además es tercer tiempo, porque esto no es el final de nada, sino que es un proceso lento y dificultoso, pero seguro y siempre hacia adelante. Aunque la magnífica exposición, después de prorrogarla un mes se cerró en mayo, las fotografías han sido donadas al Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas por el museo para que haga de ellas el uso que crea conveniente. Parece que es intención de esta institución ubicarlas en el centro cultural Jerome Mintz de Benalup-Casas Viejas. Por cierto, qué cuatro palabras tan magníficamente mezcladas. Viva la mezcolanza.

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