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La campiña. El pueblo. II.- Formas de vida tradicional. II.1.- Economía. los huertos. 4

Los hortelanos, pequeños propietarios, estaban situados unos puntos más arriba en la escala social del pueblo que los jornaleros. Estas pequeñas explotaciones no tenían una excesiva rentabilidad, pero permitían una condición muy valorada en la sociedad preindustrial  benalupense; no depender de nadie, trabajar en sus tierras, no estar bajo los caprichos y vara de mando de los “señoritos”.
Así lo cuenta Ángeles Grimaldi: 
"Mi padre tenía varias huertas, la de la Lomba, la del Cañuelo, la del Cascarrón, se llamaba las mesas , en la que tenía vacas palurdas que podían tener alrededor de 20, otra donde está el campo de futbol, pero también se sembraban hortalizas. Mi padre tenía muchas personas que le ayudaban trabajando porque al tener tantas huertas el solo no podía. Otra huerta se llamaba la huerta Chica en la que estaban las vacas suizas de las que se obtenía la leche en las demás se sembraban remolachas, algodón, hortalizas como coles, coliflores, alcachofas, cardillos, rábanos, boniatos, patatas. También sembraban trigo, cebada, garbanzos, una parte de esto iba a los silos y otra era para la panadería, que se solía hacer el trueque. Otra parte de esta cosecha era para las tiendas de Benalup. No se pagaba con dinero, se utilizaba el trueque y en septiembre, ajustaban las cuentas para pagarse, si la tienda había recibido más de lo que había dado, en septiembre debería darle todo lo que debía, y viceversa.
El algodón y la remolacha normalemente iba para fuera de Benalup, y otra parte iba para los animales también".



Como podemos comprabar en el testimonio de Ángeles Grimaldi, la orientación de la producción era local, el dinero como medio de cambio tenía menos importancia que ahora, había mucho trueque. En cuanto a los sistemas de cultivos eran tradicionales, los mismo que habían implantado los árabes en la Edad Media. Sigue Ángeles Grimaldi:
"… cada cosa se plantaba en su época, no había invernaderos y no se utilizaban productos químicos como ahora para poder tener frutas y verduras de todo tipo en cualquier época del año. En la época de las verduras sembraban zanahorias, pimientos, tomates, cebollas, ajos, la mayoría de estos productos se los quedaba su familia".



Otras huertas eran más pequeñas y aunque también se vendía una parte de la producción, otra servía para el consumo familiar y el trueque. Dice Catalina Sánchez:
Mi padre tenía una huerta al lado del Tajo la Sima, cerca de la fuente del Tío Pujao. Tenía alrededor de ocho fanegas, y plantaban boniatos, coles, calabacines, calabazas, cebollas, pimientos, ajos, patatas, tomates, lechugas, acelgas, cardillos de todo tipo de verduras. Lo que obtenían, parte era para ellos y lo que le sobraban se lo llevaban a un puestecito que tenían en la plaza de la que Catalina, su hija se encargaba de venderlo.En la huerta el que más trabajaba era su padre, aunque toda la familia le ayudaba.



La crisis de la agricultura tradicional tuvo su acto más significativo en el éxodo rural, en la expulsión de mano de obra del campo a la ciudad. Los primeros que emigraron fueron los jornaleros, pero después muchos de estos hortelanos también tuvieron que emigrar (el caso de la familia Grimaldi lo hicieron a Torrent donde todavía vive una parte de la familia). Al encarecerse con el éxodo rural la mano de obra, al no tener buena accesibilidad y al no permitir la mecanización y tecnificación su pequeño tamaño  la mayoría dejaron de explotarse. Todavía tienen alguna presencia en el centro histórico, sobre todo, en la Calle Medina, Nueva, Revuelta, Benalup, Caballero, etc, pero muchas se han urbanizado, otras no se explotan y otras se hacen dentro de lo que se llama agricultura a tiempo parcial.

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