headerphoto

La campiña. El pueblo. II.- Formas de vida tradicional. II.1.- Sociedad. Las chozas. 2

La vivienda más característica de Casas Viejas ha sido la choza. Ésta  refleja la creación y consolidación del pueblo. En Benalup, la choza se consolidó como vivienda desde principio del siglo XIX hasta finales del XX. Las chozas van a estar presentes en esta zona desde el Neolítico hasta la década de los setenta, época en que la modernización y la consolidación de la propiedad las hacen desaparecer.  En ningún sitio han tenido el carácter urbano y han durado tanto como vivienda principal hasta finales del siglo XX como en Casas Viejas, ello está ligado a la situación de dependencia económica y política del pueblo. 
Casas Viejas se forma al hilo del proceso de desamortización en la primera mitad del siglo XIX cuando el aumento de los latifundios que provocó este proceso demandó mano de obra barata. La llegada en aluvión de estas masas de trabajadores hizo que la choza, como vivienda con un cierto carácter provisional, se generalizará hasta convertirla en el tipo de vivienda más habitual en la población. Con el tiempo, muchas chozas pasarían a ser casarones (techo de castañuela, paredes de piedra y barro), luego tejado de uralita y de ahí a casas. Está relación de la choza con el latifundio extensivo nos lleva a situarla  en tiempos de miseria y escasez. La choza es la manera más directa y primitiva de resolver el problema de la vivienda para las familias más desfavorecidas, pero era una solución en principio provisional, que muchas veces se hacía definitiva, y que no era capaz de resistir a las circunstancias físicas adversas. Va a ser en torno a la calle Alta donde se sitúen las primeras chozas, las callejuelas y los callejones sin salida actuales son la huella de estas primitivas chozas.



El crecimiento de la población y de la chozas en Casas Viejas, pese a las cifras oficiales, está relacionado con el proceso desamortizador y el paso a propiedad privada de los bienes de propios y comunes. Los ganaderos ricos que dominan el Ayuntamiento de Medina intentan poner freno a ese crecimiento en base a chozas. Los jornaleros de Medina o sopacas de la sierra de Málaga o huidos de distintos pueblo de Andalucía van a ir formando un pueblo a partir de la década de los treinta del siglo XIX. El Ayuntamiento intenta oponerse al establecimiento de los sopacas, las chozas y a la consolidación del pueblo en definitiva. Son muchísimos los documentos del Ayuntamiento de Medina que prueban como esa oposición a la creación del pueblo y al establecimiento de chozas están relacionados y como el pueblo se va a ir creando en base a asentamientos ilegales, a chozas, pese a los numerosos intentos del Ayuntamiento de Medina por evitarlo. 



Por ello es interesante detenerse en algunas disposiciones del Ayuntamiento de Medina desde 1838 hasta 1967. La de 25 de abril de 1838 es la primera de este tipo:"Con el objeto de expulsar del término de esta ciudad a varios forasteros que residen en el, con especialidad en el sitio de Casasviejas …”  En otra acta capitular del 1 de mayo de 1843 ya aparecen directamente relacionados los forasteros con las chozas. "Teniendo noticias esta Corporación de que en el Caserío de Casas Viejas se acogen varios forasteros los cuales sin conocimiento de esta Corporación labran chozas y no tienen vecindario, con el objeto de evitar este mal… se nombró una Comisión ". A principio de 1845 el Ayuntamiento saca una disposición en la que se conmina a destruir los cercados con choza en Casas Viejas. El deseo del Ayuntamiento de Medina de eliminar las chozas aparece meridianamente claro en el acta capitular de fecha 21-10-1912, coincidiendo con la urbanización de la Alameda. " el Ayuntamiento acordó: primero: Prohibir en lo sucesivo la construcción de chozas o casas de casarón y castañuela en la Aldea de Casas Viejas y permitir solo las de mampostería con arreglo a los planos que previamente presentará el interesado a la aprobación del Ayuntamiento”. Pero de todas las disposiciones del Ayuntamiento de Medina la más significativa para mí es el acta capitular de 31 de agosto de 1949: “Y como la finalidad que se persigue con la construcción de dichas casas es la sustitución con ellas de las chozas que existen en la referida Aldea, y que dieron lugar al nombre de “Casas Viejas” que, por los sucesos allí acaecidos en 1933 llegó a tener triste celebridad, y a constituir un símbolo de la política seguida por el Frente Popular, estas nuevas casas personifican el espíritu de renovación tanto material como espiritual de la política del actual régimen, por lo cual… se adoptase el acuerdo de dar, a la que así sustituye a lo viejo y caduco y representativo de pasada política, el nombre de “Casas Nuevas de José Antonio”, en cuya denominación se sintetiza el resurgimiento político ya mencionado…”. 



Tanto las condiciones económicas (subdesarrollo basado en la explotación del modelo tradicional latifundista en torno a una mano de obra barata y abundante), como las condiciones políticas (marginación y aislamiento de una población depediente de otra que dista cerca de 20 kilómetros) hicieron que esa prohibición no fuera efectiva. Prueba del incumplimiento es que en 1960 en Benalup de Sidonia había 348 alojamientos (chozas, casarones, cuevas...), mientras que casas de mampostería había 306. Sería en la década de los setenta, siendo alcalde pedáneo José Romero Bohollo, el cura Jesús Barberá y actuando de empresario "bueno" "El Contrito" cuando se acabaría con ellas. La desaparición de las chozas hay que unirla a la crisis de la agricultura tradicional y la llegada de la modernidad. La desaparición de las chozas de Casas Viejas no iba a ser fruto de un plan estatal o regional o provincial, sino que el motor fundamental fue el papel de los propios vecinos. Muchos se habían hechos albañiles en las Lomas o/y la costa y luego utilizan lo aprendido para construir su casa o la del vecino. Tampoco se puede negar el papel de la iniciativa estatal (promociones de la Diputación, donde jugó un papel clave la Junta Parroquial de la vivienda dirigida por el cura Jesús Barberá). Pero en el proceso de sustitución de chozas por casas domina la autoconstrucción. Y en este fenómeno aparece un personaje especial  Gregorio Moscoso Merchán "El Contrito". Destacar también el papel que jugó el benalupense José Zumaquero Montiano Trescuartillas, con sus burros Cordobés, Caramelo y Paquiro. 



En este proceso, sobre todo, al principio, coincidiendo con la transición, la autoconstrucción de casas tiene un papel muy importante. La comparsa Carretera y Manta del año 2010 con letra de El Santo, lo decía así.: 
Permiso de cerca, cimientos de amigos, que el Sábado están.
Serones de arena, camión del Contrito, ladrillo a compás. 
Vivienda en alberca, bandera el Domingo al aire ondeará.
Esfuerzo entre todos que calle por calle, 
que codo con codo, guiso a guiso, nace 
un barrio que solo vida cobrara.
Nos sobran gobiernos que trabas nos pongan
peón y arquitecto, cada uno es aquí. Libres como el viento, 
fueron nuestros viejos ejemplo a seguir
Las tres fotografías demuestran la persistencia de las chozas en Casas Viejas. La primera es de Hernández Pacheco en 1914, la segunda de Serrano en 1933 y la tercera de Mintz en 1973.

2 comentarios:

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

En la entrada de hoy (Las chozas) que, como puedes imaginar me ha ilusionado un "hartón" --absurda descrpción de una humillada infancia-- y, sin pretensión alguna de rectificción o corrección de tu enorme trabajo, he echado en falta los fuegos, consutanciales al crecimiento de la población "palafítica de la aldea".Claro que las chozas crecían de forma tangencial porque en los padrones --aquellas vías agropecuarias que atravesaban Casas Viejas, amplias y rectas, con vallados de tunas o de pitas en el reverso, dieron opciones a la colocación de doce o catorce juncos de acebuche, como pilares firmes de construcción, sobre los que, colocadas las alfangías igualmente de madera, acebuche o aucalipto, cosían los haces de castañuela, traidos de la Janda, dando lugar a una vivienda nueva.U matrimonio nuevo, una choza nueva. Sin permiso de obras; sin cédudla de habitabilidad, sin inauguración religiosa como sucedía con las pocs casas de mampostería. Ya existía un cubil en el que traer al mundo a los nuevos casaviejeños. ¿Quienes de los sexagenarios-septuagenarios no vinimos al mundo en etas madrigueras?
¿Quienes no sufrierons la agustia de los incencdios que se producían, como consecuencia de que estos cubiles de redudidas dimensiones se tenía la lumbre del lado de los catres?
¿Quienes han olvidado los incendios del Tesorillo (Chozas de los Casarones, Barberanes) o en el Tajo (Chozas del Maestre Estrecho -cigarrones-- que perdío hasta una gramola?
Los toques de campana para ayudar en los incendios resuenan en nuetra memoria de forma incesante.
El pueblo formaba cadenas humanas con botijos, cubos, cántaros, baños de latón o cualquiera otra cosa que pudieran llevar agua al lugar del siniestro.
Al final todo calcinado.
Volver a empeza trayendo nuevos juncos de acebuche o eucalipto, castañuela de la janda, para reconstruir los chozos donde tenían que seguir criándose los casaviejeños para ayudar a la España carmí.
Tardarían años, muchos años, para los casaviejeños vieran que se produciía la transformación social que la ciudadanía requería.
Yo nací en una choza.

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

Releído el comentario de hoy,pido disculpas por el "lapsus linguae" cometido: En vez de juncos de acebuche, debe entenderse "hincos de acebuche" (digamos jincos, los jincos)