La campiña. El pueblo. II.- Formas de vida tradicional. II.1.- Economía. Los molinos. 6


Uno de los elementos más característicos de la sociedad preindustrial son los molinos hidráulicos o harineros o maquileros. En Benalup abundaban, debido a su riqueza en agua. Se molía cebada, habas, maíz, garbanzos... y, sobre todo, trigo. Su transformación se llevaba a cabo mediante la molienda del grano en molinos hidráulicos, aprovechando los arroyos o los acuiferos como fuentes y pozos. El hecho de situarnos en una mesa ha posibilitado la existencia de riquísimos mantos acuíferos  que afloran en fuentes o cursos fluviales como en los casos de Cucarrete, en el oeste, Los Badalejos al norte, en la dehesa de Benalup o en el propio Casas Viejas. El del monasterio del Cuervo se sitúa en torno al curso de un río, el Celemín.




Dice Antonio Muñoz en su artículo en el libro el Río Barbate, editada por la agencia andaluza del agua: 
“La cuenca del Barbate es muy rica en fuentes y manantiales. Por tal motivo las industrias relacionadas con el agua florecieron desde la antigüedad; bien el agua como fuente de energía, bien como recurso para el regadío o para la alfarería tan abundante en la zona o para otras industrias como las tenerías. No obstante, la industria más importante es la de la molinería. El agua como fuente de energía para los molinos de trigo o de aceite se han utilizado, al menos, desde la época árabe (ss. IX-X)…”



Por tanto, al igual que las huertas, el origen de los molinos harineros hay que situarlo en la época musulmana. En aquellos lugares donde la cantidad de agua no era suficiente los árabes construían azudes o pequeñas presas. de Dice  Juan Abellán en su libro  La cora de Sidonia: 
"Desde un punto de vista estrictamente arqueológico, está atestiguado el uso de balsas o albercas escalonadas, con sus prespectivos molinos que permiten un mejor aprovechamiento de la fuerza motriz del agua, hasta tal extremo que realizada la molienda en el primer molino, el agua era encauzada a una segunda alberca, repitiéndose el proceso hasta llegar al nivel más bajo, donde le agua volvía a ser almacenada y, desde ese punto final, distribuida por una serie de acequias a los campos próximos, permitiendo la irrigación de una pequeña superficie ocupada por huertas que abastecían a la población de una serie de hortalizas". 



Para moler se utilizaban dos grandes piedras, con un agujero en medio, en el cuál se metían las poleas. La fuerza del agua movía las piedras, que molían el grano. Se trataba de aprovechar los saltos de agua producto de los desniveles naturales del terreno en los que ese situaban los molinos de rueda horizontal. Tanto en Casas Viejas como en la Morita, los Badalejos o en Cucarrete todavía hay huellas de este sistema de molinos hidráulicos entrelazados.



Los molinos de los Badalejos corresponde a las industrias del agua de la zona norte de la mesa. Su origen es árabe. En 1811 en la Guerra de la Independencia, en una escaramuza previa a la batalla de Chiclana tuvieron estos molinos un protagonismo especial. Dice el soldado Blakeney en sus memorias:
“Avanzando hacia un molino a una legua y media de Medina, nuestra caballería y los guerrilleros, que ya superaron los sesenta en número, se parapetaron en el  molino, ya que supimos que era un puesto ocupado por el enemigo.  Cuando nos acercamos quemaron el molino, y se fueron a informar al enemigo en Medina de nuestro avance".



Los molinos de Cucarrete utilizan los saltos de agua provenientes del lugar conocido como los nacimientos para la instalación de estas industrias del agua. Tienen también origen árabe, pero hasta fechas muy recientes han funcionado tres, dos de los hermanos Coronil (Curro y Juan) y otro de Juan Moreno, que lo convirtió en Restaurante. En la actualidad uno se encuentra abandonado y otros dos tienen uso residencial. 



En la zona de la Morita o cortijo Benalup existen cinco molinos que aprovechan el desnivel que tiene que salvar el arroyo en su transcurso por el borde suroeste de la mesa. Su origen es árabe y se construyeron al mismo tiempo que la alquería o torre de Ben-alud. Los árabes construyeron diversos tramos de acueductos (de los que hablan las fuentes y existen algunos rectos) para provocar los distintos saltos de agua. En un acta capitular de 21-10-1882 se puede leer: “Al llegar a dicho punto se encuentra el nacimiento del acueducto de los Molinos de Benalud” En la postguerra, estos molinos van a jugar un papel muy importante, tanto para abastecimiento de harina al mercado legal como al estraperlo. En esta época los molineros de la Morita son los hermanos Montiano Cozar (Bernardo y Andrés), Antonio del Río, Rafael Martínez Morales y el de Andrés Montiano Cabeza todos ellos arrendados a miembros de la familia Vela. Dice  Angelita la Molinera: 
"Había cinco molinos en la Rivera de Benalup, uno de ellos se llamaba Romera, más abajo uno más pequeño y otra más grande, otro llamado Beanco"



En Casas Viejas también hubo cinco molinos de origen árabe. El primero se situaba en donde hoy está la oficina de Banesto, el segundo en la calle Capataz, el tercero en Agadir, el de Chinchorro, y los más meridionales de la familia Luna, uno donde hoy vive Antonio Lara y el otro enfrente, donde hoy vive Miguel Román. El agua era recogida  de las fuentes que había en Casas Viejas, dependiendo de la ubicación del molino utilizaban el agua de una u otras fuentes. Dice la madre de Roberto  Ríos refiriéndose al molino del Capataz: 
"El agua venía de la fuente del Cañuelo y la de Cristobilla o la fuente de los muertos. Luego esta agua iba hasta el molino de Juan Luna, que estaba un poco más abajo".
En el mismo sentido Chelo Luna dice:
"El agua que utilizaba el molino venía de la fuente del Cañuelo, a veces, tenían que ir con una zoleta haciendo como una especie de caminos en la tierra para que el agua fuera corriendo en dirección al molino, ya que a veces se desviaba y se perdía mucha agua"
También el agua de las otras fuentes como la de los Vaqueros, Calcetilla o el Chorro Grande se utilizaba para los molinos, en este caso para el de Chinchorro en Agadir y los dos de Luna. 
Geográficamente el primer molino estaba en la calle Rafael Bernal, antes calle Nueva. En 1926 José Vela lo transformo en un molino eléctrico alimentado por un generador que provenía de un submarino. Progresivamente este molino se fue haciendo con la actividad de los otros cuatro hasta que desaparecieron. Este molino además de harina generaba electricidad. Un poco más abajo, al suroeste de la Alameda está el molino del Capataz.  Como dice su hija:
"Se molía solo trigo que la gente del pueblo llevaba. No se cobraba dinero, la moneda era muy poco utilizada en esta época el molinero se quedaba con parte del trigo correspondiente al trabajo que llevaba  molerlo y la otra parte era para quién lo había llevado.
En el molino trabajaba su abuelo y su tío que vivían en el molino, ya que este oficio había que trabajar mucho, día y noche, cuando faltaba trigo, caía un trozo de hierro que golpeaba una piedra y hacía ruido, entonces el molinero se despertaba y echaba trigo en la torva. Todo el sitio donde estaba el molino era un patio muy grande con muchas flores de todo tipos, sobre todo macetas, también había muchos árboles como plataneros y también había parras. Era una nave, que fue construida por los moros cuando estuvieron en Benalup, fue construida al mismo tiempo que los árabes se encontraban en la Torre de la Morita. Todo el suelo era de piedra de molino que es una piedra parecida al mármol. En los años 60 dejó de funcionar el molino porque su abuelo murió. El molino se destruyó hace veinte años porque se decidió hacer una cuadra en su lugar".



Un poco más abajo los dos molinos de la familia Luna, uno era conocido con ese nombre y el otro con el de molino Negro. En el plano urbano de 1906 aparecen los dos molinos con el número 56 y 57 respectivamente. En la actualidad esta zona (calle Los Molinos) está totalmente integrada en el casco urbano benalupense. Ella nació allí y su madre y su abuelo. Dice Chelo Luna sobre este molino:
“Vivíamos en una casa, un caserón con el techo de castañuela que había entre los dos molinos. También había otras dos casas donde se guardaba el trigo antes de que fuera utilizado”.



Otra molino harinero importante fue el del Monasterio del Cuervo que aprovechaba el paso del río Celemín para utilizar el salto de agua artificial con la finalidad de moler el trigo. Su último propietario fue Vicente Ruiz. Debido a su situación en la garganta del Cuervo y alejado de los puestos de control durante la autarquía hubo bastante trigo que se molió en este molino y que fue destinado al estraperlo. 



En la actualidad esta industria del agua a través de los molinos harineros se ha perdido, los molinos eléctricos han sustituido a estos molinos de agua, que junto con las huertas constituyen dos señas de identidad de la economía tradicional de la zona, impuesta ya desde el tiempo de la ocupación musulmana. Pero no sólo ha desaparecido el molino harinero, sino todo un mundo que lo acompañaba como el segador o los arrieros que transportaban el trigo al molino. Al mismo tiempo que se ha perdido todo lo que significa el aprovechamiento de los recursos endógenos. Una pena.

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