En el interior del bar de Alfonsito, el de Pérez

En esta fotografía se observa una escena cotidiana de los años sesenta. En un primer plano algún cliente, el camarero, conocido como Juan Rabanito y el loro, en un segundo un numeroso grupo de personas juega o ve jugar a las cartas. Entre ellos distinguimos a Paco El Rebusco. La fotografía está realizada desde la puerta del bar que da a la calle San Juan.
En la fotografía de Mintz Julián Pérez




Esta fotografia de finales de los sesenta muestra una escena cotidiana del bar de Alfonsito, el de Pérez, de finales de los años sesenta. Ya vimos como este bar era de los hermanos Pérez Barrios, Julián y Manuel. Estos se lo tenían alquilado a su sobrina Mari Paz Vela, que junto a su marido Manuel Montiano lo regentaban en la época de los Sucesos. Aunque todo el mundo conocía el lugar como la tienda de Montiano, oficialmente se llamaba pensión San Rafael. A causa de una enfermedad de Mari Paz dejaron el negocio y volvió a sus dueños Los Pérez. 



Estos se lo dejaron a un sobrino suyo, Alfonso, que por serlo por la parte materna, no es de apellido Pérez, aunque lo de Pérez se quedó en el mote.  No solo este local funcionó como bar, sino también como posada en la planta de arriba. Allí, se quedaron por ejemplo muchas veces  la familia Mintz. Cuenta Carla como anécdota y reflejo de las dificultades de comunicación que su padre necesitaba jabón y pidió "Soap". Le subieron una sopa. 



En la posada había un total de doce camas, considerada como una de las mejores posadas que había en Casas Viejas. La posada costaba seis pesetas, en los años cincuenta. Además, tenía una cuadra para los animales de los arrieros o los campesinos. En la actualidad, el bar lo lleva su hijo Alfonso y es conocido con el apelativo cariñoso con el que se le denominaba desde pequeño: “El Tato”. No hace mucho, en los noventa, sufrió un grave accidente, al derrumbarse el solar por motivo de unas obras en la plaza Rafael Bernal. Su reconstrucción, muy acertadamente,  respetó mucho su forma original. 


Tanto las fotografías como el vídeo son de Jerome Mintz.

Comentarios

Bonitas e históricas fotos de Mintz.Redondo, Fogarín, Pinganillo..
Ya en los primeros setenta, acostumbrábamos a jugar a la que Alfonsito había bautizado como "porrita francesa", en la que se utilizaba una moneda por cada jugador. Quien empezaba elegía un número de monedas, al azar, e iba pasado la mano a cada jugador y perdía el juego quien acertaba el número. Quien perdía cinco veces, pagaba la ronda. Copas de Tio Pepe y tapas de Jamón. A estos juegos, a los que Alfonso sacaba provechos, concurríamos bastantes amigote de la época: Ríos, El Gasolina, Pin Vela, Matildo, Oca... hasta las tantas de la madrugada. Pero lo más curioso era que Alfonso se veía oligado a fiar las consumisiones cuyos importes anotaba con tiza en la conocida "pizarra verde" que tenía colgada detrás dela barra.
Salustiano Gutiérrez Baena ha dicho que…
Me mandan la siguiente anécdota: "Se hospedaba en la fonda un prestidigitador y estaba en el bar tomando una copa con el dueño, no sé si era ya Alfonso Pérez, y entró una señora a vender huevos. En ese momento el prestidigitador, con ganas de broma, le dijo a la señora: ¿qué va a hacer usted, señora, va a vender estos huevos? Y cogiendo uno lo cascó y salió un duro de la época de dentro del huevo. Ni que decir tiene que la señora, recogiendo los huevos, salió a toda prisa del bar y se fue a su casa. Todos pensaron que la tortilla que hizo fue monumental".
Salustiano Gutiérrez Baena ha dicho que…
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