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Leyendo la foto de la familia "Chineja"


Oliva Macías Reina ve esta foto familiar en mi blog. Me la pide y la cuelga en el facebook. Yo la tenía desde una exposición que hicimos en el IES en el año 2005. A toda la familia de los Chinejas les encanta, les aporta muchos recuerdos familiares. A mí también me gusta la foto no  por la nostalgia familiar sino  por la información que genera. Se trata del bautizo de Yolanda Macías Reina en 1971, hace 43 años.

La composición de la fotografía es significativa. La colocación circular de los distintos personajes refleja la jerarquización familiar. En el centro, marcando la foto y la celebración, el hombre mayor, dos conceptos trascendentes en esa época, José Macías Castro (Vivía en la calle San Agustín, aunque trabajo como cantero, siempre fue pastor o vaquero, igual que sus hijos). El otro hombre que está sentado es su hijo Francisco Macías Jiménez (Siempre ha trabajado en el campo con los animales, ahora vive en la Zarzuela, en Zahara criando gallinas "su delirio"), el padre de la bautizada y de Oliva, a la que tiene en su regazo y simula darle un trago de cerveza. Detrás su esposa Dolores Reina Jiménez que tiene  en sus brazos a Yolanda, la que se bautizaba este día. Los otros dos hombres son Manuel Moreno Macias (el dueño de la casa y vaquero de los Espina, profesión que ha heredado su hijo Ignacio), que pone la botella en la boca de Francisco Rodríguez, “Paquichi”, el marido de Candelaria Macías Jiménez, que está en la foto con una niña en brazos justo debajo de las escaleras. La niña es Almudena Rodríguez Macías. La otra señora que está al lado de Candelaria es Maria Reina Jiménez, esposa de Manuel. Justo al lado de Maria están sus hijos Juani, Chani, Ignacio y Juan Manuel Moreno Reina. A la derecha de Francisco Macías  están  Maria José Rodríguez Macías y su hermano Paco "el de la banda" hijos de Francisco y Candelaria, justo detrás Paqui Macías Reina , al lado de Paco,  Dolores, y al lado Ignacio y Pepe Macias Reina. En definitiva, la composición de la foto refleja la jerarquización  de la familia; el abuelo y patriarca, los hombres que en la foto se relacionan con el alcohol, las mujeres que se ocupan de los hijos y chiquillería alrededor. La ropa es la propia de los años setenta y nos indica que era verano, pues dominan los pantalones y las mangas cortas. Se trata de una familia que ha trabajado tradicionalmente en el campo en la ganadería.




Los muebles que aparecen en la fotografía también nos dan información sobre la época. La mesa en el centro, que está cubierta de un hule para la ocasión, preservando el mantel. Las dos botellas de litro de cerveza y el quinto constituyen la exigua bebida alcohólica para el evento. Los austeros cuadros y sobre todo el característico mueble de formica . En los años setenta irrumpió con fuerza el mueble modular y casi todo estaba hecho de formica. La propaganda decían que venía de Alemania y que resistía los incendios.  El mueble es nuevo, lo mismo que el comedor, la escalera o la casa en sí. La familia vivía en el campo y a finales de los sesenta compró esta casa en el pueblo, en ese fenómeno propio de la crisis de la agricultura tradicional conocido como éxodo rural. La casa se sitúa en la barriada la Diputación, la zona que absorbió el éxodo rural de finales de los sesenta y setenta en Benalup. Era propiedad de Manolo Moreno Macías y la había adquirido  en la modalidad de casas de protección oficial (la casa costó 130.000 pst y había que pagar una cuota de 1000 pesetas mensuales), ese esfuerzo que hizo el último franquismo en Benalup para sustituir las chozas como vivienda habitual y darle una vivienda digna a los que venían del campo a vivir al pueblo. 


Y luego está el hecho de la foto. Detrás de ella hay un fotógrafo. Una persona que ha consensuado tácitamente con las personas del evento la composición circular de esta instantánea.  Salvo alguna excepción, todos posan para la foto. Es un momento importante de la celebración. La extensa familia se suelen reunir pocas veces al año, y casi siempre lo hacen coincidiendo en un evento de celebración ritual y familiar. Los hombres teatralizan con las botellas de alcohol, las mujeres posan con sus hijos, los niños y niñas sonríen curiosos a la cámara y también hay algún despistado que mira hacia otro lado. Se trata de perpetuar un momento trascendente, la celebración de un importante acto familiar como es el bautizo de Yolanda. La celebración del bautizo era una fiesta y por tanto, como otros ritos religiosos-vitales se realizaba en la casa de los padres. Para ello se reúne a toda la familia, se celebra en la casa, pues las circunstancias económicas no permiten gastos más amplios como en la actualidad y se llama a “Trechica” para que inmortalice el momento. Por eso en las casas las únicas fotografías que suele haber son de bodas, bautizos, fiestas o algún acto de especial importancia. La casa era de Manuel y María, su hermana Dolores había venido del campo de Zahara, donde vivían, para dar a luz a Yolanda y bautizarla en el pueblo. Una vez cumplidos estos trámites se trasladarían de nuevo al campo. Por aquella época se impuso la costumbre que las embarazadas que vivían en el campo, por motivos de seguridad, vinieran a parir al pueblo a casa de familiares o amigos, luego bautizaban al bebe y regresaban de nuevo a su hogar.


La fotografía aunque es de la familia Macías Reina presenta unas características similares a las de toda las familias de aquella época y de este lugar. Las ropas de las personas que aparecen, los muebles de la casa recién comprada, la composición circular y jerárquica, la modestia de la celebración... el mismo color de esta foto antigua nos aporta información y nos recuerda a otras tantas fotos como estas que  hemos visto o tenemos o somos protagonistas de ellas. Por eso este tipo de fotos nos emocionan, porque nos sirven para recordar y rememorar nuestras vivencias personales. Ahora con las modernas redes sociales, como el facebook, vuelven a tomar protagonismo, ya que posibilitan que sean conocidas por más personas. Estas han puesto a nuestra disposición una cantidad ingente de información, sigue haciendo falta, como siempre curiosidad e interés por leer y profundizar sobre ella. Al igual que la lectura de textos, la de fotografías u otros documentos nos sirve para enriquecernos, pueden ser un vehículo perfecto para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia, para la adquisición de la cultura y para el goce y disfrute personal. Gracias a Oliva por pedirme esta foto y facilitarme los datos que me han permitido comentarla, aprender y disfrutar como lo he hecho con esta fotografía. 

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