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La campiña. El pueblo. II. Formas de vida tradicional. II.1.- Economía. Labores tradicionales. 2


Las labores tradicionales en el campo las vamos a dividir en tres fases; las iniciales; el arado y la siembra, las intermedias; la escarda y las finales; la siega y la trilla. A finales de verano se tenía que ahuecar la tierra, para ello se utilizaba el arado. Este permite que la tierra almacene humedad evitando su endurecimiento y revitalizándola. El arado de madera o romano es el que se ha utilizado en esta zona hasta fechas muy recientes.



Tras el arado, es necesario deshacer los terrones para dejar la tierra suelta y apta para el cultivo. Esta labor la realizan las rastras y gradas que arañan la tierra preparándola para la siembra. Esta se suele hacer en otoño, entre fines de septiembre y principios de diciembre, tras las primeras lluvias, pudiendo retrasarse o adelantarse según el estado de la tierra y el grado de humedad. La siembra se hacía en las besanas o surcos. Después se entierra la semilla con el arado o grada. Esta operación evita además que el grano se seque o sea comido por los pájaros. Tradicionalmente la siembra se hacía a voleo. 



En primavera se escardaban las siembras o se eliminaban las malas hierbas que habían nacido junto a los frutos. Aquí las primeras escardas se hacen con gradas y arados y luego con almocafres y escardillos, a mano naturalmente. También era necesario entresacar algunas plantas sembradas que sobraban. Para entresacar el cereal se utilizan rastras si la siembra se hizo a voleo, y el escardillo si se hizo a chorro. Otros cultivos, como el maíz, la remolacha o el algodón utilizan distintos tipos de almocafres para esta labor de entresacado. 



Dice Gil Virues: "Antes se castraba el algodón, se escardaba el sorgo, la remolacha... Antes se dividía el trabajo. Castrar cuando había mucho trigo se golpeaba, se escogía los mejores y después se iban dejando 5 matas , 5 matas y luego se castraba con las manos y se dejaba una sola mano y después con el legón. El sorgo se golpeaba también y yo también lo he castrado, hasta el trigo se escardaba. Como el trigo es muy espeso no vale una zoleta cualquiera. Metían a gente para escardar".


Al final de la primavera, en los meses de mayo,  junio y julio, comienza el tiempo de la siega. La siega de cereales se hacía por medio de cuadrillas de segadores, que utilizaban la hoz y la fuerza de sus brazos. El segador se coloca al extremo del campo y de cara a la mies; con la mano izquierda, que lleva protegida con una zoqueta de madera, o unos dedales de cuero, para evitar cortes, va cogiendo los tallos que le quepan, lo que se llama un haz. Los haces de mies cortada quedan a la izquierda del segador. Las gavillas una vez atadas con cuerdas, o con tallos del mismo cereal, se dejan bien ordenadas en el campo para que se sequen, siempre en función del clima y de la posible amenaza de lluvia, que puede pudrir la cosecha. 



La recolección de los garbanzos se hacía a principios de verano y en ella participaba toda la familia, desde los hombres hasta las mujeres pasando por los niños. Había que levantarse muy temprano para huir del grueso de “la calor". Se utilizaban calcetines para proteger las manos del salitre de los garbanzos. Conforme se iban arrancando se amontonaban en haces, amarrados con tonizas, para que luego los hombres con las hoces los pincharan y los depositaran en las angarillas.   Estas plantas se amarraban con tonizas, ya que eran más baratas que el cordel. Las tonizas eran una especie de cordel que se hacía a mano con palmas recogidas del campo. Se solían hacer en invierno  ya que los agricultores tenían menos trabajo.



Para la trilla los dejaban en pie los que cupiesen y posteriormente metían una cobra de yeguas (cuatro o seis atadas por una misma cuerda). A continuación con el trigo medio machacado le enganchaban el trillo a una yegua o mulo. La trilla estaba formada por una tabla ancha con ruedas de hierro con pinchos en su lado inferior. Sobre el trillo se subía una persona que era quien dirigía al animal, aunque a veces el hombre se colocaba de pie y sobre el trillo se ponía algo de peso. Se puede leer en el blog de Cantarranas: 
"Cuando ya estaba todo segado, se traía la carreta tirada por una yunta. Se transporta a la era y formando carneros. Teniendo todo arrimado se va extrayendo la parva para soltar hacer y trillarlo. Cuando se veía que ya estaba para darle la vuelta, se le daba y luego otra vuelta más hasta ver que ha quedado limpio.
Luego se pasaba al trillo. Quien iba en el mismo no paraba de cantar (cantes de trilla) para no quedarse dormido. Una vez trillado, se venteaba con viento, si hubiese poniente, mucho mejor. La herramienta para ese venteo era el biergo. Una vez casi limpio el grano, se hacía con la pala se baleaba. Se hacía un “lagarto” con una escoba y se seguía limpiando. Ya limpio de polvo y paja se metía el grano en costales de fanega y media o dos fanegas. Una vez recogido el grano se procedía a guardar la paja en el pajar"

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