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La campiña. El pueblo. I.- Evolución histórica. El abandono del pueblo

Benalup de Sidonia estuvo abandonado de la administraciones del estado hasta la década de los noventa en que consigue su independencia o segregación. Dice José Suárez al hacerse cargo del ayuntamiento en el periódico El Pueblo: 

“...Al posicionarse de dicho cargo (alcalde pedáneo) me encuentro con un cementerio eclesiástico  de pésimas condiciones, enclavado al nivel de las casas y percibiéndose los olores fétidos que hacen imposible la vida a los habitantes de Casas Viejas, pues en dicho cementerio han de practicarse las autopsias en el mismo suelo, por carecerse hasta del más rústico medio. El mayor número de calles está sin empedrar y las aguas residuales de limpiezas han de pasar necesariamente por ellas. En las mismas arrojan los vecinos las basuras, dándole al pueblo un aspecto de muladar, altamente atentatorio contra la salud pública. Se carece de plaza de abastos, basurero y matadero. La matanza se realiza aquí en plena calle, en igual forma que cualquier tribu marroquí, a pesar de que se sacrifican más de cien cerdos diariamente. Existe un sólo médico para todos los habitantes. No existe farmacia. Hay dos escuelas nacionales con capacidad para veinte niños, donde se alojan sesenta, quedando a pesar de esta apretura antihigiénica y perjudicial, numerosos niños sin poder recibir la más elemental instrucción. En cuanto a policía urbana existen dos guardias municipales... Se carece de Juzgado municipal, y para abonar la contribución se ha de ir forzosamente a Medina Sidonia…”




El anterior escrito de José Suárez es de 26 de Mayo de 1932, muchos años después la situación no había cambiado. Los próximos cincuenta años el aumento de infraestructuras (calles) y equipamientos (colegios, cementerio, ambulatorio, edificios muniviaples…) será mínimo.. Lo confirman las cifras de emigración a Torrent, la desaparición tardía de las chozas, el estado de las calles... todo ese mundo que tan magníficamente retrató Mintz. 



Si algún elemento reflejaba la situación de manera tajante y clara, ese era el estado de las calles. Salvo las del centro, en éstas dominaba la tierra, las madronas corrían por la mitad de ella, las que estaban empedradas, el piso lo tenían bastante deteriorado Obviamente en temporada de lluvias este estado empeoraba. Así lo decían los Indios en 1961

Por las calles de mi pueblo
no se puede pasar
porque lloviendo un poquito
están hechas un barrizal



Con respectos a los equipamientos urbanos, nos valen las mismas características ya comentadas en relación a la situación de las calles. No había un centro médico, las consultas se realizaban en viviendas o locales particulares de los médicos, las aulas para impartir clases eran insuficientes, la enseñanza media no existía, el cementerio, que seguía y sigue siendo eclesiástico, estaba en el mismo sitio que ya  desde los tiempos de la república se había pedido que se cambiara, los equipamientos culturales brillaban por su ausencia y un largo etcétera. El alcantarillado y la electricidad se incorporan a las viviendas en fecha bastante tardía y se hace de manera lenta y desigual. Una gran parte de las viviendas no va a contar hasta bien entrada la década de los setenta con este tipo de equipamientos. Decían Los Indios en 1961:

Parece ser cosa cierta
que en nuestro Benalup
después de tanto esperarla
vamos a tener ya luz.
Será “pa” todos entonces 
una gran felicidad
a cualquier hora del día
a cualquier hora del día
poder la radio escuchar
y resultará un placer
poderla de noche
a “toas” horas encender



De 1932 a 1966 la situación no había cambiado significativamente. Pero es que en 1978 las deficiencias son todavía importantes. Las causas de este abandono histórico son de orden económico y político. Ya hemos escrito en otra parte que el problema agrario no se resuelve y la propiedad privada no se consolida hasta bien adentrado la década de los sesenta con el hito de la desecación de la laguna de la Janda. En el orden político, la dependencia de Medina y el legado de los Sucesos contribuían a ese abandono. El concejal Nicolás Vela dijo el 13 de Mayo de 1982 en un pleno del Ayuntamiento de Medina: 
“Demasiado nobleza la de ese pueblo, después de haber estado reprimido durante tanto años, excepcionalmente por aquellos, tristemente sucesos de Casas Viejas, de lo que hasta el último momento bien se estuvo aprovechando Medina”


La última foto y el vídeo es de Jerome Mintz

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