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Juan Pérez Blanco Estudillo. 2

Juan Pérez Blanco Estudillo va a ser el personaje económico más importante de los que no son propietarios agrarios. Su dedicación principal será la actividad industrial y comercial, el más relevante de este sector en el pueblo durante la primera mitad del siglo XX. Desde 1915 nos lo encontramos trabajando en la construcción de la iglesia hasta finales de la década de los veinte como carpintero, luego también va a ser electricista. Pero sus dos grandes actividades económicas serán como propietario de la tienda de la calle Rafael Bernal y de la fábrica de la luz.
En el periódico la Tierra de 4 de febrero de 1933 Eduardo de Guzmán cuenta la forma en la que viven la mayoría de los jornaleros casasviejeños. Habla del carbón, de la recolección de tagarninas y espárragos, de la caza… y de la forma en que los campesinos adquieren los productos necesarios. En su ecosistema vital la tienda del pueblo tiene un papel capital: “Hay también un tendero bueno. Se llama Juan Pérez. Fía a los campesinos algunos comestibles cuando se lanzan a la serranía para carbonear. Y los campesinos saben responder a la confianza del comerciante. Como sea –quedándose sin comer muchas veces-, pagan hasta el último céntimo a Juan Pérez. Y este, que ha fiado muchas veces a casi todos los labriegos, no sabe todavía de nadie que le dejara a deber un solo céntimo…”



Pero de sus muchas actividades comerciales, la más importante fue sin duda la gestión de la fábrica de la luz. El molino de la calle Rafael Bernal junto a Manuel Sánchez Sánchez se lo compraron a José Vela Morales en 1928. Su relevancia viene dada porque aportaba la luz a la localidad y molía el trigo necesario para la consecución de harina. Durante los Sucesos esta fábrica electro harinera se convierte en el lugar estratégico más importante del pueblo y así se ve cuando una de las tres patrullas asignadas al pueblo se queda custodiándolo, mientras que las otras dos hacen la razzia de las siete de la mañana o cuando se le ordena a su propietario que pese a que la luz se terminaba a media noche, por cuestiones de seguridad  mantenga la electricidad toda la noche funcionando. Así se hace hasta enero de 1934 donde Juan Pérez Blanco intenta cobrar por este servicio y al no conseguirlo el pueblo vuelve a tener luz hasta la media noche. En la autarquía el trigo se convirtió en el bien económico más importante y donde se molía este para convertirlo en harina era en la fábrica de Nuestro Señor del Gran Poder. En un escrito del Ayuntamiento de Medina a la delegación de industria de Cádiz de 26 de julio de 1940, se puede leer: “Juan Pérez Blanco Estudillo posee una fábrica de harina con emplazamiento en Benalup de Sidonia denominada Ntro. Padre Jesús del Gran Poder que tiene una capacidad de molturación de cuatro mil seiscientos kilos en la veinticuatro horas y efectuando normalmente un turno de ocho horas”.  Su poderío llegó hasta el límite que al no poder competir con ella retiró  de la actividad económica a los cinco molinos maquileros del pueblo y algunos de las proximidades. Pero esta fábrica también entró en decadencia. En 1961 desapareció la instalación, tanto la electricidad como el pan, bienes y servicios básicos dejaron de ser suministrados desde el pueblo y se empezaron a ser adquiridos fuera, hasta la fecha. 



Como resumen de su importancia económica, cuenta la tradición popular que como en el pueblo no había bancos, el hacía de banquero, la gente le daba su dinero para que él se lo  guardase. 



Y ello nos sirve para centrarnos ahora en su posición social. Como escribió Mintz ocupaba un lugar central, por su rol económico, tanto como tendero, propietario o industrial, como su relación con todo el pueblo.”Muchos de sus valores eran comunes a la población y, frecuentemente, dirigían asuntos de la iglesia y de la comunidad”. Así nos los encontramos por ejemplo en la Junta que se forma para dirigir la construcción de la iglesia, en todos los actos de inauguración de este edificio o de escuelas o visita del obispo o en las peticiones a Medina, como es el caso del escrito de 13-9-1920 solicitando la instalación del teléfono para Casas Viejas. José Monroy, el secretario de la CNT de Casas Viejas  en 1933 le dice a Mintz en Los Anarquistas de Casas Viejas: “Juan Pérez Blanco era un hombre bueno y responsable. Poseía una tienda. Nunca iba a la iglesia. Si había un funeral, se unía al grupo funerario cuando pasaban junto a su casa en dirección al cementerio. Como fue una de las personas mayores por largo tiempo, lo hicieron jefe del grupo que debía conseguir suscriptores para la iglesia, pero no tenía nada que ver con su relación con la iglesia. El no iba a Misa. Sólo intentaba hacer lo mejor que podía por el pueblo. Fue alcalde varias veces”. 
La primera foto es del archivo familiar y ha sido arreglada por Manuel Cepero Casas

1 comentarios:

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

Extraordinaria entrada la de hoy sobre Juan Pérez-Blanco Estudillo. (Juan Perez, la tienda de Juan Pérez, ..para el pueblo)
Pero el redactado que sigue: "fía a los campesinos algunos comestibles cuando se lanzan a la serranía para carbonear. Y los campesinos saben responder a la confianza del comeciante. Como sea --quedándose sin comer muchas veces-- pagan hasta el último céntimo. Y éste que ha fíado muchas veces a casi todos los labriegos, no sabe todavía de nadie que le dejara a deber un solo céntimo", nos da a entener que, a pesar de las penurias económicas del pueblo, de las condiciones culturales y sociales, y de otras muchas vicisitudes, la seriedad y honestidad reinantes prevalecían por encima de todo, dando lugar a la prosperidad de este gran casaviejeño.