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Familia Regino. Los madrileños.

"La foto es de 1972, eran los días de feria, yo en realidad sustituí a la abanderada que era Maleni Gutiérrez".
Hasta ahora esta serie de benalupenses por el mundo ha estado integrado por casaviejeños que se han ido a trabajar a cualquier parte de la tierra. El caso de hoy, no es lo mismo, pero sigue tratándose de benalupenses que aunque nacieron en Madrid y viven en Madrid mantiene una relación muy espacial con Benalup. Es el caso de Magdalena Olaya Regino, conocida en el pueblo como Marileni y su familia. Ella, junto con su madre Magdalena Regino, conocida como Maleni o su hermana Lola, y su padre Pepe Olaya son “los madrileños” que tantos veranos han pasado en Benalup y que tan buenas amistades y relaciones mantienen. 

"Sobre el año 1972, muy buenos recuerdos de un pueblo que hice mío".



Vimos en una entrada anterior como esta relación se remonta a 1936 cuando su abuelo vino a dirigir las obras del cuartel de la Guardia Civil. Al pillarle la guerra civil alargó su estancia hasta siete años, con lo que la integración no sólo fue durante el tiempo de estancia sino posteriormente. Su madre que llegó al pueblo con 11 años y se fue con 18 años forjó unas amistades en esa época que ha mantenido hasta la actualidad, sin perder nunca el contacto con ellos.  
Magdalena Regino, María del bar y sus hijas Katy, Manoli y Nuria



Como dice Marileni: “Cuando volvieron a Madrid, mi madre aprovechaba cualquier viaje para plantarse en Benalup y volver a disfrutar de esas maravillosa personas que la acogían con los brazos abiertos y las poleas en la mesa. Después se casó, mi padre Sevillano, quería que los viajes fueran a Sevilla, mi madre le convenció para que  conociera Benalup y así empezó lo que sería una relación de años con el pueblo y sus maravillosas gentes, ahora era él el que aprovechaba cualquier viaje para ir a ver a los que ya eran sus amigos y comerse un buen arroz con conejo en tan buena compañía. Durante muchos años fuimos "Los madrileños", no faltábamos un verano, mi madre, mi hermana y yo nos pasábamos todo el verano allí, mi padre se iba para allá en cuanto le daban las vacaciones. Yo diría que nuestra relación con Benalup, fue una relación de profundo amor hacia esa tierra y hacia sus gentes. En mi casa mantenemos los olores que nos la recuerdan, plantamos hierbabuena, hacemos manteca colorá, mantecaos etc.”
Magdalena Regino



Ya he escrito muchas veces que utilizo los casos particulares para demostrar características generales. Y en este caso el ejemplo de la familia Regino nos sirve para ilustrar el de ciento de casos que llegaron aquí para realizar un trabajo eventual y echaron raíces para siempre, ya fuera de forma permanente en esa tierra o a través de los contactos cuando se tenían que marchar. Recientemente las redes sociales e internet ha revitalizado este fenómeno. Además de los famosos sopacas malagueños o los jornaleros asidonenses que venían a trabajar una temporada y que muchos se quedaron a vivir permanentemente, están los maestros, los médicos, los guardias civiles, carabineros u otros funcionarios o profesionales como el caso del maestro de obras que nos ocupa que pasaron circunstancialmente por aquí y se quedaron atrapados para siempre ya fuera de hecho o de sentimiento. Trasladando esa circunstancias a hijos y nietos.  
La familia Olaya Regino con amigos en la feria de Benalup



Esta capacidad que tiene el pueblo para integrar a todo el que viene de fuera no me parece un tópico que se le pueda aplicar a todos los pueblos, sino que es como si estuviera en los genes, en la misma esencia de su origen. No podemos olvidar que esto siempre ha sido zona de paso y como tal ha generado una especial hospitalidad a la gente que transita por aquí. Y como un bucle o la pescadilla que se muerde la cola de unos se va pasando a otros. 
Magadalena Regino y Olaya Regino con Paca Mena



Me sigue contando Marileni: "Mi padre trabajó en una editorial, murió hace tres años, pero mi madre no creo que pasen 15 días sin hablar con sus queridos amigos, Pepe y María (del "Bar Pepe") que para nosotros son familia, sigue en contacto con algunas otras personas del pueblo como Belén Gutiérrez, Antonia Pérez, Dolores Pérez y seguramente alguna más. Cuando íbamos era curioso porque teníamos tantos amigos que pasamos por varias casas de diferentes familias. Mis padres y mi hermana  solían quedarse en casa de Pepe y María yo me iba a casa de Paco "Pareja" y Maruja, en la calle Torreta, no sé si la calle seguirá llamándose así, allí me pasaba gran parte del verano. También recuerdo temporadas en Las Lomas en casa de Diego Leo y Mari Pepa. Mi padre trabajó en una editorial, murió hace 3 años. Te puedo decir que la corona de flores más grande se la enviaron sus amigos de Benalup. Por mi parte soy Asesora Inmobiliaria. No sé si la vida me permitirá volver  por allí, de lo que estoy segura es que no sería la misma persona sin las vivencias de aquellos maravillosos años”.



Decía Eugenio Espinosa en un escrito de marzo de 1963: “La población de Benalup posee un matiz propio que la caracteriza la difiere de los pueblos limítrofes por su hospitalidad, costumbre y temperamento. Son gentes sufridas y resignadas a toda adversidad…” Yo creo que más allá del tópico y de ser características que todos los pueblos quieren poseer, por formación, casi por genética, la realidad cotidiana de cerca de dos siglos nos demuestra que esta tierra de paso deja sello en la gente que la transita, la que le confiere ese carácter de ida y vuelta, tolerante, abierto y que engancha y enreda al que entra en este laberinto especial que es Casas Viejas. Esta idiosincrasia con tener consecuencias negativas que las tiene, también las posee muy positivas, pues la siembra suele  dar buena cosecha. Así en la Guerra Civil muchos benalupenses la pasaron en parte en los pueblos de la serranía de Málaga de donde procedían ellos o sus familias, o en los sesenta el efecto llamada hizo que la población se concentrará en Torrent y los pueblos aledaños o en la actualidad son muchos benalupenses los que están en Alemania, Inglaterra… u otros países de Europa ayudados y acogidos por gente de esos países que antes fue bien recibida aquí. La misma Marileni nos lo vuelve a ejemplificar: “Por otro lado cuando alguien de Benalup venía a Madrid nuestra casa era la suya. Recuerdo incluso que vino alguna persona que no conocíamos pero a la que le habían dado nuestra dirección y mis padres intentaban ayudarles en sus primeros pasos en Madrid. Éramos como la embajada de Benalup en Madrid y nos encantaba”
Magdalena Regino con sus dos hijas, Magadalena y Lola Olaya Regino



Por todo esto pienso que la tolerancia, la amplitud de miras, la solidaridad, la hospitalidad… que tienen los pueblos migratorios, los que están acostumbrados a que lleguen o se vayan de él numerosas personas constituye una de las señas de identidad de este pueblo y que yo quiero resaltar en esta serie de benalupenses por el mundo.

Las dos primeras fotos son de facebook Benalup desde las fotos, ese magnífico instrumento que nos ha regalado Chori, que como trabaja para la eternidad no se sabe donde terminará su influencia. (Parafraseo de Adam)

1 comentarios:

Moises dijo...

Muy buna entrada, a mi me llena que personas que pasaron por aqui se ´´quedaran´´.Estas personas son ´´cazadores cazados´´.ok