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El Valle del Genal. Y 3

En la actualidad, en el valle del Genal el turismo rural y el aprovechamiento de sus recursos naturales son los pilares en los que se fundamenta su apuesta por el desarrollo sostenible necesario que fije la población en este ámbito rural. 

Una de las cosas que más me han llamado la atención es la colocación en los diecisiete pueblos de murales explicativos realizados en el mural de la familia Guillén en Gaucín. Versán sobre la historia (la rebelión de los moriscos, los bandoleros, los viajeros románticos del siglo XVIII…) la economía (la siega, la siembra, la panadería, los molinos de aceite, el mosto…) las fiestas tradicionales (como los moros y cristianos, la semana santa…), los monumentos u otras cuestiones antropológicas. Al turista o viajero que va ávido de información les permite conocer y adentrarse en el entorno. Al mismo tiempo que el pueblo consigue que la estancia de estos viajeros sea más fecunda y larga en el tiempo.  Pero esta apuesta por el turismo rural se fundamenta también en un cuidado y mimo de sus tradiciones, de la limpieza, de las calles, de las casas, del conocimiento y difusión de su historia que al mismo tiempo que posibilita esta actividad de escaso impacto medioambiental genera consecuencias positiva para su desarrollo. 





La relación de este Valle con Benalup-Casas Viejas no solo se traduce en la llegada de estos sopacas o segadores y el hecho de que algunos se quedaran a vivir aquí constituyendo una de las bases de la población actual, sino que también sus consecuencias perduraran en el tiempo. La presencia de estos forasteros o sopacas fue una necesidad del latifundismo antes de la mecanización; en los momentos álgidos de la recolección los brazos de los jornaleros locales no eran suficientes, al mismo tiempo que estos forasteros o sopacas contribuían a bajar los salarios. Esta conexión entre las zonas de serranía y campiña, de latifundio y minifundio hizo de estas migraciones temporales un mecanismo básico de supervivencia de ambas economías locales. Hoy en día los apellidos Romero, Cabeza o Cozar son muy abundantes en Benalup y provienen de Algotocín, Los Ríos o Corbacho de Juzcar, los Serván, Bernal o Durán de Monda, una rama de los Torres de Alozaina, los Vazquez de Grazalema, los Jaen o Andrades de Jubrique, los Barragan o Cárdenas de Alpandeire, el pueblo de Fray Leopoldo, los Galindo o Calvente, de Farajan, los Lago de Casares  o los Guillén de Guaro. Los contactos entre la Janda y la serranía de Ronda han sido numerosos, en la Guerra Civil muchos casaviejeños que huían de las tropas nacionales se establecieron, mientras pudieron aquí, o durante la postguerra mucho venían a vender aquí sus productos como los botos de campo u otro sin fin de actividades que proporcionaban las relaciones personales y familiares establecidas durante mucho tiempo. Ha sido en la actualidad, cuando curiosamente más y mejores medios de comunicación hay, cuando estos contactos han desaparecido. Por eso, aprovecho esta entrada para recomendaros una visita al valle, está menos de dos horas en coche y a más de cien años de relación entre ambos.


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