headerphoto

El Chacarrá

Me mandan esta foto. Es de anoche. La leyenda dice "Es preciosa. Están todos los serranos". Es verdad, están casi todos los serranos y alguna sevillana, algunos del País de Gales y poco más. Se trata de la noche del Chacarrá que tradicionalmente se viene celebrando todos los viernes de la Romería de las Laguneta en la venta de Estudillo. No hay mucha gente, pero si están los cabales, los que tienen que estar. 





El Chacarrá no es un baile, ni un cante, es una fiesta. El Chacarrá como fiesta es una fuente inagotable de literatura oral y de costumbres antropológicas. Se celebraba en el parque de los Alcornocales desde Tarifa hasta Benalup, pasando por los Barrios, Bolonia, Cachorreras o el Retín. En nuestro término municipal tuvo especial incidencia en los pagos de las Algamitas, Zapatero, Albaida, la Hoya, Las Gargantillas, Cañada del Valle... Las fiestas no eran tan habituales como en la actualidad, sino que poseían un carácter excepcional y servían para realizar un acto de convivencia informal y festivo. Tenían como fin primordial la  la comunicación de gentes aisladas en sus cotidianas labores agrícolas. Se trataba de un acto de socialización necesario en un contexto de ruralización y aislamiento. 



El Chacarrá es un elemento cultural de nuestra tierra, que tiene pocos seguidores, poco predicamento, corresponde a un momento, a una forma de vivir que ya ha desaparecido. La gente que aparece en la foto, los serranos, los Mateos, Estudillo, Ruiz, Castro... se suele juntar todos los primeros viernes de mayo, apelan a la nostalgia y luchan contra el mito de Saturno devorando a sus hijos. Esta fotografía me hace reflexionar. Me parece que no procede lamentarnos que el chacarrá no sea conocido ni practicado por nuestros jóvenes, ni es oportuno hacer comparación con el botellón, con la sala Escándalo, el rock o las fiestas actuales. Apelo de nuevo a eso de que cualquier tiempo pasado, ni fue mejor, ni peor, sino anterior. No obstante, me gusta mucho esta foto, por lo que representa y por lo que a mí me dice. Yo creo que pasado los años del desarrollismo, del crecer por crecer que duraron con sus dientes de sierra de los sesenta hasta principios del siglo XXI, entramos en una nueva etapa. Lo mismo que ahora se ha impuesto el desarrollo sostenible, el compatibilizar el desarrollo económico con el respeto al medio ambiente, también hay que preservar nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestra cultura... Porque al final, pese a la globalización, universalización y mundialización, no podemos olvidar de donde venimos, porque es todo lo que tenemos mientras hacemos camino al andar. 



Me cuentan que se lo pasaron muy bien, que comieron, bailaron y cantaron. "He ido a 5 chacarras con el de ayer y para mí ha sido el más bonito. Baile, cante y recital de poesías de la época. Lo pasamos muy bien la verdad". También creo que hicieron otra cosa muy importante, reivindicar lo suyo, defender su alegría, luchar por su legado y por lo que ha sido su vida. No creo que se trate de imponerle a la juventud estas tradiciones antiguas, pero si habría que fomentar que se conozcan y procurar que no se pierdan. Lo mismo que se lucha por las especies en peligro de extinción o se establecen las figuras de los parques nacionales o naturales también habría que fomentar la difusión de nuestras costumbres y folklore tradicional. Lo que viene de fuera, la cultura anglosajona, ya se encarga el mercado de venderlo y extenderlo, corresponde por tanto a los poderes públicos proteger estos recursos culturales propios que se encuentran en una posición muy débil. Parafraseando la famosa frase nuestras tradiciones y costumbres no pueden ser una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos.


video

0 comentarios: