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Moíses Ruiz en el Caribe

Dentro de la sección casaviejeños por el mundo se me ha ocurrido centrarme hoy en el caso de Moisés Ruiz Mateos  que lleva dos años viviendo en la isla Saint Martin, constituyendo otra etapa de su vida caracterizada por la concepción del mundo como algo más abarcable y visitable de lo que se cree la mayoría de la gente. Y rememorando aquel famoso anuncio si nos preguntamos ¿dónde está Moi? Pues Moi está en el Caribe.



La isla de San Martín (en francés: Saint-Martin; en neerlandés, Sint Maarten) es una isla ubicada en el mar Caribe, aproximadamente a 240 km al este de la isla de Puerto Rico. La isla, de 88 km² de superficie, está dividida en dos: la parte norte es la colectividad de ultramar francesa de San Martín,  mientras que la parte sur corresponde a Sint Maarten, un país autónomo que forma parte del Reino de los Países Bajos. Aunque los idiomas oficiales son el neerlandés y el francés todo el mundo habla el inglés, ya que esta isla es un paraíso turístico para los estadounidenses. Lo mismo pasa con las monedas oficiales, el florín y el euro, siendo la más usada el dólar. Por eso hay siempre tantos turistas y por eso no falta el trabajo para los que tenga conocimientos de hostelería y de idiomas, como le ocurre a Moisés. Hay trabajo en ella nueve meses al año, salvo en verano, ya que es la temporada de huracanes, con lo que se convierte esta época en las vacaciones para los trabajadores.



Tras algunas  vicisitudes personales estaba  en el hotel del campo de golf cuando el trabajo en él empezó a ponerse difícil, así que aprovechó una oferta caribeña para irse a trabajar a la isla San Martín. Como es tradicional en su familia, Moisés siempre ha sido persona que se ha liado la manta a la cabeza y se ha puesto el mundo por montera cuando ha hecho falta.



Nunca ha tenido problemas de adaptación a los nuevos lugares y este caso no iba a ser una excepción, ya que como el mismo Moi dice: "Estoy descubriendo un lugar maravilloso, yo ya conocía el Caribe , pero vivir en él es otra cosa...esa mezcla de culturas y de idiomas hacen de este lugar algo único en el mundo...." Y si hay mescolanza, y si hay ambiente, y si hay marcha... conociendo a Moisés seguro que su proceso de adaptación ha sido fácil y rápido. Aunque las diferencias y las añoranzas son importantes. En primer lugar, los precios muchos más caros en esta isla turística que en el pueblo, pero sobre todo se echa de menos la tierra, la familia, los amigos. En palabras del mismo Moi: "Pero lo que esta muy muy claro es que salir de tu pueblo ya sea donde sea, siempre es motivo de tristeza, porque NUNCA dejas de pensar en tu familia, amigos, lugares y demás.. eso es algo que siempre me acompaña y que tengo muy muy presente en mí, no paro de echar de menos esos momentos de bienestar ABSOLUTO  con mi madre cuando vamos al campo  o almorzando mientras que estamos viendo y comentando las noticias del telediario. Esos sabaditos por la mañana que empiezas de cañitas con los amigos y te lías hasta las ipicooo. Esos paseítos en coche hacia las Lagunetas......tantas y tantas cosas que siempre están presentes en mi y que siempre las echo de menos, por muy en el Caribe que este...  Intentando hacer una comparativa entre Benalup e  isla Saint Martin he llegado a la conclusión de que los dos son un paraíso,  pero no tiene que ver nada el uno con el otro, estos son islas volcánicas con playas turquesas, iguanas, palmeras, mojitos, negritas, espectaculares atardeceres  etc... que dicho así es el paraíso, pero yo, para vivir prefiero mi parque natural de los Alcornocales y mis playas de los Caños y sobre todo tener cerca a  mi familia, eso sí que es el paraíso (aunque repito aquí no se está nada mal je je).



Son muchos los casaviejeños que viven por esos mundo de Dios, pero la proporción ha aumentado cuando la crisis ha arreciado por la zona. Los de Casas Viejas son gente de ida y vuelta, de llegadas y de venidas, que entiende las migraciones como algo natural e inherente al ciclo vital de las personas y a las vueltas que da la existencia. Se trata de un pueblo joven, de aluvión, donde lo mismo es el lugar de llegada, que de partida. Para entender la vida de este casaviejeño en esta isla caribeña nos puede ayudar la historia de su familia y la suya propia. Tanto por parte materna como paterna procede de familias serranas, la primera de origen asidonense que vivían en las Gargantillas, la segunda de Algeciras que habían comprado el Monasterio del Cuervo y explotaba el molino de dicho pago, de ahí el mote de molineros. Es decir, familias acostumbradas a buscarse y entender la vida como algo flexible, móvil, global. En los sesenta, nueva emigración, se marcharon al pueblo, se establecieron en la calle Nueva, la antigua calle de los jornaleros anarquistas y pusieron tienda - desde entonces a su madre se la conoce como María la esquina-. Los hijos pronto entendieron que viajar enriquece y hace disfrutar al que lo recorre. A Moi, como buen casaviejeño no le cuesta ningún trabajo coger la carretera y manta cuando una etapa vital se acaba y así cuando empezaron los problemas laborales en el campo de golf marchó hacia el Caribe. Además como viajero empedernido que es siempre busca la parte de aventura y el aprendizaje que te aporta cada nuevo lugar en el que vives.



Sobre su experiencia laboral el mismo cuenta que: "Bueno después de 2 añitos aquí pues laboralmente he trabajado en muchos diferentes puestos de la hostelería (eso es lo mejor que tiene esto, como hay tanta demanda tu cambias y eliges cuando quieres), aunque actualmente trabajo como comercial del ron mas famoso de la isla (Rhum Madoudou) y gracias a Dios me va muy bien. Por las mañanas cojo mi cochecito y me paso por todos los restaurantes, supermercados, discotecas, chiringuitos y demás a tomar la comanda de los rones que quieren cada uno de ellos y esa es mi vida aquí por el momento y no le pido más....ah bueno si...que pase la crisis pronto para volver con los mios".


Conozco a Moisés hace ya mucho tiempo. Todavía me acuerdo del viaje de estudios a Granada en el 93, que aunque se había apuntado de polizón, era él que más disfrutaba y se emocionaba con la Catedral, la Cartuja, la Capilla Real, Sierra Nevada, la Alhambra, el Parque de las Ciencias... Siempre ha tenido un sentido de la curiosidad, de la libertad, de la sociabilidad que no me extraña que le vaya bien en el Caribe y que quiera volver a su tierra. Hay una canción que se llama "Mi casa es el mundo" me recuerda a él. Termina de esta forma: " Quiero ser libre, vivir como el viento, que va a todas partes y no siente miedo. Mi casa es el mundo." Moi nos vemos este verano y nos tomamos unas copas en lo de Ricardo, antes de que cierre.

1 comentarios:

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

Me gusta todo meno la última frase: EL BAR RICARDO, como tantos otros que son patrimonio de B/CV, no pueden ni deben cerrar. Apelamos al buen criterio de n/Ayuntamiento para que ello no suceda jamás. Ocadebenalup