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La campiña. El pueblo. I.- Evolución histórica. De la conquista cristiana a la aparición del pueblo. 5

En el siglo XIII Alfonso X conquista la comarca, pero quedará englobada dentro de una zona de frontera o de nadie, “Frontera” que tanto abunda en los topónimos de los principales pueblos de la comarca. Hasta que a mediados del siglo XIV los cristianos conquistaran la zona del estrecho hubo aquí muchas batallas y escaramuzas entre los cristianos y los árabes, así la batalla de Lérida, en la mesa de Benalup o la del Alcornocal Hermoso en la sierra. 




La conquista cristiana supuso un despoblamiento de la zona. La gente habitará en cortijos y caseríos dispersos hasta el siglo XIX. Antonio Luis Rodríguez Cabañas dice en su libro Benalup (Casas Viejas) que en la segunda mitad del siglo XIV no había más de 150 vecinos en la zona, habitándola de forma dispersa. 



La torre que fue conquistada por Alfonso X fue cedida por el rey sabio al obispo de Cádiz en 1271, según el privilegio real rodado que así lo atestigua existente en el Archivo Municipal de Medina Sidonia. En 1442 esta propiedad fue vendida al canónigo y tesorero de la Catedral de Sevilla y éste, a su vez, la revendió al Cabildo de Medina Sidonia en 1439. Thebussem lo cuenta así: 
“Dicen antiguos pergaminos con letras miniadas de oro y colores , que este castillo hubo de ganarlo trabajosamente Don Alfonso el Sabio, después de conquistar a Medina Sidonia, en cuyo término se halla y agregan que en 1271 lo donó, con sus tierras, montes, fuentes y ríos a Fray Juan Martín, primer obispo de Cádiz. De este dueño pasó en 1422, por precio de cuatrocientas doblas de oro moriscas a Don Pedro González, tesorero y canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla quien, dudando de la validez de los títulos de propiedad, hizo que se confirmasen por privilegio de don Juan II, hecho en Valladolid en 1434. Poco tiempo después, o sea en 1439, vendió el D. Pedro González en mil doblas de la banda castellana, la Alcaría e Castillo de Benalu al concejo alcaide, alcades, alguaciles, caballeros, escuderos, regidores, jurados y hombres buenos de la villa de Medina Sidonia”. 




Lo que traducido a las circunstancias actuales significa que aunque en un principio intentaron que esta zona no perteneciera a Medina, por temor a su poderío, al final fue comprada a la Iglesia de Sevilla por Medina Sidonia a la que perteneció hasta 1991. Un curioso precedente para los forcejeos entre cabecera de municipio y pedanía durante el siglo XX.



De unos autos de medidas de las dehesas realizados por orden del Ayuntamiento de Medina en 1730 sabemos de la existencia de la dehesa de la huertas, en donde se encontraba la ermita de Casas Viejas con huertas y molinos (los posteriores de la fábrica de la luz, del capataz y de Luna). Durante la Edad Moderna dos van a ser sus usos principales; los molinos harineros y las huertas, ambos relacionados con la riqueza del acuífero de la zona. Las tierras eran comunales, propiedad del Ayuntamiento de Medina, ayuntamiento que las arrendaba en lote a los campesinos que se instalaban en esta zona. Aunque la propiedad territorial perteneció al Ayuntamiento, la jurisdiccional lo era de la casa de Guzmán, es decir del duque de Medina Sidonia. 



Del siglo XVI son las primeras noticias de cierto poblamiento en el actual Benalup. Un pequeño y reducido grupo de casas se sitúan al lado de una venta y un santuario, distante unos dos kilómetros de la Torre Benalup. No se trata de una localidad, ni aldea siquiera, sino de una serie de chozas y casarones en lo que se denominaba la dehesa de las huertas, aisladas y diseminadas en el relieve en cuesta entre la mesa y el río barbate. En esta pendiente afloraban manantiales y pozos que habían dado lugar a huertas y frutales. 



Otra característica de la época que luego va a ser importante para su formación como pueblo es la existencia de una amplia red de coladas, padrones y cañadas reales que comunicaban Medina con el campo de Gibraltar. Veremos luego como las huertas, los molinos y las cañadas van a convertirse en elementos fundamentales en la evolución posterior. La primera noticia escrita de Casas Viejas aparece en el testamento de Domingo de Tebas: "La ermita de Nuestra Señora De Socorro en el sitio de Casas Viejas.... fue fundada por D. Fr. Domingo de Tebas, clérigo. En el testamento que éste otorgó ante Juan Fernández, año de 1555, hace memoria de tener fundada esta ermita y señala por patrono de ella a Alonso Sánchez Selaya, su sobrino."



Dicha ermita estaría situada en lo que hoy es la Iglesia de nuestra Señora del Socorro. Muy cerca de allí, al final de la actual calle San Elías se ubicaría la venta que sería utilizada para comer por el rey de Portugal Don Sebastían, en su viaje desde Gibraltar hasta Medina en 1579. Lo cuenta así Francisco Martínez en su historia de la ciudad de Medina: 
“Muerto el Rey D. Sebastian de Portugal en África, quedó cautivo en ella D. Juan de Silva, embajador de aquel reino. Logró su libertad y desembarcó en Gibraltar para restituirse a Lisboa: en su tránsito pasó por Medina, en la que, y antes en la ermita de Casas Viejas de este término, se le regaló y obsequió mucho, como a su comitiva, y fue muy lucido su recibimiento el día 3 de enero del año 1579”.

Durante el siglo XVII y XVIII el poblamiento continuó siendo discontinuo y disperso, conjugándose la agricultura de subsistencia de los huertos, con la de secano de los latifundios y, con carácter predominante, con la ganadería extensiva. En el siglo XVIII hay que constatar la creación del Monasterio del Cuervo, que va a ser desamortizado en el siglo XIX con la desamortización de Mendizabal en 1836. Pero no será hasta el siglo XIX cuando aparezca y se cree el actual núcleo de población con lo que se crea una entidad urbana estable y se rompe con el carácter de frontera, de zona de nadie que tuvo desde el siglo XIII hasta el XIX.
En la fotografía los pergaminos miniados, la ermita y la venta

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