Escuela de albañiles

Este pasodoble de la agrupación Carretera y manta del año 2010 es una de mis coplas preferidas entre las muchas que ha escrito El Santo. Me encanta por lo que dice y por lo que quiere decir. Además forma parte del tipo, del mensaje de esta agrupación que versa sobre esos albañiles que son una de las señas de identidad de este pueblo y que en los ochenta y noventa fueron la clave donde se cimentó la época de mayor crecimiento de la historia de Casas Viejas.
En la profunda crisis que ya se vivía en 2010, los albañiles fueron los grandes afectados por ella y como otras tantas veces en la historia de este pueblo tuvieron que volver a coger “carretera y manta”, buscando o esperando que escampara y vinieran mejor dadas. Y en esas estamos.

Las cinco de la mañana, la madre a los hijos llama
y al padre: venga, a la escuela.
Lavado de gato en la cara, salpicón de palangana
sobre encaje de madera.
Pantalón de las mil rayas con mil remiendos cortadas,
basto cinturón de empleita.
La camisa remangada, de esparto las alpargatas
por casco gorra de tela.
En la vieja el más anciano, suben los niños a la más nueva, 
que no hay “parne” “pa” tres bicicletas.
Tres cafés, Andrés Ricardo, Calle San Juan van dejando
¡Cuantas gentes para el correo! Coño, el Coscorrón, qué feria.
“Polvarea” al final del pueblo, resplandece la calera
y su olor sirve de aliento
a chumberas, pino, higueras.
Coronan los tres el puerto, llega el cruce “pa” la izquierda.
Del “Josco” a curva el Teniente,
Espartina, Cucarrete,
tras Cantarranas les abren las puertas.
En su maleta-capacha, el chusco “pa” la jornada 
y en su plumier-espuerta,
las herramientas para la escuela.
Carretera y Manta 2010



De los 22 versos que tiene el pasodoble 20 se los dedica a contarnos una escena cotidiana de muchas familias benalupenses de los años sesenta. Los padres y los hijos se levantaban y se iban a las Lomas a trabajar a la construcción en esa finca. El detallismo es interesante, la hora que se levantan, como se asean, como se visten “por casco gorra de tela” y el medio de transporte, la bicicleta, que utilizan. Luego pasa al itinerario desde el bar de Andrés Ricardo, donde toman el café, hasta las Lomas sirviéndose del recorrido para describir bares, Coscorrón o Polvarea, o lugares, Orativa (chumberas, pino, higueras), Calera, Las Grullas (Coronan los tres el puerto) Josco, curva del Teniente, Espartina, Cucarrete y Cantarranas. Termina esta parte contándonos que “En su maleta-capacha, el chusco “pa” la jornada”. Ese maleta-capacha que en principio puede sorprende no es más que el precedente para los dos últimos versos, que como en otras ocasiones se convierten  el remate, en la sorpresa de la copla. “Y en su plumier-espuerta, las herramientas para la escuela”. Padre y dos hijos van a trabajar a la construcción en las Lomas, pero también van a aprender. Y es que las Lomas son la cuna, la escuela  del floreciente sector de la construcción que ha sido la base de la economía benalupense hasta fechas muy recientes. 



A finales de la década de los cincuenta, la finca de las Lomas empieza un proceso de expansión que la va a convertir en el latifundio más rentable de Europa. Para dar acogida a la gran cantidad de mano de obra necesaria se construye un poblado, que en sus mejores momentos llegó a tener los mismos o mejores equipamientos urbanos que los pueblos del entorno. La construcción de este poblado se hizo en un corto espacio de tiempo y sirvió de laboratorio, de taller... para la gran cantera de albañiles que se convertiría posteriormente Benalup-Casas Viejas. Este fue el inicio de la relación entre las Lomas y los albañiles benalupenses, que  iba a perdurar en el tiempo e iba a posibilitar la formación y consolidación del sector productivo por excelencia en Benalup hasta fechas recientes; la construcción. 



Pero además la copla esconde otra realidad, que por otra parte, está bien clara. Mientras que en gran parte de España los niños iban a aprender a la escuela, aquí fueron a las Lomas a hacerse albañiles. Ello está en la base de cómo se vivió el boom de finales del S XX y principios del XXI y como nos ha afectado la crisis a partir de 2007. Por eso, esos dos versos dicen tanto. Ese dualismo de maleta-capacha y plumier-espuerta es una de nuestras señas de identidad como pueblo, con sus ventajas y sus inconvenientes, como todo en esta vida.


Las dos primeras son fotos de Mintz, el fragmento de vídeo también

laslomasescueladealbañiles.mp3

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