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El Valle del Genal. 1

Esta Semana Santa he estado en el Valle del Genal. Nos quedamos a dormir en Genalguacil, el pueblo de las esculturas y donde terminó sus días el maquis Paco el Rubio, que tanto estuvo por esta zona en los años cuarenta y que permaneció allí hasta bien entrado los setenta de topo. La comida que más me gustó fue la del mesón La Molienda en Benalauría. Estupenda la cocina casera, local y tradicional, además de una inmejorable relación calidad y precio. La recomiendo vivamente. Además hemos visitado Atajate, Jubrique, Algatocín, Alpandeire y  Benaladalid. 




En la actualidad los 15 pueblos que forman este valle tienen unos 7000 habitantes, resultando extraño cómo han podido constituir la base de la colonización de pueblos (junto a los del Valle de Guadiaro y la Sierra de las Nieves) como el de Casas Viejas en la Janda. Hasta los años sesenta tuvieron más del doble de esta población, pero el éxodo rural de esa década, las migraciones definitivas a la Costa del Sol transformaron esta comarca demográficamente, al tiempo que acabaron con la sociedad tradicional y trajeron la modernidad.



Con el precedente fenicio y romano, el poblamiento se hizo estable en esta zona en la Edad Media con la civilización musulmana. El legado musulmán es impresionante no sólo en los nombres de los pueblos o en el plano urbano,  en el que dominan las calles estrechas con estructuras laberínticas y callejones sin salida…,estructura anárquica donde el desarrollo urbano lento ha hecho que primero aparecieran las casas y luego las calles y plazas sin planificación previa. También la huella musulmana aparece en las actividades económicas como el regadío o las almazaras o el mosto y en tradiciones y costumbres. Con la llegada del cristianismo, en un principio los moriscos hacen las capitulaciones con los cristianos en las que se les respetan su tradición y religión, pero el integrismo del cardenal Cisneros hace que se produzcan las sublevaciones y la expulsión de los moriscos. A esa época remiten las fiestas de moros y cristianos y un sinfín de tradiciones y leyendas. En la Edad Moderna hay cierta decadencia, que va a ser contrarrestada por un ciclo expansivo que empieza en el siglo XVIII y termina con la crisis de la filoxera a finales del siglo XIX.  Son los años donde los viajeros extranjeros se fijan en esta comarca y centran sus tópicos en ella, además de cuando se extiende el bandolerismo andaluz, teniendo en esta serranía de Ronda uno de los centros más importantes de España. Musulmanes, moriscos, viajeros, bandoleros... y un sinfín de usos y costumbres de la sociedad tradicional van a ser rescatados, como veremos, para el actual desarrollo de la zona. 



Desde el siglo XIX hasta los años sesenta del siglo XX estas comarcas de la serranía de Ronda vivieron en un frágil equilibrio en el que las emigraciones temporales eran la clave de su existencia. Esta movilidad de obra con carácter familiar va a estar en la base de la relación de esta zona con Benalup-Casas Viejas, como veremos en la próxima entrada de esta serie.

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