El sumario de Manuel Sánchez Olivencia en 1934. 3

Después de esta declaración el juez instructor decide procesarlo, basándose en el relato de los hechos de la guardia civil y “Considerando por estar declarado el estado de guerra así como por lo anteriormente expuesto y muy especialmente por las cirucunstancias personales que concurren en el encartado que hay indicio suficientes para considerarlo presunto culpable de los hechos que se persiguen, el señor Juez acordó que debía procesar y procesaba acordando la prisión preventiva al mismo tiempo de Manuel Sánchez Olivencia (a) “Sordo Sal de Higuera”. Es decir, no creía la versión del imputado y sí la de los guardas y el hijo del dueño de la finca Laguna de la Janda teniendo en cuenta el ambiente crispado que había en España en ese momento y la participación del inculpado en los Sucesos de Casas Viejas. 




En efecto, el 7 de octubre Alejandro Lerroux, presidente del gobierno declaró el Estado de Guerra en todo el territorio nacional, a raíz de que Companys, había proclamado el “Estat Catalá” y la proclamación de huelga general por los sindicatos y partidos de izquierda ante la entrada en el gobierno de Lerroux de tres ministros de la CEDA, incluido su líder Gil Robles.  La valoración de lo quemado por el Ayuntamiento de Vejer confirmaba que los daños habían sido escasos. “Se han quemado unos treinta acebuches. Quemado así mismo media hectárea de terreno de pastos, y calculamos en un valor de tres cientas pesetas todo lo incendiado”. Pero no se juzgaba el hecho por las consecuencias materiales. En este contexto de violencia, radicalidad e inestabilidad política se va a juzgar si Manuel Sánchez había incendiado la dehesa de Malabrigo, como sostenía la Guardia Civil, los guardas y los propietarios o si era inocente como sostenía el inculpado. El juez iba a volver a tomar a declaración a todos los implicados, además de  a los que estaban trabajando allí y acudieron a apagar el incendio, así como el de Juan Lago, el niño de 13 años que lo acompañaba. La declaración de los trabajadores no aclaró nada, pues ninguno había visto nada. Así de todas las declaraciones dos se antojan como las más importantes, las de Enrique Mora Figueroa, hijo del dueño, y la de Juan Lago, de 13 años, hijo de Fernando Lago Gutiérrez. 



Enrique Mora Figueroa declaró: “Que la dehesa de Malabrigo está cercada toda ella, una parte de espino artificial, y el resto de vallado espeso y para su entrada en dicha finca, es preciso abrir uno de sus portillos e introducirse entre los alambres burlando la vigilancia de los Guardas.
Que no fue testigo presencial en el momento de iniciarse el incendio y funda el creer que Manuel Sánchez Olivenza es el autor del mismo por los siguientes hechos: Por haber dicho al Guarda de la Finca que vería lo que iba a ocurrir. No ser un sitio de la finca donde pudiera ocurrir un incendio casual, por no ser paso de ganaderos ni de nadie y por originarse el susodicho incendio momento después de la amaneza que el Olivenza hiciera y casi en el mismo lugar en que lo dijo al referido Guarda”



La declaración de Juan Lago Estudillo  fue de la siguiente forma: 
"Que si en la dehesa denominada de “Bollar” estuvo con él hurtando bellotas donde les invitó a salir el guarda.- que no estuvieron hurtando bellotas, siendo cierto el resto de la pregunta, así como que el guarda dio al dicente una peseta….
Que si observó que hubiera violenta discusión entre el mencionado guarda “sal de higuera” y si éste amenazó al guarda diciéndole que “ se iba a acordar de él”.- Que no es cierto, porque no hubo discusión alguna, ni amenazas por parte de Sal de Higuera.
Que si al marcharse de dicha dehesa de Malabrigo vio si el repetido Sal de Higuea produjo incendio, si vio que se producía éste y si siguió con el Sánchez Olivenza hasta el pueblo o se separaron antes.- Que no es cierta, y sí lo es que siguió con su compañero hasta el pueblo montados los dos en un burro del dicente". 
El asesoramiento del abogado defensor Capitán Julio Ramos a los testigos en su declaración iba a resultar fundamental en la resolución del juicio. 
En la fotografía de Mintz Juan Lago Estudillo en 1969

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