El pueblo. La campiña. I. Evolución Histórica. Los musulmanes. 4

El término Benalup proviene de la alquería denominada con ese mismo nombre. Después de la batalla de la Janda en el 711  esta zona quedó incluida en la cora de Medina. Según se desprende de las fuentes, en la zona había un poblamiento disperso, que tenía como núcleo una torre de carácter defensivo. Esta utilización agraria y defensiva en una zona tan estratégica es lo que le da carácter a la alquería de Benalup. En relación a la importancia que tiene el periodo es el menos conocido de la historia de este pueblo.

Dice Martínez y Delgado en su libro La historia de la ciudad de Medina publicado en 1875:

“Los restos del castillo, situado a tres leguas S.E. de la ciudad (Medina Sidonia), tiene forma de paralelogramo rectángulo, cuyos lados miden 30 metros el lado mayor y 20 metros el menor, aproximadamente, en uno de cuyos ángulo está la torre cuadrada de 10 metros de lado, con muros de más de un metro y medio de espesor y 12 de altura, en la actualidad, se abre una puerta al interior del castillo y una escalera que cuenta aún con 30 escalones. El lado menor del rectángulo tiene en cada ángulo un cubo o torrecilla redonda de 3 metros escasos de diámetro, siendo el grueso del muro del todo el rectángulo un metro casi, conservándose en ambos lados menores y en casi todo el lado mayor a que tiene adosado uno de los suyos la torre, si bien al otro lado mayor sólo queda una sexta parte que arranca desde la torrecilla, faltando probablemente otra igual torrecilla en el otro ángulo”



Bajo dominio musulmán en la zona se intensifica el cultivo de cereales, vid, olivo y sobre todo higueras y granados, en las numerosas huertas del área. Son estos campesinos los que van a perfeccionar el sistema de acequias y molinos que llega hasta la actualidad. Hasta hace muy poco la explotación de huertos y molinos harineros eran una de las bases de la economía tradicional, base que se remonta al mundo musulmán y que es una de las señas de identidad benalupense debido a la riqueza de nuestro acuífero. Muchas de las huertas tienen su origen en esta época, pero también los molinos de Casas Viejas, de Benalup, de Cucarrete y de los Badalejos provienen de esta etapa. Se trata de molinos harineros que se sitúan en el borde meridional de la mesa para aprovechar la energía de los saltos de agua para producir harina. Este uso contrasta con el ganadero extensivo que se va a instalar luego en la dominación cristiana. 



La dehesa de Benalup ha estado explotada agricolamente desde la época musulmana hasta la actualidad. Allí está el cortijo de Beanco o el de Benalup, ambos han proporcionado trabajo secularmente a los campesinos benalupenses. La zona ha permanecido igual que en la época musulmana hasta que los cambios en los últimos cincuenta años han destruido sus encantos naturales. La naturaleza se presentaba de un modo exuberante, como  se observa en un artículo del Doctor Thebussem sobre una cacería en 
“Ben-Halluz”, publicada en la revista La ilustración Ibero-americana el 26-9-1886: “Figúrate, lector, seiscientas hectáreas de terreno llano y arenisco pobladas de acebuches, chaparros, jarras, carrascas y palmitos; figúrate lagunajos, arroyos, zarzas, juncias, cañas y todas las variedades de maleza que producen los tartesios campos, creciendo hasta aprisionar las ramas de árboles corpulentos como sucede en los bosques de Australia; figúrate una torre árabe, alta, robusta, sólida y elegante, coronada con restos de carcomidas almenas; figúrate, por último, varias aceñas de arquitectura moruna que aprovechan las aguas de aquel terreno, sirviéndole al mismo tiempo de bella y pintoresca orla, y tendrás idea del campo de Ben-Halluz. En seis siglos de dominación no han podido el hacha y el fuego del cristiano esquilmar la finca y destruir las obras musulmanas. En Ben-Halluz siempre se admira el lujo de la Naturaleza y se recuerda siempre la dominación de los agarenos”.



Parece claro que indicios como la batalla de la Janda o de Lérida, que no sólo decidieron vencedores y vencidos, sino que finiquitaron y dieron paso a etapas históricas, el yacimiento arqueológico de la mesa de Algar, que con sus distintas secuencias estratigráficas se convierte en uno de los más importantes de la provincia de Cádiz, los restos de la alqueria de Benalud o todo el legado económico que dejó la presencia del poblado disperso musulmán en esta zona y su aprovechamiento agrícola, a través de los huertos y frutales, e industrial gracias a los molinos maquileros nos aseguran la importancia de la presencia musulmana en esta época. Pero el nivel de conocimiento que tenemos sobre ello es ínfimo y el cuidado dado al patrimonio legado es escaso por no escribir nulo. Cuestión que más tarde o más temprano debemos replantearnos.
La primera fotografía es de Enrique Romero de Torres en 1904. La segunda de Francisco Labrador en 1994.

Comentarios

Es normal que nuetro nivel de conocimiento del patrimonio que posee nuestro pueblo sea nulo. Las causas han sido harto evidentes: una población emigrada y dispersa, sin escuelas hasta muy avanzado el s. XX subyugada por el caciquismo, la repercusión de los Sucesos y la Guerra Civil, entre los más destacadas irmpidieron conservar el legado, estudiarlo adecuadamente y darlo a conocer. Afortunadamete después de la llegada de la democracia y con las nuevas generaciones, que conducís, poco a poco se irán recuperando y conociendo para el bien general de todos los Casaviejeños.

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