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EL CRISTO DEL PERDÓN

Hoy es Viernes Santo. Esta noche se realiza lo que se denomina el Vía Crucis con el Cristo del Perdón. En este Via Cruxis se representan sus catorce estaciones. En cada una de las paradas se  representa una estación y un hecho de la pasión y muerte de Jesucristo.


En estas dos fotografías aparece el Cristo del Perdón. La talla es obra del artista carmonés Francisco Buiza, realizada en 1952 y que fue regalada a la Parroquia de Ntra. Sra. del Socorro de Benalup por Dña. Sebastiana García Vela. La talla con una altura de 180 cm, está realizada en madera de ciprés y policromada al óleo, tuvo un coste de realización de 11.000 pesetas. "Es, sin duda, la joya de la Parroquia de Benalup…Su anatomía es perfecta. Lastima que para poder salir en procesión se le cortaran los extremos de su cruz, ya que no cabía por el cancel”(Eugenio Espinosa). A la derecha una foto del 12 de abril de 1963, viernes santo por la calle San Juan. Se trata de la imagen del Santísimo Cristo de Perdón que desfiló en Via-Crucis por la Barriada de las Casas Baratas, el Cañuelo y aledaños.




En este recorte del Diario de Cádiz se habla del Via Crucis del 21 de marzo de 1962. Dice: "En la tarde del Viernes Santo, Benalup de Sidonia vivió momentos de intensa piedad al acompañar en solemne Vía Crucis a la magnífica talla del Cristo del Perdón. 

A las ocho en punto hizo su salida del tempo. A su paso por la calle San Juan, la procesión fue ambientada con música sacra y saetas mediante altavoces colocados en la fachada del Cine Román, música que alternaba con la predicación de las sucesivas estaciones, todas a cargo del padre Muriel, que dirigía la palabra desde balcones y lugares más visibles"




Mintz en los anarquistas de Casas Viejas habla de la figura de Cristo y su relación con el pueblo llano y los anarquistas: “Tanto para creyentes como para no creyentes, Jesús tenía una condición particular… Aunque los rituales de la Iglesia tendía a presentar a Jesús imponente y misterioso, durante la Semana Santa, cuando se bajaba la figura de Jesús de su lugar de la Iglesia y se la hacía desfilar por las calles llenas de gente, a todos le conmovía su vulnerabilidad. En este retorno a una comunidad de aldea, Jesús volvía a resucitar en forma de hombre. Acarreado por gentes del pueblo, su cuerpo lo  suficientemente cercano como para observar y tocar sus terribles llagas, Jesús crucificado venía a parecerse al vecino afligido. No evocaba terror, sino lástima… Los anarquistas citaban la vida de Cristo y sus enseñanzas para señalar las hipocresías de la iglesia. Jesús era considerado como uno de los explotados: martirizado por los curas, los soldados y los lacayos del gobierno cuyas réplicas modernas desfilaban ahora bajo su bandera. Manuel Llamas se preguntaba: “¿no fue él una víctima más?” 
En este audio grabado por Jerome Mintz en diciembre de 1965, el alcalaino "El Maera" y Rafael "El Cantaor" cantan sendas saetas.
elmaerayrafaelelcantaor.mp3

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