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"Consumir menos y consumir mejor" y la sociedad tradicional benalupense. Agricultura y ganadería

La tierra ha sido la base de la explotación económica en esta zona hasta fechas muy recientes y sobre ella se han desarrollado dos grandes luchas; su aprovechamiento y su tenencia. Aunque siempre han convivido agricultura y ganadería productiva, también ha coexistido la depredadora. La guerra entre ambas fue ganada por ganadería hasta la década de los sesenta donde las autoridades  utilizaron El “Levante” como excusa para que esta zona fuera considerada de orientación ganadera y ahorrar a los grandes propietarios la obligación de cultivar sus tierras.
Los jornaleros eran partidarios de la agricultura, los grandes propietarios de la ganadería extensiva. Pero es en estos mismos momentos, años sesenta, cuando se está desarrollando un proyecto agrario totalmente innovador en la comarca y de grandes  consecuencias, que iba a significar el triunfo de la agricultura moderna; las Lomas. Una agricultura que había intentado imponerse en el trienio liberal con la formación del pueblo en 1821 o en la segunda república, pero que tendrá que esperar a los cambios de los sesenta para conseguir su preponderancia. Además de un triunfo de la agricultura sobre la ganadería la modernidad significaba la imposición del modelo intensivo de explotación sobre el extensivo, la mecanización y tecnificación sobre las técnicas artesanales y tradicionales, la importancia del mercado foráneo sobre el autoconsumo y mercado local, la energía mecánica sobre la biológica, la capitalización y la tecnología sobre la mano de obra... 



La segunda batalla desarrollada en esta zona fue la de la propiedad. La llegada del Nuevo Régimen en el siglo XIX significa el fin de un tipo de propiedad con preponderancia de la comunal y el triunfo progresivo de la propiedad capitalista privada individual. El denominado problema agrario, las nefastas consecuencias sociales y económicas (miseria, grandes desigualdades, escasa demanda de productos de consumo…) que generaba la concentración de la propiedad en pocas manos, había sido el protagonista del siglo XIX, (radicalizados con la desamortización) y de la primera mitad del siglo XX. A principios de la década de los sesenta, para solucionar este problema se va a intentar otra alternativa que consistía en la aplicación del más avanzado gran capitalismo. De nuevo me refiero a la Finca las Lomas, paradigma de todos los cambios en la agricultura y ganadería de la zona en la década de los sesenta. 



En la ganadería tradicional dominaba su carácter extensivo, fundamentamente la bovina, seguida de la ovina y la caprina. Este tipo de ganadería se daba en fincas como las de los Espina, Ana Barca, Los Reyes, Carlos Núñez, Petra Domecq de la Riva, Joaquín Polaina, Juan Romero Soto, San José de Malcocinado y Torre Alta. Lógicamente esta producción no estaba destinada al consumo local. En el pueblo se solía tener uno o dos cerdos, y varias gallinas o pavos, que se comían sólo por Navidad, otros productos como los huevos, la leche y sus derivados servían de complemento de la economía de subsistencia y depredadora, predominante en gran parte de las familias benalupenses. 




La agricultura tradicional también estaba basada en su explotación extensiva, con la excepción de las huertas que orientaba su producción al consumo propio y local. El trigo era el producto fundamental, la energía utilizada es la biológica, el abono natural, la mano de obra barata y abundante, siendo los factores físicos determinantes. 



Tanto la agricultura como la ganadería tradicional se transformaron en actividades de alta capitalización y tecnificación, que necesitaban poca mano de obra. En la actualidad fenómenos como la vigencia y el alza en el consumo de productos naturales han puesto de moda la agricultura y ganadería ecológica, que utiliza algunas premisas y característica del mundo agrario tradicional. Sobre ella dice Toni Lodeiro: 
"También llamada biológica u orgánica, se desarrolla a partir de los años sesenta como respuesta a los excesos de la agricultura industrial. Combina la formación científica con el saber tradicional para producir alimentos sanos y de calidad, respetando el medio ambiente y el bienestar animal.
Además de no contener residuos de agroquímicos y medicamentos, los alimentos ecológicos saben mejor. Por ejemplo, las frutas y verduras producidas tienen de promedio un 15% menos de agua (más sabor y nutrientes). Se trata de un tipo de ganadería y agricultura menos productivo pero más eficiente. 
La agricultura ecológica (AE) utiliza rotación de cultivos, abonos orgánicos (estiércol, compost –materia orgánica descompuesta –restos de comida, de limpias...–, abono verde –plantar leguminosas u otras plantas que “atrapan” nitrógeno, cortarlas y dejarlas incorporarse al suelo), técnicas naturales de control de plagas y malezas (acolchados, plantas, fomentar la presencia de depredadores naturales –lagartijas, mariquitas, pájaros–).
– La ganadería ecológica utiliza razas ganaderas autóctonas que pastan al aire libre siempre que el clima lo permita (hay un mínimo de metros cuadrados de pasto y establo por animal), forrajes y piensos ecológicos (preferentemente autoproducidos en la misma explotación, máximo 40% de la dieta en forma de pienso), medicinas a base de plantas y productos homeopáticos, transportes reductores del estrés..." Ejemplos actuales de este tipo de actividad económica en B/CV es el cortijo Bio, el repunte de la vaca retinta o los numerosos huertos que están volviendo a producir y vender en el mercado local.
Las fotos son de Mintz

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