Con billete de vuelta. Por Verónica Salcedo García

Miércoles 28 de agosto, 10 de la mañana.  Suena mi teléfono. Llega la oportunidad que tantos españoles esperan, de la mano de un contrato de trabajo indefinido como ayudante doméstica en la casa de una familia acomodada suiza. Tan sólo tres días para preparar un viaje que nos cambia la vida, y digo “nos” porque no estoy sola en esta aventura; tengo a mi prima, amiga y confidente que se viene conmigo.

Además de nuestras pertenencias, la ilusión, los nervios y la incertidumbre se hacen un hueco en nuestras maletas. Unas muy buenas condiciones de trabajo es lo que “nos venden” y tememos que no todo pueda ser cierto, pero es momento de arriesgar y ninguna lo duda.
En Málaga, nos espera un jet privado que nos traslada con el resto del personal de la familia a Lugano (Suiza). Parece un lugar idílico para vivir: ubicada en los Alpes y rodeada de un precioso lago (Lago de Lugano) que refleja la silueta de dos grandes montes entre sus aguas, el Brè y el San Salvatore. Tenemos la suerte de vivir en una de las diez ciudades con mejor nivel de vida del mundo (es aquí donde tenemos nuestra residencia habitual), aunque también trabajamos para la misma familia en Saint Moritz (Suiza), Londres y Marbella. 
Los primeros días no son fáciles; son tantas cosas las que dejamos atrás… La falta de nuestra familia y amigos se siente, pero nos anima a quedarnos las escasas oportunidades que tenemos en nuestro país. Afortunadamente, todo lo que nos vamos encontrando a medida que pasan los días es lo que nos contaron; parecen mantenerse las condiciones de trabajo que nos prometieron y recibimos un buen trato por parte de todos. 
Estamos en Suiza, país de riqueza y grandes fortunas, es por esto que tenemos unos precios estratosféricos. Casi echamos a correr el día que vimos el precio de una fregona: 17€ (¡sólo el palo y la fregona…!); es entonces cuando nos damos cuenta de que hacer uso de una es todo un privilegio. De ahí que decidiéramos cogerla “prestada” de la comunidad cada vez que la necesitamos. Lo mismo ocurre con la comida, la ropa, el transporte público,… 
Paseando por las calles de Lugano llegamos a la “Vía Nassa”, famosa por sus tiendas de lujo: Emporio Armani, Versace, Gucci, Louis Vuitton, Ermenegildo Zegna, Bulgari, Brunello Cucinelli,… Nos encontramos con zapaterías, relojerías, joyerías, tiendas de ropa y de navajas suizas principalmente. Nos cuentan que son numerosos los turistas provenientes de países cercanos y no tan cercanos que vienen aquí con el fin de blanquear capital. Aquí no tenemos “la tienda de Rómulo”, “Púrpura”, “la Guardilla” y ni mucho menos una tienda “de chinos”. La autoridad competente se encarga de controlar el tipo de establecimientos que fijan su actividad económica en Suiza con el fin de mantener su imagen.
Mientras que por las calles benalupenses circulan Peugeot, SEAT, Citröen, Ford, Opel, KIA,… en Lugano circulan  automóviles de gama alta: Porsche, Ferrari, BMW,  Mercedes, Bentley, Lexus,… 
Los días festivos y los fines de semana no son para disfrutarlos, sino para dejar impoluta la villa en la que trabajamos. Nuestros días libres suelen caer entre semana (cosa que por otra parte agradecemos porque no hay vida en esta ciudad de 50.000 habitantes el sábado y el domingo…) y esos días los aprovechamos para hacer turismo por el Ticino.
Según nos cuenta un grupo de Erasmus que conocemos los primeros días, es muy complicado encontrar un piso de alquiler; los arrendatarios no quieren tener a cualquiera como inquilino, y se aseguran previamente de que no van a tener problemas con el pago. 
Con respecto al trabajo que nosotras realizamos, somos cuatro las que nos encargamos de la limpieza de la casa, así que solo es cuestión de organizarnos para repartir la carga de tareas. Además de la limpieza, servir la comida y trabajar en fiestas como camareras es nuestro cometido. Al principio no nos gustaba esta parte del trabajo, pero con el tiempo hemos aprendido a pasarlo bien; las fiestas nos sacan de la monotonía y pasamos un buen rato aún teniendo que dar vueltas con bandejas de champán y canapés a riesgo de caer alguna de ellas.
Sabemos que esto que estamos viviendo no volverá repetirse; a nuestra marcha no viajaremos en jets privados, ni podremos alojarnos en uno de los barrios más distinguidos de Londres como es Mayfair, pero me doy cuenta de que por mucho dinero y lujo que haya por estos lugares no cambiaría por nada la vida que tenía. Embarcadas de lleno en esta aventura, seguiremos aprendiendo de la vida en el extranjero y disfrutando de los buenos momentos, que por fortuna también los tenemos.  
Esta experiencia me ha servido para darme cuenta de que es posible echar de menos un rinconcito de España llamado Benalup; ¿de qué me sirven paisajes bonitos si no son los míos…? 
Ahora, es todo un regalo para nosotras poder compartir unos días con nuestras familias y amigos. Cuando nos vamos “del pueblito” lo primero que se nos pasa por la mente es: ¿Cuándo podremos volver?
Con este interrogante aún por resolver lo que sí tengo claro es que me fui, pero con billete de vuelta. 
Verónica Salcedo García es Diplomada en Ciencias Empresariales y Licenciada en Ciencias del Trabajo . Miembro de la generación 2000-2005 del IES Casas VIejas

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Verónica,hacía muchos años que no me emocionaba ni se me erizaba la piel leyemdo algo y hoy lo has conseguido tú con esa frase:"¿De qué me sirven paisajes bonitos si no son los míos?" Gracias y un beso muy grande para ti y para tu prima Lucía, mi alumna 1997/99.El Santo
Verónica ha dicho que…
Muchas gracias José Luis por tus palabras. Es con la hermana de Lucía con quién estoy, aunque a ella la vemos siempre que viajamos a Londres. ¡Le hago llegar tu saludo!Un beso.
sonia ha dicho que…
Vero, me has dejado sin palabras....hacía mucho que no leía algo tan emotivo. Pero efectivamente, ni los lujos ni los paisajes mas bonitos se cambian por tus raices. Mucho ánimo wapa y espero que ese billete de vuelta sea pronto! Y podamos vernos! Aunque eso sí, disfruta al maximo de esa experiencia, que solo se presenta una vez en la vida. Muchos besitos wapa!!

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