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Las tareas de las mujeres

Hoy es el día de la mujer trabajadora. Me ha parecido interesante traer unos fragmentos de audios donde se habla de las relaciones de género en la época franquista. Las relaciones de género estaban perfectamente marcadas en la sociedad franquista. El hombre en el ámbito público, el trabajo, la calle. La mujer en el ámbito privado. La casa… El hombre busca fuera los recursos y la mujer debe administrarlos. La mujer quedaba recluida al ámbito privado, sometida primero al padre y después al marido, estableciéndose una clara división entre actividades que eran propias del hombre y de la mujer, pero no solo la separación se estableció en las cosas a hacer, se amplió a los colores,  al modo de vestir, por supuesto, o al modo de hablar y comportarse, el analfabetismo era dos veces más alto entre mujeres que entre varones … por poner solo unos pocos ejemplos…




Es curioso como en el audio cuando Mintz le pregunta a Juan Moreno si las mujeres no hacen nada, él le responde primero que no saben nadar y después si en América hacen algo.  Entre las tareas domésticas de las mujeres cabe citar las tareas relacionadas con la comida (buscar leña o carbón, comprar o adquirir los alimentos, cocinarlos, con la higiene (lavar), planchar, barrer, fregar, calentar el agua para el baño semanal…), con el cuidado de los hijos (la educación, la salud, las relaciones de ellos con sus iguales y familia…) o el cuidado de los animales (echar de comer a las gallinas, mantener limpia la zaurda …). En el audio Angélica Rodríguez y su amiga hacen un exhaustivo repaso del día a día de una mujer benalupense.  
Hay varias leyes en la casa de cumplimiento inexcusable: No se tira nada y “la ley del pobre; reventar antes que sobre”. Fundamentos que se entienden dentro de la economía de “guerra” que dominaba esta sociedad preindustrial. Las mujeres se hicieron así, verdaderas expertas en el arte del reciclaje y del ahorro. Se aprovechaba la comida que sobraba, se remendaba la ropa o se llevaba al zapatero el calzado deteriorado. Las relaciones de pareja estaban reguladas de tal forma, que hay sociólogos que opinan que los problemas de violencia de género actual hunden sus  raíces en las injustas relaciones de aquella época. 

El canónigo Enciso, defensor a ultranza de la pareja tradicional aconsejaba de esta forma a las jóvenes casadas: 
“Ya lo sabes: cuando estés casada, jamás te enfrentarás con él, ni opondrás a su genio y a su intransigencia a la tuya. Cuando se enfade, callarás; cuando grite, bajarás la cabeza sin replicar; cuando exija, cederás, a no ser que tu conciencia cristiana te lo impida. En este caso no cederás pero tampoco te opondrás directamente: esquivarás el golpe, te harás a un lado y dejarás que pase el tiempo. Soportar, esa es la fórmula…Amar es soportar.”



Transcribo el audio:
J.M.- Las mujeres es diferente que los hombres. Las hijas no saben nada
Juan Moreno.- La mujer no sabe nadar. ¿En América la mujer sabe?
J.M.- Mucho más que aquí
Juan Moreno.- Aquí no, aquí no saben nada más que coger dinero. Cuando cobramos nos quitan el dinero. Trabajando, trabajando y llegas por la noche y se llevan el dinero
J.M.- Algunas familias en los EEUU, pero aquí mucho más
Juan Moreno.- Aquí esas cosas son de la madre. Coge la cuchara de esta forma, ponte así o de esta forma
J.M.- Y ser un hombre serio
Juan Moreno.- El padre se lo deja todo a la madre, como el padre siempre está en el campo, pues la madre es la que se encarga de todo…

Isabel Rodríguez.- Mire usted las mujeres hacen aquí van a la compra, compran el pescado, traen la verdura, lavar a los niños cuando vienen de la escuela mirar la cabeza, cortarle las uñas, lavarle las manos… porque la maestra manda un papelito diciendo dile a tu madre que corte las uñas o te limpie la cabeza. Y esa es la tarea que tenemos las mujeres. Estar todo el día fregando, barriendo, encalando, lavando, echándole de comer al cochino, las gallinas, regando las tomateras, las flores, recoger los tomates. Y después esperar al marido. Y si viene mal tropieza con la mujer. Y esa es la tarea que tenemos aquí. Los hombres se van al campo muy temprano y a las seis de la mañana hay que levantarse para hacerles la manzanilla.



Días como hoy son propicios para valorar los cambios logrados y plantearnos los que quedan por alcanzar.
Todas las fotografías, salvo la última, son de Mintz

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