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Las fotos de los Sucesos. La familia Lago


La familia Lago, después de la Cruz Jiménez es de las más afectadas por los Sucesos de Casas Viejas, pues en ellos van a perder la vida Fernando Lago y su hija Manuela.
Declara Rosalía Lago a la Comisión Parlamentaria Extraoficial lo siguiente: “Que le han “matao su marido, Fernando Lago y su hija Manuela Lago, de diecisiete años”. Esta infeliz fue de visita a casa del “Seisdedos” que era de todos conocido, y estando allí le cogió los tiros y se tuvo que quedar y sabe que al querer salir “juyendo” la mataron los guardias. Que a su marido, por la mañana lo sacaron de su casa y le amarraron las manos, y como los hijos lloraba, abrazaos a su padre, uno le dijo: “Nena, no llorar. Ya tu padre vuelve” (En este instante, una niña de catorce años que la acompaña, dice, emocionaísima: “A mí me lo dijeron, y era pa matarlo”) Que, después se lo mataron en la corraleta”.



Fue madre de seis hijos; Juan, Miguel, Ángeles, Mariana, Antonia y Manuela. Murió el 16 de julio de 1943. Vivía en la calle la Rica, en una choza. Los hijos se criaron con su abuela materna, pues Rosalía Estudillo tenía una enfermedad crónica.



En el Diario de Cádiz de 13 de febrero aparece la crónica sobre la entrega de ayudas a las familias de las víctimas por parte de la Asociación “El arte de imprimir”: “En la casa de la familia Lago. Otra mujer y otros niños que lloran en estos días la pérdida del sostén de la casa y de una hija mocita. Esta joven amiga de la familia de Seisdedos, pasaba-nos cuentan sus familiares- unas horas con ellos al iniciarse los sucesos y al pretender abandonar la casa, proóxima a la suya, cayó acribillada a balazos. Su padre murió ante el cadáver de su hija. Nos resistimos a trazar en el papel líneas que “hablen” de cómo fue muerto este hombre “que no se había metido en nada”. Distintas versiones nos dan del hecho y todas coinciden en condenar el procedimiento seguido para eliminar a “los revoltosos”. Hondamente conmovidos, llorando y maldiciendo interiormente contra los autores o causantes de los sucesos trágicos de Casas Viejas, hacemos entrega a la viuda de las 338 pesetas que le correspondieron de la suscripción”.



En la fotografía compuesta Fernando y su hija Manuela Lago. Esta fotografía ha sido entregadas por la sobrina de esta Manuela Lago López, que mantiene la memoria de la familia y que tanto ayuda a todo aquel que se interesa por los Sucesos de Casas Viejas. Manuela Lago López expresa poeticamente los sentimientos hacia los hombres y mujeres que han sido víctimas de la represión en su pueblo: 
"Unas espigas sembré, y al cabo de los días las he visto florecer. Comprendo que vuestras muertes en vano no pueden ser y no quiero que el silencio os asesine otra vez. Me retiro hacia el campo, contemplo las amapolas, y tu sangre veo correr. Al contemplar las espigas, tu voz creo yo escuchar. No hay libertad sin tierra. No hay tierra sin libertad".

1 comentarios:

Manuel dijo...

Hay heridas que el tiempo no logra borrar. DEP Mi abuelo Fernando y mi tia Manuela.
Dios los guarde en su gloría.

Manuel Lago (Hijo de Miguel Lago)