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La participación ciudadana

En Educación Cívica y Ciudadana, un área de cuarto de ESO que imparto estamos dando el tema de la participación ciudadana. Ayer era un día especial pues ha habido muchos alumnos que no acudieron a clase. Lo mismo ha pasado en otros niveles, sobre todo en Bachillerato. La fiesta de la Vaquilla, que por lo que se comenta ha disminuido en asistencia de público, pero ha mejorado en seguridad, disminuyendo sustantivamente las peleas, es la fiesta de la gente joven del pueblo.
 


Independientemente de la valoración personal que nos merezca la realidad es que se ha convertido en la festividad por antonomasia de la juventud local, sobre todo en los estratos con menos edad. 



Aunque no estaba planificado ha salido lógicamente el tema de la falta de asistencia de alumnos a clase en el día después del domingo de Vaquilla  y la incongruencia de que ese día no esté considerado como no lectivo. Me ha parecido oportuno aprovechar la ocasión para intentar hacer ver a mis alumnos que la culpa de que muchas decisiones que nos afectan no coincidan con nuestros intereses las tenemos nosotros mismos, a veces por desconocimiento, pero otras por apatía, nihilismo o dejadez, como en este caso. 



Así los he hecho averiguar que la decisión sobre los días no lectivos de carácter local la toma el Consejo Escolar Municipal, en el cual los alumnos del IES Casas Viejas tienen tres representantes. Estoy convencido que si el año que viene asisten a la sesión de octubre cuando se deciden las fechas y proponen que el lunes siguiente a Vaquillas sea no lectivo, como la propuesta es razonable y constituyen la mayoría de la Comunidad Educativa sería aceptada con normalidad. Otras veces pasaba cuando la cabalgata de carnaval era el domingo y el lunes siguiente se consideraba no lectivo.



Más allá del caso concreto me interesa reflexionar como la política, con letras mayúsculas, la de las decisiones que nos afectan, la haces o te la hacen. El conocer como funciona la cosa pública, el participar en la toma de decisiones, el interesarte por las actividades que te afectan no sólo es una cuestión positiva éticamente, sino también práctica. Por tanto, la pasividad, el alejamiento de la política, la indolencia, el desinterés... por la cosa pública perjudica a los que los practican y benefician a quienes lo fomentan, pues toman sus decisiones solo teniendo en cuenta a un número menor de personas con intereses concretos. 



En Andalucía sabemos mucho de solidaridad, empatía y ajustarnos los machos cuando vienen mal dadas. Pero también es tierra del fatalismo, de la resignación, del siempre ha habido pobres y ricos, de aquello de que esta vida es un valle de lágrimas y la que vida que merece la pena vivir es la del más allá. 


Son muchos los investigadores sociales que han puesto en relación el complejo de inferioridad y el fatalismo típico del campesinado andaluz con el latifundismo clásico imperante, siendo fomentado por las clases dominantes, saliendo los primeros claramente perjudicados y los segundos beneficiados. 



Tengo claro entonces que el abandono, la dejadez, la desidia... ante la cosa pública se fomenta para conseguir objetivos concretos y tiene en la ignorancia su aliado más importante. Luchar a favor del conocimiento, lo es también fomentar la participación, la implicación, la intervención en la toma de decisiones de aquello que nos afecta. Se trata de ser ciudadanos cultos, pero también participativos, implicados y conocedores de sus derechos y deberes.  Y sobre todo libres. Ya lo cantaba hace muchos años Aute: 
"Vivir es más que un derecho,
es el deber de no claudicar
el mandato de reflexionar
qué es nacer, qué es morir, qué es amar.
el hombre, por qué está hecho
y qué eres tú, libertad,
libertad, libertad, libertad".

1 comentarios:

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

Leemos poco. Yo lo hacía poco en este medio porque no llegaba; porque, a mis años, me faltaban conocimientos y porque no había probado estas nuevas técnicas. Me daban miedo.
Siento, no obstante, un desasosigo, como manifestaba en días pasados, que lo más fácil es entrar, publicar, pinchar me gusta o no me gusta y compartir, sin leer.
No me hallo muy de acuerdo con la ley del mínimo esfuerzo.
Han debido venir de fuera señores que nos han marcado las sendas de nuestra autoestima y de los caminos que B/CV debe seguir para ser reconocido como un pueblo culto, emprendedor y política socialmente preparado para que nuestros hijos no deban avergonzarse, en un futuro, de las sendas que otros mayores debimos soportar. HAGAMOSLES CASO.
Oca